Febrero puede trastocar tus planes sin que te des cuenta: cambian fechas, se ajustan contratos y algunas apps muestran errores curiosos.
Muchos miran el calendario como un trámite, pero el año bisiesto mueve piezas invisibles que te afectan. Ajusta relojes, desplaza aniversarios, modifica plazos y evita que las estaciones se descoloquen con los años.
Qué es realmente un año bisiesto
Un año bisiesto añade un día extra a febrero. El objetivo es sincronizar el calendario con el ciclo real del planeta. La Tierra no tarda 365 días exactos en orbitar el Sol, sino un poco más. Ese “poco más” se acumula.
La Tierra tarda aproximadamente 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45 segundos en completar una vuelta al Sol. Sin corrección, las estaciones se desplazarían cada año.
Para corregir ese desfase, el calendario gregoriano creó un patrón que añade el 29 de febrero en años concretos. Este ajuste mantiene la primavera, el verano, el otoño y el invierno en su sitio con el paso de las décadas.
Cómo saber si un año es bisiesto
La regla de los 4, 100 y 400
- Si el año es divisible por 4, es bisiesto.
- Si también es divisible por 100, entonces no es bisiesto.
- Pero si es divisible por 400, sí es bisiesto.
Memoria rápida: por 4 sí, por 100 no, por 400 sí. Ejemplos: 2000 sí; 2100 no; 2028 sí.
Truco de 10 segundos
- Divide mentalmente por 4: si no cuadra exacto, no hay 29 de febrero.
- Si cuadra por 4, mira si termina en “00”: si no lo hace, es bisiesto.
- Si termina en “00”, solo cuenta si también se divide entre 400.
Cuándo es el próximo y qué años vienen
El próximo 29 de febrero llegará en 2028. Después, seguirán 2032, 2036 y 2040. La secuencia mantiene el patrón, con la salvedad de los años centenarios que no pasan la regla del 400 (como 2100, que no será bisiesto).
Próximo año bisiesto: 2028. Si haces planes a largo plazo, revisa plazos que crucen febrero.
Un poco de historia sin aburrirse
El ajuste no es nuevo. En la Antigüedad, Egipto ya medía el desfase con el año solar. Tras viajar allí, Julio César impulsó la gran reforma en Roma con el calendario juliano. El astrónomo Sosígenes de Alejandría introdujo la idea de sumar un día cada cuatro años. Aquel cambio ordenó el tiempo, pero generó un exceso de corrección a largo plazo.
En 1582, Gregorio XIII afinó el sistema con la bula Inter Gravissimas. Eliminó 10 días y fijó la regla del 400 para reducir el error acumulado. Desde entonces, el calendario gregoriano es el estándar civil más extendido.
| Sistema | Duración media del año | Regla bisiesta | Error aproximado |
|---|---|---|---|
| Año tropical (real) | 365,24219 días | No aplica | — |
| Juliano | 365,25 días | Cada 4 años | +1 día cada 128 años |
| Gregoriano | 365,2425 días | Por 4 sí; por 100 no; por 400 sí | +1 día cada ~3.226 años |
¿Y los nacidos el 29 de febrero?
Las personas que llegan al mundo el 29 de febrero tienen una anécdota que trasciende el pastel. La probabilidad de nacer ese día ronda 1 entre 1.461. Quienes celebran su “cumpleaños real” cada cuatro años suelen soplar velas el 28 de febrero o el 1 de marzo en los años no bisiestos, según la normativa de cada país.
En España, el cómputo legal de la edad remite al 28 de febrero cuando no hay 29, salvo prueba horaria precisa.
Cómo te afecta en el día a día
Pagos, contratos y suscripciones
- Salarios y nóminas: si cobras por mes, un día extra no cambia el importe. Si cobras por día u horas, ese 29 cuenta en el total.
- Suscripciones: servicios mensuales se facturan por periodos, no por días. En anualidades, el prorrateo ya contempla el 366 en bisiesto.
- Alquileres y préstamos: el cargo mensual no varía, pero los intereses diarios usan el número real de días del año del contrato.
Tecnología y errores habituales
- Software: algunos programas antiguos no esperan el 29/02 y pueden fallar al validar fechas o renovar licencias.
- Automatizaciones: tareas programadas para “el último día de febrero” deben definir 28 o 29 para evitar saltos.
- Datos históricos: series comparativas deben normalizarse cuando incluyen días 29 para no distorsionar promedios.
Eventos que te suenan
- Juegos Olímpicos y elecciones presidenciales de EE. UU. suelen coincidir con años bisiestos. Es una coincidencia de calendario, no una causa.
- Fiscalidad y plazos: certificados, oposiciones y convocatorias que vencen “a fin de mes” pueden correr un día si hay 29.
Si tu contrato, beca o seguro cruza febrero de un bisiesto, revisa fechas de inicio y fin: un día puede cambiar una renovación.
Ejemplos útiles para comprobarlo sin calculadora
- 2030: 2030 ÷ 4 no es entero → no bisiesto.
- 2040: 2040 ÷ 4 sí; no acaba en “00” → bisiesto.
- 2100: termina en “00”; 2100 ÷ 400 no es entero → no bisiesto.
- 2000: termina en “00”, pero 2000 ÷ 400 sí es entero → bisiesto.
Más allá del dato: ideas prácticas para aprovecharlo
Usa el bisiesto como auditoría personal. Revisa renovaciones automáticas, organiza tus copias de seguridad y ajusta tus presupuestos si trabajas con métricas diarias. Quien factura por hora puede planificar un día adicional de ingresos o reservarlo para formación.
Si naciste el 29 de febrero, crea un registro con tu “edad bisiesta” y tu edad legal. Ayuda a evitar malentendidos en trámites, reservas de viaje o sistemas que piden fecha exacta de cumpleaños. Y si gestionas equipos o proyectos, marca una alerta el 29: sirve como hito perfecto para revisar plazos, riesgos y objetivos del trimestre.



Donc si je suis né le 29/02, j’ai techniquement 7 ans… je réclame un tarif enfant au ciné ! 🙂