Mi casa está a 19 grados y no paso frío" : el giro que jubila radiadores y te ahorra dinero en 2026

Mi casa está a 19 grados y no paso frío» : el giro que jubila radiadores y te ahorra dinero en 2026

Las casas nuevas ya no se calientan como antes. Cambió la física del confort, la factura mensual y hasta la distribución del mobiliario.

El debate ya no es solo cuál es la temperatura ideal, sino cómo lograrla gastando menos y con espacios más cómodos. Un arquitecto especializado en eficiencia lo resume con un mensaje que incomoda a la tradición: los **radiadores** pierden sentido en viviendas bien aisladas y su relevo cuesta menos de usar.

Por qué los radiadores pierden sentido

Durante décadas, los **radiadores** fueron la respuesta a viviendas con **aislamiento** deficiente. Paredes frías, ventanas con fugas y puentes térmicos obligaban a emitir calor muy caliente, con agua a 60–80 °C, para compensar pérdidas. Ese contexto ha cambiado. Los edificios recientes exigen mejores envolventes, dobles y triples acristalamientos y menos infiltraciones de aire. La consecuencia es clara: la temperatura de las superficies interiores sube y el cuerpo ya no “cede” tanto calor a su alrededor.

Cuando las superficies están templadas, el confort aumenta sin necesidad de aire muy caliente. La temperatura operativa —una media entre aire y superficies— manda.

En ese escenario, mantener una caldera de gas con **radiadores** de alta temperatura resulta **ineficiente**. Pide más energía para lograr lo mismo que hoy se consigue con emisores a baja temperatura y **bombas de calor**. Además, libera paredes, facilita abrir puertas y reorganizar muebles sin obstáculos térmicos ni restricciones de seguridad.

El sustituto que pisa fuerte y sale más barato

El relevo mezcla tres conceptos: **aerotermia** (bomba de calor), **climatización por aire** y **emisores radiantes** a baja temperatura como el **suelo radiante** o el **techo radiante**. El corazón es la bomba de calor: mueve energía gratuita del aire exterior y la multiplica con un COP elevado. Resultado: menos consumo por cada unidad de calor entregada y, por tanto, una **factura energética** más baja.

Sistema Temperatura de trabajo Inversión Consumo anual Mantenimiento Ideal para
Radiadores + caldera de gas Alta (60–80 °C) Media Alto Medio Viviendas sin reforma de envolvente
Aerotermia + climatización por aire Baja/moderada Media Bajo Bajo Obra nueva y reforma ligera
Aerotermia + suelo radiante Baja (30–45 °C) Alta Muy bajo Bajo Reformas integrales y obra nueva
Aerotermia + techo radiante Baja (controlada) Media Bajo Bajo Rehabilitaciones con poca altura de suelo

El arquitecto consultado apunta que el salto a bomba de calor recorta el gasto de calefacción y añade frío en verano con el mismo equipo.

Aerotermia: cómo funciona y qué ahorro logra

Una **bomba de calor** extrae energía del aire exterior y la entrega dentro. Con un COP de 3 a 5, por cada kWh eléctrico aporta entre 3 y 5 kWh térmicos. Esta relación explica por qué resulta **más barata** de usar frente a una caldera que convierte combustible en calor con pérdidas. Además, es reversible: calefacción en invierno y refrigeración en verano, con control por estancias y programación horaria.

Climatización por aire: versátil y con obra mínima

La **climatización por aire** con conductos o equipos partido reparte calor y frío durante todo el año. En obra nueva se integra en falsos techos; en reformas ligeras, los equipos de pared dan una solución rápida. Los ventiladores internos mueven poco caudal a baja velocidad, reducen ruido y corrientes, y mejoran la calidad del aire con filtración.

Suelo y techo radiantes: confort homogéneo

El **suelo radiante** trabaja a baja temperatura, calienta de forma uniforme y reduce estratificaciones. El **techo radiante** funciona por **radiación**, no por convección: mantiene superficies a temperatura estable y, con control de humedad, evita condensaciones en verano. Ambos multiplican la eficiencia de la **aerotermia** al permitir impulsiones muy bajas.

