El frío aprieta, las facturas suben y crecen las dudas sobre cómo usar la calefacción. Muchos hogares se la juegan con costumbres heredadas.
La pregunta vuelve cada invierno: ¿conviene dejar la calefacción encendida para gastar menos? Un ingeniero industrial lo niega y abre un debate práctico. Su respuesta desmonta un hábito muy extendido y propone pautas claras para pagar menos sin perder confort.
El mito que no te hace ahorrar
La idea de mantener la casa siempre a la misma temperatura promete comodidad y supuestos recortes en la factura. La realidad es otra. Cualquier sistema de calefacción consume energía mientras está funcionando, también cuando la vivienda ya está templada. Las casas, por muy bien aisladas que estén, pierden calor a lo largo del día. Si el equipo permanece encendido, compensa continuamente esas pérdidas. Eso se traduce en consumo constante.
Arrancar desde frío no dispara mágicamente el gasto. El pico inicial existe, pero es acotado y no supera lo que gastaríamos manteniendo horas de funcionamiento por inercia. Apagar cuando no se necesita y encender al volver o programar una consigna más baja resulta, en la mayoría de casos, más eficiente.
Apaga la calefacción cuando no la uses. Todo minuto encendida suma consumo. La constancia de temperatura no garantiza ahorro.
Hay otro factor que pesa: el comportamiento de la vivienda. Si el aislamiento es justito, el calor se escapa con rapidez. Mantener encendido en esas condiciones multiplica el gasto sin aportar confort extra. La respuesta responsable no es “dejarla siempre”, sino ajustar el uso a tu casa y a tus horarios.
Qué debes hacer para pagar menos
Reglas de uso que funcionan
- Baja la consigna nocturna a 17–18 ºC. Un grado menos puede suponer hasta un ahorro aproximado del 5–7% anual.
- Si te ausentas más de 2–3 horas, apaga o fija 15–17 ºC. Para ausencias largas, 12–14 ºC evita heladas y humedades.
- Usa programación horaria. Enciende 30–45 minutos antes de llegar y apaga 20–30 minutos antes de salir.
- Instala válvulas termostáticas en radiadores. Prioriza las estancias de uso real y cierra puertas para retener el calor.
- Evita cubrir radiadores o colocar sofás delante. Obstaculizar la convección obliga a la caldera a trabajar más.
- Mantén una humedad interior del 40–60%. El aire seco obliga a subir la consigna para sentir el mismo confort.
Mantén tu instalación a punto
El mantenimiento marca la diferencia. Una revisión profesional cada temporada ajusta combustión, presión y seguridad. Purgar radiadores elimina bolsas de aire que impiden calentar. El equilibrado hidráulico reparte el caudal y evita que unos cuartos cuezan mientras otros se quedan fríos. Si tu equipo tiene años, valora renovar a modelos de condensación o a una bomba de calor de alta eficiencia.
Una instalación afinada gasta menos, calienta mejor y prolonga su vida útil. Mantenimiento y equilibrado evitan consumo inútil.
Aislamiento y uso de las estancias
Sin aislamiento no hay milagros. Burletes en puertas, sellado de juntas y cortinas térmicas reducen infiltraciones. Alfombras sobre suelos fríos mejoran la sensación térmica. Organiza la vida diaria en las estancias orientadas al sol. Cierra habitaciones poco usadas y optimiza la zonalización con válvulas o circuitos independientes si tu sistema lo permite.
Cuándo sí conviene no apagar del todo
Hay casos específicos donde no apagar, sino bajar mucho la consigna, puede ser razonable:
- Suelo radiante por agua: gran inercia térmica. Es más estable mantener 17–18 ºC en ausencias cortas que arrancar desde 14 ºC a diario.
- Bombas de calor en olas de frío: evita ciclos muy cortos. Mejor consigna baja que apagados y encendidos continuos.
- Viviendas con riesgo de condensación: mantener 14–16 ºC y ventilar 10 minutos al día reduce moho y daños.
Si tu sistema tiene mucha inercia o sufre con arranques frecuentes, usa una consigna baja en vez de apagar por completo.
Guía rápida de ajustes según escenario
| Escenario | Ajuste recomendado | Motivo |
|---|---|---|
| Jornada laboral fuera (≥ 6 h) | Apagar o 15–17 ºC | Evita compensar pérdidas constantes durante horas sin uso. |
| Ausencia breve (1–2 h) | 18–19 ºC | Reduce arranques innecesarios y mantiene un umbral confortable. |
| Noche | 17–18 ºC | Mejora el descanso y recorta consumo sin perder confort. |
| Fin de semana fuera | 12–14 ºC | Protege la vivienda y evita consumos de mantenimiento. |
Cómo hallar tu punto óptimo en casa
Cada vivienda es un mundo. Un método sencillo permite ajustar sin adivinar:
- Elige dos estrategias durante días comparables de frío similar: a) apagar en ausencias; b) consigna baja continua.
- Anota kWh diarios de tu contador o app del equipo y la temperatura media exterior.
- Compara confort y consumo. Quédate con la que iguale confort con menos kWh.
Medir unos días reales en tu casa vale más que cualquier regla genérica. Tus datos mandan.
Errores que hacen subir la factura
- Ventilar con radiadores encendidos. Abre de par en par 8–10 minutos, apaga durante ese rato y cierra.
- Subir la consigna “para que caliente antes”. No calienta antes, solo obliga al sistema a pasarse de temperatura.
- Radiadores ocultos tras fundas o muebles. La energía se queda atrapada y el consumo se dispara.
- Olvidar el termostato en pasillos fríos o junto a corrientes. Mide mal y provoca ciclos erráticos.
¿Qué sistema tienes? Ajusta la estrategia
En calderas de gas modernas, lo eficiente es trabajar con impulsión baja y estable, y apagar en ausencias medias o largas. En bombas de calor, prioriza continuidad con consignas más bajas, evitando ciclos cortos; planifica “eco” nocturno y reforzar a primera hora. En suelo radiante, piensa en días, no en horas: pequeños cambios de consigna y anticipación ganan a los apagados totales.
Consejos extra que aportan ahorro real
- Pon atención a la tarifa de energía. Programar encendidos antes de tramos caros puede contener el gasto.
- Combina textiles térmicos, alfombras y cortinas gruesas. Suben tu confort sin tocar el termostato.
- Vigila la calidad del aire. Ventilaciones cortas y efectivas reducen CO₂ y sensación de bochorno.
- Si usas combustión, instala detectores de CO y revisa chimeneas. Seguridad y eficiencia van de la mano.
El mensaje de fondo es claro: el mito de dejar la calefacción encendida “para ahorrar” no se sostiene. Apagar cuando no se usa, bajar la consigna en noches y ausencias, y cuidar la instalación ofrecen más confort por menos dinero. Ajusta la estrategia a tu sistema y a tu casa. Y mide tus propios datos unos días para confirmar el mejor punto.
Quien busque ir un paso más allá puede plantear un equilibrado de radiadores, instalar termostatos inteligentes con sensores en estancias clave o valorar un cambio de equipo si la caldera supera los 15 años. La inversión se traduce en menos consumo, menos ruidos, menos picos de temperatura y una factura más amable cuando el frío aprieta.



¿Para un piso mal aislado, mejor dejar 16 ºC o apagar del todo si me ausento 3 h? Gracias.