Una conversación vieja vuelve a hervir. Lenguas, pertenencia y trabajo chocan en móviles y sobremesas. Y todos opinan.
Un vídeo de una joven británica que vive en Cataluña ha inflamado las redes sociales. La creadora sostiene que, si te mudas a la comunidad, “no aprendas español primero”, y que priorices el catalán. La consigna, breve y rotunda, reabrió un frente sensible: integración, oportunidades laborales y convivencia en un territorio donde conviven dos lenguas oficiales.
Qué dijo y por qué se viralizó
La pieza, grabada en formato vertical y con tono didáctico, llega con un mensaje nítido. La autora relata su aterrizaje en Barcelona, su búsqueda de empleo y su adaptación al barrio. Afirma que el catalán le abrió puertas inesperadas con vecinos, docentes y comercios. Y remata: si vas a invertir horas de estudio, empieza por ahí.
El vídeo encendió el debate porque desplaza la pregunta de “qué lengua es más grande” hacia “qué necesitas para vivir mejor donde estás”.
La recomendación choca con la intuición de muchos recién llegados. El español es lengua global, útil en casi cualquier país y omnipresente en internet. El catalán es la lengua propia de Cataluña y cooficial, con un peso determinante en la administración, la escuela y una parte relevante del sector servicios.
El empujón de los algoritmos
La polémica creció por el altavoz de las plataformas. Cuentas de migrantes, docentes de idiomas y perfiles políticos compartieron el clip. El tono directo y la promesa práctica —ahorrar tiempo eligiendo bien— multiplicaron comentarios y réplicas. Hubo videos que matizaron, y también otros que redoblaron la apuesta.
Reacciones en redes y en la calle
Los hilos se dividieron en dos grandes bloques. Unos aplauden la prioridad del catalán. Otros ven un mensaje excluyente que invisibiliza el papel del español en la vida diaria, en especial para quienes se mueven por toda España.
La discusión real no va de prohibir el español, sino de orden de aprendizaje y de expectativas cuando te instalas en un territorio bilingüe.
Entre quienes apoyan la idea, aparecen testimonios de camareros, maestras y sanitarios. Dicen que la comprensión del catalán reduce fricciones, mejora la atención y muestra respeto por el entorno. Entre quienes la rechazan, abundan profesionales que trabajan con clientes internacionales o que cambian de ciudad con frecuencia: para ellos, el español ofrece escalabilidad y movilidad laboral.
Argumentos a favor y en contra
- A favor del catalán primero: acceso más fluido a la administración, mejor encaje en escuelas e institutos, capital social con vecinos y asociaciones, opciones en sectores públicos y concertados.
- A favor del español primero: red laboral más amplia fuera de Cataluña, continuidad si cambias de comunidad, ventaja en empresas con sedes en varias ciudades y en trabajos con clientela de toda España o América.
- Vía mixta: empezar con comprensión de catalán y conversación básica en español, o al revés, según el barrio y el sector laboral objetivo.
Contexto legal y sociolingüístico en Cataluña
Cataluña es oficialmente bilingüe. Catalán y español son lenguas cooficiales. La normativa educacional garantiza la presencia del catalán como eje vehicular, con presencia del español y del occitano aranés en su territorio específico. En la administración, el ciudadano puede dirigirse y recibir respuesta en cualquiera de las dos lenguas.
La convivencia lingüística es dinámica y cambia por zonas. En comarcas interiores o en pueblos pequeños, el catalán suele dominar la conversación cotidiana. En barrios urbanos y turísticos, el español y el inglés también ganan protagonismo. En la empresa, el idioma de trabajo depende de la clientela, la propiedad y el mercado objetivo.
Dónde se usa cada lengua
| Ámbito | Catalán | Español |
|---|---|---|
| Administración autonómica y local | Predomina en trámites y atención | Disponible a petición del ciudadano |
| Escuela e institutos | Eje vehicular y socialización | Materia y convivencia |
| Comercio de barrio | Muy presente | Muy útil |
| Turismo y restauración de alta rotación | Útil según zona | Muy frecuente |
| Empresas con mercado estatal o internacional | Variable | Frecuente como lengua puente |
¿Qué debería aprender primero quien llega?
No hay una receta única. Sí hay preguntas que ordenan la decisión. ¿Dónde vivirás exactamente? ¿En qué trabajarás? ¿Cuánto tiempo piensas quedarte? ¿Quiénes serán tus clientes, tus alumnos o tus pacientes?
Un reparto realista para recién llegados que se quedan al menos un año y buscan arraigo local pasa por arrancar con catalán a nivel A2–B1 para entender la calle, y sumar español conversacional si aún no lo dominas. Si tu empresa opera con proveedores de Madrid o Ciudad de México, invierte también en escritura formal en español.
Quien vive en zonas catalanoparlantes escucha catalán en la escuela, en la administración y en la tele local. Comprenderlo reduce estrés diario.
Coste, tiempo y estrategia de estudio
Alcanzar un B1 práctico suele requerir entre 200 y 350 horas por idioma, según tu experiencia previa y tu exposición diaria. Alterna academia y calle. Apunta vocabulario del portal, la panadería y el CAP. Practica en grupos de conversación. La constancia pesa más que sesiones maratonianas.
Consejos prácticos para no perderte
- Mapea tu barrio: pregunta qué lengua se usa en tu mercado, tu AMPA o tu casal. Ajusta tu plan al entorno real.
- Apoya con señales: saluda en catalán (“bon dia”, “gràcies”) y pide cambio de lengua si te bloqueas. La mayoría te acompaña.
- Diseña un 60/40: dedica el 60% del tiempo al idioma prioritario para tu día a día y un 40% de mantenimiento del otro.
- Certifica cuando toque: si aspiras a empleo público o concertado, mira requisitos lingüísticos y fechan convocatorias.
- Recursos cercanos: el Consorci per a la Normalització Lingüística y el Institut Ramon Llull ofrecen cursos; el Instituto Cervantes guía rutas de español general y profesional.
Lo que hay detrás del enfado
La frase “no aprendas español” irrita porque suena a veto. Pero en la práctica, muchos oyen “elige bien el primer peldaño”. La dimensión identitaria también aflora: hay quien percibe el catalán como seña de pertenencia que merece un esfuerzo activo, y quien teme que priorizarlo niegue la utilidad incontestable del español. Esta tensión aparece cíclicamente, y la redes la agudizan con mensajes cortos y emocionales.
Cómo tomar una decisión informada
Haz una simulación rápida. Si trabajas en hostelería en una zona de interior, anota diez interacciones típicas de un turno. ¿En qué lengua te hablarán? ¿Qué expresiones necesitas para salir del paso? Si haces teletrabajo para clientes de Latinoamérica, revisa tus tareas escritas y orales. ¿Necesitas escribir correos formales? ¿Atender videollamadas? Esa matriz te dirá qué estudiar primero sin desatender el otro idioma.
Piensa también en riesgos y ventajas. El mayor riesgo de posponer el catalán si vives en una zona muy catalanoparlante es aislarte socialmente y depender siempre de cambios de lengua. La ventaja de empezar con él es ganar tracción en la calle y en la escuela de tus hijos. El mayor riesgo de olvidar el español es cerrarte puertas fuera de Cataluña. La ventaja de combinar ambos, aunque sea a ritmos distintos, es construir un bilingüismo funcional que multiplica tu red laboral y tu vida cotidiana.