  • Si tu vivienda tiene buen **aislamiento** y ventanas modernas, los **radiadores** sobran.
  • Si buscas menos gasto y más control por estancias, una **bomba de calor** con aire o radiantes es la vía.
  • Si reformarás a medio plazo, el **suelo radiante** ofrece el mejor confort con la menor demanda.

¿Y si tu vivienda es antigua? Hoja de ruta práctica

No todas las casas están listas para saltar hoy. Hay pasos intermedios que alivian el gasto mientras preparas la transición.

  • Mejora el **aislamiento** fácil: burletes, sellado de cajas de persiana, cortinas térmicas y alfombras.
  • Ajusta la caldera si ya es de condensación: baja la temperatura de impulsión y purga **radiadores**.
  • Coloca válvulas termostáticas y regula a 19–20 °C estables; evita picos que disparen consumo.
  • Usa un ventilador en modo invierno para empujar el aire templado y uniformar la temperatura.
  • Valora **fancoils** con **aerotermia** como sustituto rápido: requieren menos obra que un radiante.

Primero se corrige la envolvente; después, se optimiza el sistema. Así el nuevo equipo rinde al máximo y se amortiza antes.

Cuentas claras: ejemplo orientativo de gasto anual

Imagina un piso de 85 m² bien aislado en clima templado. Con caldera y **radiadores**, la demanda típica podría rondar 7.000–9.000 kWh térmicos de calefacción. Con gas a precio medio, el coste anual suele ser alto si no hay condensación y control fino. Con **aerotermia** y un COP de 3, para la misma demanda se necesitarían unos 2.300–3.000 kWh eléctricos. Incluso con una tarifa eléctrica estándar, la cifra final acostumbra a ser menor y, si hay autoconsumo fotovoltaico o tarifa con discriminación horaria, el ahorro crece. Los números exactos dependen de la vivienda y del mercado, pero el patrón se repite: menos energía comprada para igual calor entregado.

Subvenciones y fiscalidad

La **aerotermia** y las reformas de **aislamiento** suelen acceder a **subvenciones** y deducciones fiscales ligadas a eficiencia. Las ayudas varían por comunidad y por tipo de obra, con compatibilidades que conviene comprobar antes de firmar. Un certificado energético previo y otro posterior abren la puerta a mayores porcentajes de ayuda cuando se reduce la demanda.

Errores que encarecen el cambio

  • Dimensionar la **bomba de calor** sin estudiar la envolvente y las pérdidas reales.
  • Mantener emisores de alta temperatura, que obligan a trabajar con impulsiones más caras.
  • Olvidar el control de humedad en **techo radiante** y en verano con superficies frías.
  • No planificar la ventilación: una casa estanca necesita renovación de aire controlada.

Cómo decidir en tu caso

Pide un cálculo de carga térmica habitación por habitación y compara escenarios: **climatización por aire** frente a **suelo radiante** con la misma **aerotermia**. Revisa ruidos, espacio para equipos, altura libre si piensas en radiante, y posibilidad de añadir fotovoltaica. Valora el coste total de propiedad: inversión, consumo, mantenimiento y confort diario. La opción “más barata” no es solo la que cuesta menos instalar, sino la que reduce gastos fijos y se adapta mejor a cómo vives.

Dos pistas finales para afinar: monitoriza la **temperatura operativa** (aire y superficies) con termómetros infrarrojos económicos y usa un higrómetro para controlar la humedad. Con esos datos, ajustarás curvas de trabajo, horarios y caudales sin perder confort. Ahí está la ventaja del nuevo sustituto: más control, menos energía y la sensación térmica que esperas a 19 grados reales.

2 thoughts on “Mi casa está a 19 grados y no paso frío» : el giro que jubila radiadores y te ahorra dinero en 2026”

  1. Super intéressant: à 19 °C sans frissonner, c’est la preuve que la température operative et les surfaces tièdes comptent plus que l’air très chaud. Je repense mes meubles si ça libère les murs des radiateurs !

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