Aunque bajes cinco minutos, apágala" : ¿dejas la calefacción encendida y pagas de más en 2026?

Aunque bajes cinco minutos, apágala» : ¿dejas la calefacción encendida y pagas de más en 2026?

El frío aprieta, las facturas inquietan y las rutinas se enredan. Este invierno, pequeños gestos separan el ahorro del derroche.

Muchos hogares discuten lo mismo: apagar o dejar la calefacción encendida. La teoría parece contradictoria. La práctica, no tanto. Las cifras y la física ayudan a despejar mitos que pesan en tu bolsillo.

Lo que hay detrás del mito de dejarla encendida

La idea de “mantener siempre la casa templada” suena cómoda. También cara. Cualquier sistema de calefacción gasta mientras funciona. No existe penalización mágica al volver a encender que compense haber estado consumiendo sin necesidad. La vivienda pierde calor según su aislamiento, el tamaño y la diferencia de temperatura con el exterior.

Si sales a por pan y vuelves en cinco minutos, sí, merece la pena apagar o bajar varios grados el termostato. Reducir el tiempo de funcionamiento siempre recorta consumo. El “miedo” a que al regresar gaste más por recuperar la temperatura nace de confundir la inercia térmica con un supuesto recargo. No existe tal recargo.

Apaga o baja la consigna cuando no estás. No pagas por “recuperar”, pagas por cada minuto de quemador, resistencia o compresor en marcha.

¿Hay matices? Uno clave: evitar ciclos muy cortos en bombas de calor. La solución no es dejarla encendida sin más. Es programar modos de ausencia, usar histeresis adecuada y bajar consigna 2–3 ºC, de forma que el equipo no arranque y pare en segundos.

Qué hacer si sales 5, 30 o 480 minutos

Escenario Recomendación Motivo
5–10 minutos Apagar o bajar 2–3 ºC Evitas minutos de consumo sin perder confort al volver
30–60 minutos Apagar o modo ausencia La casa apenas se enfría, pero el ahorro se nota en la factura
2–4 horas Bajar 3–5 ºC y cerrar puertas de estancias frías Menos pérdidas térmicas y relanzamiento suave
Noche o 8 horas Programar 17–18 ºC (gas) o 18–19 ºC (bomba de calor) Balance ideal entre confort, consumo y condensaciones

El sistema importa: ajusta tu estrategia

No todos los equipos se comportan igual. Ajusta la operación a tu tecnología.

  • Caldera de condensación (gas): rinde más con retornos fríos. Mantén curvas de temperatura bajas y termostatos modulantes. Apagar en ausencias cortas o bajar consigna ahorra sin penalizar.
  • Bomba de calor: evita ciclos cortos. Usa modo “eco” o “ausencia” y baja 2–3 ºC. Mantener una consigna algo estable mejora el COP, pero apagar en ausencias de media hora o más suele compensar.
  • Eléctrica por resistencias: cada minuto encendida es kWh directo. Corta siempre en ausencias, incluso de pocos minutos.
  • Radiadores con válvulas termostáticas: cierra o limita en habitaciones vacías. Zonas a 18–19 ºC y estancia principal a 20–21 ºC.

Si tu equipo sufre paradas y arranques constantes, no lo dejes “eterno encendido”. Corrige la configuración: histeresis, horario y temperatura de impulsión.

Pequeñas acciones que ahorran de verdad

  • Purgar radiadores a inicio de temporada. El aire reduce caudal y te obliga a subir la caldera.
  • Sellar rendijas en cajas de persiana y juntas de ventanas. Mucha pérdida se cuela por ahí.
  • Cortinas térmicas y alfombras. Mejoran la sensación de confort a igual consigna.
  • No cubrir radiadores con ropa o muebles. Bloqueas la convección y disparas el consumo.
  • Cerrar puertas de estancias frías. Concentra el calor donde estás.
  • Ventilar 5 minutos con corrientes cruzadas. Menos tiempo, menos calor perdido.
  • Humedad relativa 40–60%. Con buen nivel de humedad, percibes más calor con menos grados.

