Cuando la lluvia arrecia, los espejos laterales pueden volverse inútiles. Un truco doméstico se viraliza y divide a los conductores.
En un invierno de borrascas, la búsqueda de visibilidad gana urgencia. La respuesta podría estar en la despensa y no en la cabina del coche.
Qué hay detrás del truco
Frotar los retrovisores con una patata cruda no es un capricho de redes sociales. Su almidón deja una fina película protectora sobre el cristal. Esa microcapa altera la tensión superficial del agua y favorece que la lluvia se deslice o se extienda en láminas. El resultado: menos gotas redondeadas, menos destellos molestos y mejor visibilidad lateral.
El mismo efecto ayuda frente al vaho. La capa de almidón reduce los puntos donde el vapor se condensa y retrasa el empañado. No sustituye a la ventilación del habitáculo, pero gana tiempo en arranques en frío.
El almidón de la patata crea una barrera hidrofóbica discreta: minimiza perlas de agua, recorta reflejos y retrasa el empañado.
Cómo aplicarlo sin dejar velos ni marcas
El método funciona si se ejecuta con limpieza y poca cantidad. Estos pasos evitan halos y restos blanquecinos:
- Limpieza del espejo: elimina polvo, grasa y barro. Un paño de microfibra y agua jabonosa bastan. Enjuaga y seca.
- Corte de la patata: parte una patata cruda y fresca. La superficie debe estar húmeda para liberar almidón.
- Aplicación: frota la cara cortada sobre el cristal con movimientos circulares, muy ligeros. Cubre toda la superficie del retrovisor.
- Secado: espera unos minutos a que la película se asiente. Verás un velo tenue.
- Acabado: pasa un paño de microfibra limpio con toques suaves hasta que la superficie quede transparente.
Lo que sí hace
- Mejora la visibilidad lateral en lluvia fina y chubascos intermitentes.
- Reduce el vaho en los espejos exteriores en arranques fríos.
- Aporta una solución de bajo coste y rápida cuando no hay productos específicos.
Lo que no hace
- No sustituye a un buen ajuste de los espejos ni a unas carcasas con buen drenaje.
- No corrige daños del cristal, microarañazos ni suciedad incrustada.
- No reemplaza tratamientos duraderos tipo selladores o repelentes comerciales.
Usa poca cantidad y pule bien: la clave es una capa fina. El exceso genera halos, reflejos y puede atraer suciedad.
Duración, mantenimiento y expectativas realistas
La cobertura que deja el almidón es frágil. Suele durar entre uno y tres días de uso normal. La lluvia intensa, los lavados o el roce con el paño al quitar gotas reducen su permanencia. Si notas pérdida de efecto, repite el proceso.
En condiciones nocturnas, cualquier residuo amplifica destellos de faros. Conviene probar de día y confirmar que el espejo queda nítido antes de circular por vías rápidas. Si hay dudas, limpia y reaplica con menos producto.
Precauciones y límites para no comprometer la seguridad
- Evita el parabrisas y la luneta. En el campo de visión principal pueden aparecer reflejos no deseados.
- No apliques sobre cámaras, radares o sensores del vehículo.
- Si tus espejos llevan recubrimientos hidrofóbicos de fábrica, prueba en una esquina: la patata puede alterar el acabado.
- Haz la prueba con el coche detenido y luz natural. Verifica desde la posición de conducción.
- Prioriza siempre la seguridad vial: si la superficie no queda impecable, elimina la película y vuelve a limpiar.
Truco útil para salir del paso, no solución definitiva. La seguridad exige visibilidad nítida y mantenimiento periódico.
Alternativas económicas y qué elegir en cada caso
Hay opciones caseras y comerciales que pueden complementar o sustituir a la patata según el clima, el uso y el tipo de espejo.
| Opción | Duración aproximada | Coste | Compatibilidad | Riesgos |
|---|---|---|---|---|
| Patata cruda (almidón) | 1–3 días | Muy bajo | Alta en espejos; incierta en recubrimientos | Halos si se aplica en exceso |
| Jabón neutro muy diluido | Horas–1 día | Bajo | Alta | Película pegajosa si no se pule |
| Repelente comercial para cristales | 2–8 semanas | Medio | Alta en cristales y espejos | Necesita aplicación uniforme |
| Glicerina diluida | Varios días | Bajo | Media | Puedes dejar brillo si se abusa |
Consejos prácticos para días de lluvia intensa
- Revisa el drenaje de las carcasas de los retrovisores; hojas o barro agravan la acumulación de agua.
- Ajusta los espejos hacia un ángulo que favorezca la evacuación de gotas sin perder campo lateral.
- Combina el truco de la patata en espejos con un buen antiempañante interior en las ventanillas laterales.
- No mezcles productos en la misma superficie. Si cambias de método, limpia a fondo antes.
- Renueva el tratamiento tras un lavado o después de circular bajo chubascos prolongados.
El contexto de 2026: por qué este método vuelve a circular
Con temporales recurrentes y más horas de conducción nocturna en invierno, los conductores buscan atajos seguros y baratos. La patata gana terreno por su coste mínimo, su carácter ecológico y la posibilidad de aplicarla en minutos en cualquier garaje. Talleres y autoescuelas recuerdan que ayuda en espejos, no en el campo de visión principal, y que el estado de la iluminación y las escobillas influye tanto como el tratamiento del cristal.
Un ejemplo práctico
Trayecto urbano con lluvia fina y tráfico denso. Tras limpiar y aplicar una capa muy fina en los espejos, el conductor nota menor dispersión de gotas y menos destellos de faros laterales. En autopista, la mejora se mantiene, pero el efecto cae si el spray de la rueda delantera del coche vecino impacta de forma continua. Con un repaso al llegar, el espejo vuelve a quedar claro.
Datos útiles para tu próxima salida
- Una patata mediana sirve para varias aplicaciones en ambos retrovisores.
- Guarda el medio tubérculo restante envuelto en film para evitar que se seque; úsalo en 24 horas.
- Si observas brillos nocturnos, pule de nuevo con microfibra seca hasta que el espejo quede cristalino.
- Si tu ruta incluye niebla o lluvia muy densa, prioriza un repelente específico y revisa escobillas del parabrisas.
Este recurso casero destaca por su accesibilidad y su rapidez de aplicación. Ofrece una mejora inmediata en los espejos exteriores y puede marcar la diferencia cuando la lluvia sorprende. Con criterio, pruebas breves y una aplicación fina, suma a la caja de herramientas del día a día sin reemplazar el mantenimiento periódico ni las soluciones de mayor duración.



Lo probé hoy con lluvia fina: limpieza previa, patata cruda, capa finísima y pulido con microfibra. Resultado: menos destellos laterales y el vaho tardó en salir. Ojo, no tocar el parabrisas. Tras 2 horas, seguía ok; con chaparrón fuerte, ya veré 🙂