Pensé que era una cabra cualquiera" : ¿y si tú también ayudas a arrasar el Teide en 2026?

Pensé que era una cabra cualquiera» : ¿y si tú también ayudas a arrasar el Teide en 2026?

Un animal manso a primera vista avanza por las cumbres isleñas mientras pasa desapercibido. Su impacto no se ve en fotos.

En los altos de Tenerife y La Palma, el paso silencioso de un herbívoro está dejando huellas profundas en un entorno frágil. Los visitantes lo confunden con una cabra más, pero los científicos llevan años alertando: el equilibrio del archipiélago no resiste intrusos que comen, pisan y abren camino donde antes apenas había señales de vida.

Un visitante que no lo parece

La imagen engaña. El muflón (Ovis orientalis musimon) tiene porte ovino, cuernos rizados y andares tranquilos. Muchos lo toman por una cabra montés. No lo es. Se trata de una especie invasora introducida en Tenerife en 1971 con fines cinegéticos y más tarde en La Palma. Encontró comida abundante, ausencia de depredadores y clima favorable. El resultado fue inmediato: expansión y presión sobre la flora endémica.

El muflón no es una cabra ni un símbolo isleño: llegó para cazar y hoy pone en riesgo especies únicas.

Cómo llegó y por qué se quedó

Su llegada respondió a una moda cinegética. Una vez sueltas, las poblaciones crecieron sin control. El Parque Nacional del Teide reúne condiciones idóneas: matorral de alta montaña, corredores naturales entre lavas y pastos tiernos en primavera. El animal aprendió rápido las rutas, memorizó brotes y zonas de resguardo, y ocupó rincones donde apenas entraba la bota humana.

Qué arrasa y por qué importa

El impacto ocurre en dos frentes. Por un lado, el ramoneo continuo sobre brotes, inflorescencias y plantones. Por otro, el pisoteo que deshace costras del suelo, favorece la erosión y compacta sustratos pobres. La combinación reduce la regeneración de plantas que solo crecen aquí.

Entre las especies más sensibles figuran la retama del Teide (Spartocytisus supranubius), el tajinaste rojo (Echium wildpretii) y la violeta del Teide (Viola cheiranthifolia). Cada temporada perdida significa menos semillas, menos polinizadores asociados y menos cobertura frente al viento y las heladas de altura.

El ramoneo y el pisoteo frenan la regeneración natural y aceleran la erosión en cumbres volcánicas muy frágiles.

Especies bajo presión

  • Retama del Teide: soporte vital para insectos y aves de alta montaña. Sufre por la falta de reclutamiento.
  • Tajinaste rojo: emblema floral y recurso para polinizadores. El consumo de brotes reduce floraciones.
  • Violeta del Teide: endemismo de altura con ventanas de crecimiento muy cortas. El pisoteo daña rosetas y suelos.

Efectos en el suelo y el agua

La vegetación de cumbre fija partículas, retiene humedad y disipa la energía del viento. Cuando el muflón abre claros, el suelo queda más expuesto. Las lluvias arrastran materiales finos, se forman regueros y el sustrato pierde capacidad de retener agua. En un archipiélago con recursos hídricos limitados, esa pérdida pesa más de lo que parece en un mapa.

Qué dice la ciencia y qué marca la ley

Los informes técnicos coinciden: la presencia del muflón en Canarias resulta incompatible con la conservación de endemismos. Desde 2013 figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras en el ámbito canario, lo que habilita planes de control y erradicación. En la península, en cambio, su estatus permanece vinculado a usos cinegéticos en fincas, un escenario distinto por historia y por contexto ecológico.

El debate público existe. Algunos colectivos cuestionan las batidas y alegan que no transmite enfermedades o que su papel puede ser neutro. La respuesta técnica es clara: en un ecosistema insular tan aislado, un herbívoro foráneo que reduce la reproducción de especies con distribución mínima se convierte en un problema de conservación, no en una anécdota pastoral.

Medidas en marcha

La gestión combina acciones de control poblacional con vigilancia, cerramientos selectivos y seguimiento científico. Equipos del parque monitorizan áreas sensibles, comparan parcelas cercadas y abiertas, y miden respuestas de la vegetación a lo largo de varias temporadas. La tecnología aporta precisión: drones para detectar grupos, cámaras trampa y cartografía de daño.

La prioridad es proteger plantas únicas. La gestión se evalúa con datos de campo, no con percepciones sobre “si molesta o no”.

Lo que sí puedes hacer tú

El visitante juega un papel real. Un gesto pequeño evita grandes daños acumulados. Estas pautas marcan diferencia:

  • No alimentes fauna y evita dejar restos orgánicos que alteren comportamientos o atraigan animales.
  • No liberes mascotas ni plantas ornamentales; constituyen vías clásicas de invasiones biológicas.
  • Limpia botas y equipo para no transportar semillas entre senderos o islas.
  • Respeta los senderos y los cerramientos, incluso si parecen “molestos” o provisionales.
  • Comunica avistamientos de grupos fuera de zonas habituales a los servicios del parque.

Más allá de Canarias: invasoras que ya te afectan

España convive con más de 200 especies invasoras. Varias compiten por alimento, alteran cadenas tróficas o dañan infraestructuras. Poner el foco en el muflón ayuda a entender la foto completa: impactos locales con costes ambientales y económicos.

Especie Dónde Impacto principal
Cotorra argentina Áreas urbanas Nidos masivos, ruidos, competencia con aves locales y daños en arbolado
Mejillón cebra Ríos y embalses Obstrucción de tuberías, filtros y pérdida de biodiversidad acuática
Visón americano Cuencas del norte Depredación de fauna autóctona y competencia con el visón europeo
Cangrejo rojo Humedales y canales Erosión de orillas, transmisión de patógenos y desequilibrios tróficos
Muflón Canarias Ramoneo de flora endémica, pisoteo, erosión y pérdida de regeneración

Cómo se gestiona una invasión en la práctica

La gestión efectiva arranca con objetivos medibles: proteger especies clave, reducir daños y restaurar procesos naturales. Los equipos definen umbrales de impacto, miden el estado de las plantas objetivo y programan intervenciones. Luego validan con datos: si la retama del Teide produce más semillas y los plantones superan el primer invierno dentro de cercados, la estrategia funciona. Si no, ajustan el calendario, la intensidad y el área de actuación.

Lo que viene y por qué te concierne

El cambio climático añade presión. Temporadas más secas y episodios de calor extremo reducen la capacidad de las plantas para recuperarse del ramoneo. Unos pocos años adversos pueden inclinar la balanza. Por eso, el control del muflón no es un capricho: es una pieza de una respuesta más amplia que incluye restauración vegetal, corredores para polinizadores y educación ambiental.

Si planeas una ruta en alta montaña, convierte tu visita en parte de la solución. Ajusta horarios para minimizar molestias a la fauna, elige calzado limpio para no dispersar semillas y aprende a reconocer la flora del Teide. Identificar un tajinaste rojo o una violeta del Teide cambia la mirada: donde antes veías matorral, ahora percibes patrimonio evolutivo que solo existe allí.

1 thought on “Pensé que era una cabra cualquiera» : ¿y si tú también ayudas a arrasar el Teide en 2026?”

  1. Merci pour l’article; je ne savais pas que le mouflon avait été introduit en 1971 à Tenerife. Les impacts sur la retama et le tajinaste font froid dans le dos. Existe‑t‑il des cartes publiques des dégâts et du suivi des clôtures? Et où signaler un avistamiento hors des zones habituelles, une appli du parc ou un simple email suffit-il?

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