Siempre la dejo baja y aun así pago más" : ¿también te pasa? el error diario con la calefacción

Siempre la dejo baja y aun así pago más» : ¿también te pasa? el error diario con la calefacción

El frío llega, el reloj del gas corre y el salón no termina de calentar. Muchos sienten que algo no cuadra este mes.

Los hábitos frente al termostato marcan la diferencia entre una factura asumible y un susto. La costumbre de mantener la calefacción encendida todo el día, incluso cuando no hay nadie en casa, parece razonable. La ciencia del calor y la experiencia de técnicos lo desmienten con datos y con lógica.

El error de tenerla siempre encendida

El mito dice que dejar la calefacción a baja temperatura evita los supuestos “picos” de gasto al volver a encender. La realidad es otra. Tu vivienda pierde calor por muros, ventanas y filtraciones durante todo el día. Si el sistema sigue funcionando, repone constantemente ese calor que se escapa. Pagas por mantener caliente un espacio que nadie está disfrutando.

Apagar cuando la casa está vacía corta el consumo energético en ese periodo a casi cero. No hay reposición de calor. Solo ahorro.

Al regresar, el equipo trabaja más unos minutos para recuperar la temperatura. Ese esfuerzo puntual queda compensado por las horas de gasto evitado. La ecuación favorece al apagado en ausencias reales, no a la marcha continua.

Lo que dice la física de tu casa

El calor se mueve del lugar más caliente al más frío. Si tu salón está a 20 °C y fuera hay 6 °C, el calor escapa por conducción y por aire. Cuanto más tiempo mantienes esa diferencia, más energía necesitas. Si bajas o apagas, la diferencia se reduce y con ella la pérdida.

La inercia térmica de paredes y suelos juega a tu favor. No todo el calor se esfuma al instante. Al volver a encender, recuperas el confort con un coste menor que el de horas interminables manteniendo el “fondo”.

La pauta que más ahorra

La regla práctica es simple y verificable: si vas a estar fuera más de dos horas, apaga. En estancias breves, puedes programar un termostato inteligente para bajar la temperatura y reactivar el sistema poco antes de tu llegada.

  • Temperatura de confort: ajusta a 21 grados durante el día cuando estás en casa. Cada grado por encima puede elevar el gasto alrededor de un 7%.
  • Noche y siestas: baja a 15–17 grados o apuesta por el apagado total si tu vivienda tiene buen aislamiento y buena inercia.
  • Ausencias: más de dos horas fuera, botón de apagado. En fines de semana fuera, “modo eco” o apagado con programación de encendido de regreso.
  • Zonas: cierra válvulas o reduce radiadores en estancias vacías. Calienta donde vives, no toda la casa.

Adaptar la calefacción a la ocupación recorta el gasto en invierno. El margen de ahorro ronda el 10–20% según vivienda y clima.

Qué temperatura elegir

El rango de confort varía por persona, pero los datos señalan que 21 grados equilibran bienestar y ahorro. Subir a 22 o 23 aporta poco confort adicional y dispara el coste. En dormitorios, menos es más: dormir a 17–19 mejora el descanso y reduce el consumo.

Trucos de mantenimiento y aislamiento

La eficiencia se pierde por detalles que puedes resolver en una tarde. Un sistema en forma y una envolvente sin rendijas hacen magia en la factura.

  • Purgar radiadores al inicio del frío. El aire atrapado reduce el rendimiento y alarga los tiempos de calentamiento.
  • Burletes en puertas y ventanas. Frenan infiltraciones de aire frío, aumentan el confort y permiten bajar el termostato.
  • Programación clara: franjas horarias de presencia y ausencias reales. Nada de “por si acaso”.
  • Mantenimiento de caldera y bomba de calor: filtros limpios y revisiones garantizan que cada kWh rinda.
  • Ventilación rápida: 10 minutos por la mañana con corrientes cruzadas. Aire nuevo sin vaciar el calor de paredes.

Comparativa rápida de estrategias

Estrategia Qué ocurre Impacto estimado en gasto
Siempre encendida a baja temperatura Pérdidas constantes por muros y ventanas; el sistema repone calor todo el día Gasto alto y continuado, especialmente en ausencias
Uso según ocupación Se elimina el consumo en horas vacías; esfuerzo puntual al encender Ahorro notable, con recortes de dos dígitos en muchos hogares

Dudas frecuentes del día a día

¿Y si mi casa tarda mucho en calentar? Revisa aislamiento, purga y caudal de radiadores. Una vivienda lenta suele mostrar fugas de calor. Aun así, apagar en ausencias largas compensa en la mayoría de casos.

¿Mejor dejarla a 18 que apagar? Mantener 18 cuando no hay nadie sigue generando pérdidas. Para ausencias superiores a dos horas, el apagado gana. En huecos cortos, baja un tramo y programa encendido previo.

¿Bombas de calor o gas? La bomba de calor rinde más por kWh en climas templados, y agradece modulaciones suaves. La lógica de no calentar espacios vacíos se mantiene.

La factura baja cuando gobiernas el termostato con intención: presencia, horarios y temperatura sensata.

Cómo convertirlo en rutina semanal

  • Define tu horario real y prográmalo el domingo por la tarde.
  • Revisa dos veces al año los radiadores y juntas de ventanas.
  • Coloca un termómetro independiente en el salón para no “pasarte” con los grados.
  • Si teletrabajas, concentra actividad en una estancia y caliéntala por zonas.

Información útil para afinar aún más

Inercia térmica: las viviendas con muros macizos guardan calor más tiempo; permiten apagado total con mejor retorno. En construcciones ligeras, la casa se enfría rápido; compensa igual apagar en ausencias largas, pero quizá conviene un encendido adelantado de 20–30 minutos.

Tarifas y potencia: combina el plan de uso con tu tarifa. Si tienes discriminación horaria, adelanta parte del calentamiento a las horas baratas sin elevar demasiado la temperatura. Ajustar la potencia contratada a tus picos reales evita pagar de más cada mes.

Ejemplo práctico: hogar de dos personas que reducen de 22 a 21 grados, apagan en ausencias de oficina (9:00–18:00) y bajan a 17 por la noche. Con esa pauta y pequeños arreglos de aislamiento, el consumo de invierno se reduce de forma palpable sin perder confort en el salón.

Riesgos a vigilar: no permitas que la casa baje de 14–15 grados durante varios días seguidos si hay humedad alta. Podría aparecer condensación en paredes frías. Un higrómetro barato y ventilación corta diaria te ayudan a mantener a raya el problema.

1 thought on “Siempre la dejo baja y aun así pago más» : ¿también te pasa? el error diario con la calefacción”

  1. ¿Seguro que apagar compensa siempre? En mi piso mal aislado, si la apago 3 horas, luego tardo una eternidad en volver a 21°. ¿Algún dato para climas fríos?

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