“Para 5 minutos merece la pena” también en números

Un piso de 80 m² con gas puede gastar entre 0,6 y 1,2 m³/h en calefacción, según aislamiento y consigna. A un precio orientativo de 0,10–0,14 €/kWh, diez minutos menos de quemador al día suponen unos 15–25 € al año. Si repites salidas cortas y recortas 30 minutos diarios, el ahorro sube a 45–75 € por temporada. Con electricidad, la diferencia se multiplica: una resistencia de 2 kW apagada 30 minutos al día evita unos 0,5–0,7 kWh diarios.

¿Y el “golpe” al volver? No existe sobrecoste extra. El sistema trabaja lo justo para recuperar los grados perdidos, que siempre serán menos que haber seguido calentando mientras no estabas. La física premia el control, no la inercia ciega.

Errores habituales que engordan la factura

  • Consignas de 24 ºC en salón. Cada grado por encima de 20–21 ºC añade alrededor de 6–8% de consumo.
  • Calentar habitaciones vacías. Zonar o cerrar válvulas ahorra mucho sin perder confort.
  • Usar “turbo” al regresar pensando que acelera el calor. Suele forzar el equipo y no mejora el tiempo.
  • Portátiles eléctricos como solución permanente. Gran parte de esos kWh se van en la factura.
  • No mantener la caldera. Un intercambiador sucio y presiones mal ajustadas disparan el gasto.
  • Tapar radiadores con toallas. Seca la ropa, pero seca también tu cuenta.

Claves rápidas para una casa más eficiente

  • Instala un termostato programable o inteligente y define horarios reales de uso.
  • Aprovecha la orientación: sube 1 ºC en estancias soleadas por el día, bájalo al caer la tarde.
  • Si tienes suelo radiante, piensa en horas, no en minutos. Bajar 1–2 ºC en ausencias largas funciona mejor que apagar del todo.
  • Revisa la presión y la temperatura de impulsión de la caldera. Menos grados de impulsión, más rendimiento en condensación.

La gestión fina del termostato y el cierre de zonas inútiles suelen ahorrar más que cambiar de equipo.

Si vas a mejorar tu instalación este año

Una caldera antigua puede consumir mucho más que una de condensación. Una bomba de calor bien dimensionada reduce emisiones y factura, sobre todo con tarifa con discriminación horaria. Valora también válvulas termostáticas, sondas exteriores y equilibrado hidráulico. Son inversiones moderadas que ordenan tu sistema y evitan sobrecalentar.

Para decidir, simula pérdidas básicas: fachada y ventanas suman gran parte del intercambio. Si calculas que tu vivienda pierde 200–300 W por grado de diferencia con el exterior, entenderás por qué bajar de 21 a 19 ºC recorta varios cientos de vatios constantes. Ese es el ahorro silencioso que se nota a final de mes.

Seguridad y confort: lo que no conviene olvidar

  • Revisa combustión anual en calderas y coloca un detector de CO si usas gas.
  • Vigila condensaciones y moho si bajas demasiado la consigna en viviendas muy herméticas.
  • Controla la calidad del aire: ventila breve y diario para no acumular CO₂.

Si quieres hilar fino, mide. Un enchufe medidor en radiadores eléctricos o un contador de gas con lectura frecuente te dirán cuánto ahorra cada ajuste. En pocas semanas tendrás tu propia guía. Y entonces la frase cobrará sentido: para 5 minutos, de verdad, merece la pena apagar.

1 thought on “Aunque bajes cinco minutos, apágala» : ¿dejas la calefacción encendida y pagas de más en 2026?”

  1. ¿Seguro que apagar 10 minutos no fuerza la caldera y sale peor al “recuperar”? Siempre me dijeron lo contrario; sigo escéptico.

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