Lo que eliges para calmar el ardor tras un plato con guindilla puede empeorar todo. Hay una alternativa inmediata.
En muchas mesas, el primer impulso es llevarse un vaso a la boca. Parece lógico. A veces, ese gesto prolonga el sufrimiento. Entender cómo actúa el picante te permite cortar el fuego con lo que realmente funciona.
Qué pasa en tu boca cuando pica
El responsable principal es la capsaicina, una molécula liposoluble presente en chiles y guindillas. Se fija a los receptores TRPV1 de la lengua y engaña al cerebro. No hay quemadura real, pero la señal de calor y dolor es intensa.
La capsaicina no se disuelve en agua. Se dispersa más. Por eso el trago refresca un segundo y luego el ardor parece multiplicarse. El líquido arrastra la molécula a zonas nuevas de la boca y garganta.
El camino corto para apagar el picante pasa por la grasa y la caseína, no por el agua.
Las grasas rodean la capsaicina y la desprenden de los receptores. La caseína, proteína de la leche, forma micelas que la “atrapan” y facilitan su eliminación. El frío da alivio sensorial, pero no neutraliza la molécula.
Lo que sí alivia y lo que lo empeora
| Bebida o alimento | Efecto sobre el ardor | Por qué |
|---|---|---|
| Leche entera, yogur, kéfir, queso fresco | Reduce rápidamente | La caseína y la grasa capturan la capsaicina |
| Lassi o batido lácteo | Alivio sostenido | Proteínas lácteas, grasa y a veces azúcar suman efecto |
| Leche sin lactosa | Funciona | Conserva caseína; la lactosa no influye |
| Leches vegetales grasas (coco, anacardo) | Alivio parcial | La grasa ayuda, pero no hay caseína |
| Agua (fría o con hielo) | Empeora tras segundos | Dispersa la capsaicina; efecto “aceite y agua” |
| Cerveza, vino, licor | Suele intensificar | El alcohol y el CO₂ expanden la sensación |
| Refrescos azucarados | Alivio breve | El azúcar modula la percepción; el gas puede irritar |
| Pan, arroz, tortilla, aguacate, mantequilla de cacahuete | Ayuda real | Almidón y grasa arrastran la capsaicina |
Bebidas que funcionan
Un vaso de leche entera o un yogur natural bajan el fuego casi al momento. El clásico lassi indio combina yogur, agua fría y a veces frutas, y acompaña platos especiados por una razón: amortigua el picor y limpia el paladar.
Si no tomas lácteos, elige leche de coco o una bebida de anacardo con buena proporción de grasa. No habrá caseína, pero la fase grasa reduce la adherencia de la capsaicina. Un pequeño trozo de queso o una cucharadita de mantequilla de cacahuete también funcionan.
Lo que conviene evitar
Agua sola no soluciona el problema. Cerveza y vino aportan alcohol y, en el caso de la cerveza, gas. Pueden potenciar la sensación de ardor y extenderla por la boca. Las bebidas muy ácidas sin grasa, como un zumo de limón puro, pueden añadir irritación. Si te apetece vino con un curry, que sea moderado y fluido. El dulzor residual ayuda algo, pero no neutraliza.
Lo que refresca no siempre alivia. El efecto “frío” engaña a los receptores, pero la molécula picante sigue ahí.
Cómo actuar si el picante te supera
- Toma dos o tres sorbos de leche entera o yogur. Mantén el líquido en la boca unos segundos antes de tragar.
- Si no hay lácteos, mastica pan o arroz. Añade un poco de aguacate o aceite de oliva.
- Evita el agua, la cerveza y los refrescos con burbuja en los primeros minutos.
- Enjuaga con una mezcla de leche y una pizca de azúcar. Escupe y repite.
- No te toques los ojos. Lávate las manos con jabón y, si manipulaste chiles, usa guantes la próxima vez.
Para quién puede ser peligroso
El picante intenso eleva la salivación y puede irritar la mucosa. En personas con reflujo, gastritis o hemorroides el malestar se agrava. El alcohol actúa como irritante adicional y alarga la molestia.
Infancia y tercera edad son grupos sensibles. La reacción ansiosa favorece atragantamientos. Ante tos persistente o sensación de cierre en garganta, calma con lácteos, respira por la nariz y busca ayuda si aparece dificultad respiratoria. Si hay alergia conocida a lácteos, opta por grasa vegetal y almidones.
Ideas prácticas para la mesa de hoy
Sirve siempre un cuenco con yogur natural cuando haya curry, tacos o ramen. Añade pepino y menta para sensación balsámica. Si prefieres opciones vegetales, prepara una salsa de coco con limón y una pizca de azúcar. Su grasa y dulzor calman sin perder sabor.
Reduce el “pico” de una receta añadiendo lácteos al final: un chorrito de nata en un chili o una cucharada de crema agria en unos nachos. En salsas, incorpora mantequilla o cacahuete molido. En ensaladas picantes, equilibra con aguacate y mango.
Mitos frecuentes
- Hielo: aporta frío momentáneo. No desmonta la capsaicina.
- Agua con sal: la sal potencia sabores, no neutraliza el picante.
- Refrescos: el azúcar ayuda un poco, el gas irrita. Mejor batido o lassi.
¿Y el vino con comida picante?
Hay maridajes posibles si buscas equilibrio, no apagar el fuego. Blancos aromáticos con algo de azúcar residual y baja graduación resultan amables. Un tinto ligero y fresco puede acompañar especias si se sirve algo más frío. Aun así, no esperes que el vino reduzca el picor. Juega con temperaturas, texturas y moderación.
Trucos extra para no arruinar la velada
Controla la intensidad en cocina. Retira semillas y membranas, donde se concentra la capsaicina. Añade el chile al final para ajustar. Ten a mano yogur o leche en la mesa. Prepara raciones pequeñas y crece si el grupo lo tolera. Si haces salsas, prueba en una cucharita y espera un minuto antes de decidir.
Si te entra salsa en los ojos, no uses agua primero. Enjuaga con suero fisiológico o una gasa con leche, y luego lava con agua abundante. Acude a asistencia si persiste el dolor o la visión borrosa.


