Con Reyes a la vuelta, los paquetes se amontonan en casa. Entre prisas y alegría, un gesto mínimo abre una puerta invisible.
La fiebre de compras deja rastros en cada esquina. En los contenedores de cartón se apilan pistas sobre quién eres, dónde vives y qué guardas en tu salón. Y ese detalle, tan cotidiano como tirar una caja, se ha convertido en el foco del último aviso de la Policía Nacional.
El ángulo que nadie mira en los regalos de Reyes
El 6 de enero concentra una avalancha de paquetes. Miles. Junto al papel brillante, viajan etiquetas con datos personales que terminan expuestas en los contenedores de reciclaje. Nombre, dirección, teléfono, códigos y referencias del envío quedan a la vista. Para un ladrón o un estafador, es un mapa.
Las cajas de marcas tecnológicas o de joyería delatan el contenido probable de una vivienda. Indican si ha entrado un móvil de gama alta, una consola o un portátil. No solo hablamos de privacidad. Hablamos de seguridad física y de ciberseguridad.
Antes de tirar una caja, piensa qué cuenta de ti esa etiqueta: quién eres, dónde vives, qué te han entregado y cuándo.
Del contenedor a tu buzón: así se encadena el riesgo
Suplantación de identidad y crédito fácil a tu nombre
Con un nombre, una dirección y un teléfono, un delincuente puede iniciar suplantación de identidad. Abre cuentas, solicita financiación, contrata servicios o realiza compras a plazos. La víctima suele enterarse cuando llegan cargos, notificaciones o reclamaciones. El daño es doble: económico y reputacional.
Phishing más creíble y difícil de detectar
La etiqueta alimenta phishing, smishing o vishing. Al conocer datos reales, el mensaje o la llamada de una “mensajería”, un “banco” o una “tienda” resulta más verosímil. Se reducen las alertas internas y aumentan los clics en enlaces maliciosos.
Señales para un robo planificado
Una caja de consola en el contenedor de tu calle sugiere que en esa casa hay electrónica recién estrenada. Un delincuente puede vigilar horarios, detectar ausencias anunciadas en redes y marcar objetivos. El error empieza en la basura.
Rompe, tacha o despega. Tres acciones que desactivan la munición informativa de tus paquetes en menos de un minuto.
Qué pide la Policía Nacional y cómo hacerlo rápido
El mensaje es directo: elimina cualquier dato personal antes de reciclar. La Policía Nacional insiste en que está al alcance de todos. Para que no quede duda, estas son acciones concretas que puedes aplicar hoy mismo:
- Arranca la etiqueta completa y rasga la superficie adhesiva.
- Tacha con rotulador permanente nombre, dirección, teléfono y códigos.
- Corta en trozos las bolsas acolchadas y las guías de entrega.
- Pliega la caja al revés, dejando la parte lisa hacia fuera.
- Guarda los albaranes con datos en casa o tritúralos.
- Deposita el cartón en puntos limpios si acumulas gran volumen.
Lo que revelan tus residuos y cómo blindarte
| Riesgo | Qué revela la etiqueta | Cómo te afecta | Cómo reducirlo |
|---|---|---|---|
| Suplantación de identidad | Nombre, dirección, teléfono | Contratos y créditos no autorizados | Tritura etiquetas, separa albaranes, usa apartados cuando sea posible |
| Phishing y vishing | Empresa vendedora y número de pedido | Mensajes creíbles que piden claves o pagos | No pulses enlaces no solicitados; valida en la web oficial |
| Robos en vivienda | Marca del producto y fecha de entrega | Objetivo atractivo y horarios previsibles | Rompe embalajes, no exhibas cajas en el portal, varía rutinas |
INCIBE y las pautas para cortar la suplantación a tiempo
El INCIBE recuerda que la suplantación puede darse dentro y fuera de Internet. Tres medidas marcan la diferencia: reducir la exposición de información personal, separar correos para gestiones críticas y ajustar la privacidad en apps y redes. Si detectas indicios, actúa sin dilación.
Pasos prácticos cuando sospechas que han usado tus datos: cambia contraseñas críticas, revisa dispositivos y sesiones abiertas, guarda pruebas (capturas, correos, números) y reporta el abuso a la plataforma. Presenta denuncia en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para dejar rastro oficial y activar investigaciones.
Redes sociales, mensajería y ese post inocente que te delata
Publicar la foto del televisor nuevo o avisar de que te vas de viaje allana el camino a los delincuentes. Es información combinable con lo que hay en el contenedor de tu calle. Configura tus publicaciones para limitar quién ve tu contenido y evita mostrar números de serie, facturas o ubicaciones precisas.
Guion realista de un engaño tras Reyes
Etiqueta en la basura con tu nombre y número. Llamada del supuesto repartidor: “hubo un problema con el envío, necesitamos verificar el pago”. Te pide un código que llega por SMS. Si lo facilitas, validas una operación o cedes acceso a tu banca. La escena se repite con variaciones. La solución comienza en casa, con tu cartón.
Checklist exprés para el 6 de enero
- Reúne todas las cajas en una mesa antes de bajar al contenedor.
- Localiza y elimina cada etiqueta con datos personales.
- Tacha códigos de barras y números de seguimiento.
- Desmonta las cajas y coloca la cara lisa hacia el exterior.
- Separa documentos de compra; archívalos sin datos visibles.
- No fotografíes embalajes identificables para subirlos a redes.
Menos huella, menos riesgo: la mejor política de seguridad empieza por lo que no cuentas y por lo que destruyes.
Si tus datos ya circulan, qué puedes hacer desde hoy
Contacta con tu banco y activa alertas de movimientos. Habilita doble factor de autenticación en correo, mensajería y cuentas sensibles. Revisa que nadie haya abierto líneas o servicios con tus datos. Si recibes cartas de cobros desconocidos, pídelas por escrito y conserva todo. Valora consultar ficheros de morosidad como ASNEF o Experian para detectar altas indebidas.
Ante llamadas o mensajes de “mensajería” tras Reyes, cuelga y busca el teléfono oficial por tu cuenta. Nunca valides operaciones que tú no has iniciado. Si te han engañado, bloquea tarjetas, cambia contraseñas y denuncia. Cuanto antes muevas ficha, más fácil será cortar la cadena del fraude.
Ideas útiles para familias y comunidades
En casas con niños, convierte el postre de Reyes en el momento de “misión etiqueta”: todos participan en rasgar y tachar. En comunidades, acuerda un contenedor interior temporal para cartones de gran volumen y pide a la portería que retire etiquetas a la vista. Pequeñas rutinas que reducen el atractivo del edificio para miradas indeseadas.
Si compras a menudo, valora usar puntos de recogida. Minimiza las entregas a puerta cuando no estés. Y si te llega un paquete inesperado, desconfía y verifica. La temporada de Reyes trae ilusión, pero también exige cabeza fría. La Policía Nacional ya dio la señal: el primer candado está en tu papelera.



Buen recordatorio. Desde hoy rompo etiquetas y pliego las cajas al revés 🙂. No cuesta nada y te ahorra sustos, sobre todo con los peques abriendo paquetes como locos en Reyes.
¿No es un poco alarmista? En mi barrio los contenedores van a rebosar y la gente tira de todo; dudo que un ladrón se ponga a leer etiquettas una por una. ¿Tenéis estadísticas de casos?