Este invierno trae ventanas empañadas, estancias frías y ropa que no se seca. La vía más rápida no siempre es la más barata.
Muchos hogares recurren al radiador como tendedero improvisado. Parece lógico cuando llueve sin tregua. Pero ese hábito encarece la calefacción, aumenta la humedad interior y empeora el confort térmico. Los técnicos de climatización y salud ambiental advierten de riesgos que pasan desapercibidos hasta que aparecen manchas de moho o una factura eléctrica inflada.
Por qué secar la ropa en el radiador te sale caro
Un radiador calienta por convección: toma aire frío por abajo y lo impulsa caliente por arriba. Si cubres su superficie con prendas, bloqueas el flujo de aire. La habitación tarda más en ganar temperatura y la caldera trabaja más tiempo. Esa ineficiencia se traduce en más energía consumida.
Además, la ropa húmeda libera litros de vapor. Ese vapor se queda dentro si apenas ventilas. Sube la humedad relativa, el calor “se siente” peor y aparece condensación en vidrios y paredes frías. De ahí a la aparición de hongos hay un paso.
Tapar el radiador con ropa reduce su rendimiento y dispara la humedad interior. Pagas más y te calientas menos.
La física que no ves: litros de agua y calor latente
Una lavadora deja en una colada de 4-5 kilos entre 1 y 2 litros de agua, según el centrifugado usado. Evaporar 1 litro exige mucho calor (calor latente). Si ese calor sale del radiador “taponado”, le pides a la calefacción que, además de calentar la estancia, evapore agua.
Ejemplo orientativo: si cubrir un radiador reduce un 10% su capacidad de calentar, y tu vivienda gasta 8 kWh diarios en calefacción, pierdes 0,8 kWh al día. A 0,25 €/kWh, son 0,20 € por día solo por secar mal la ropa. En 16 semanas de frío, el sobrecoste ronda los 22-30 €, sin contar el impacto en salud ni posibles tratamientos contra el moho.
Más humedad implica más sensación de frío: encenderás antes la calefacción, durante más tiempo y a mayor temperatura.
Riesgos para tu salud y para la vivienda
- Ácaros y mohos: ambientes por encima del 60% de humedad favorecen alérgenos y esporas.
- Irritación respiratoria: tos nocturna, congestión y empeoramiento del asma.
- Condensaciones: manchas negras, pintura abombada y olor a cerrado.
- Corrosión y daños: radiadores y válvulas expuestos a humedad continua envejecen antes.
Alternativas que sí funcionan y cuánto cuestan
Hay opciones más eficientes que secar sobre el radiador. Combinan movimiento de aire, deshumidificación, buen centrifugado y calor moderado.
| Método | Consumo típico por ciclo | Coste estimado | Efecto en la humedad | Cuándo usar |
|---|---|---|---|---|
| Ropa sobre radiador | +0,5–1,0 kWh extra en calefacción | 0,12–0,25 € | La aumenta | Nunca recomendable |
| Tendedero + ventilador | 0,05–0,15 kWh/h | 0,01–0,04 €/h | Neutro; acelera secado | Días fríos sin lluvia interior |
| Deshumidificador 200–300 W | 0,6–1,0 kWh por tanda | 0,15–0,25 € | La reduce con control | Habitaciones cerradas |
| Secadora de bomba de calor | 1,2–2,0 kWh por ciclo | 0,30–0,50 € | Neutro; aire cerrado | Coladas frecuentes |
| Tendedero calefactable 200–300 W | 0,8–1,8 kWh por tanda | 0,20–0,45 € | Sube algo; ventilar | Prisas puntuales |
Guía rápida para secar dentro sin pagar de más
- Usa el centrifugado a 1200–1400 rpm. Extrae más agua y reduce horas de secado.
- Coloca el tendedero a 50–100 cm de una fuente de calor, nunca encima.
- Activa un ventilador en velocidad baja; mueve el aire y acelera la evaporación.
- Enciende un deshumidificador con objetivo 50–55% y temporizador.
- Haz ventilación cruzada 5–10 minutos dos veces al día, incluso con frío.
- Deja separación entre prendas y usa perchas para camisas y chaquetas.
- Extiende una toalla de microfibra para precargar humedad antes del tendedero.
Regla de oro: aire en movimiento + humedad controlada + calor moderado = secado rápido y barato.
Señales de alerta de humedad y cómo actuar
- Vidrios empañados por la mañana o gotas en marcos.
- Olor a humedad en armarios o textiles.
- Puntos negros en esquinas, techos o detrás de muebles.
- Pintura que se descascarilla o yeso abombado.
- Tos o congestión nasal al despertar.
Responde en dos pasos: baja la humedad con ventilación y deshumidificación; luego limpia. En superficies no porosas, una solución de hipoclorito diluido puede eliminar moho; en porosas, usa productos específicos y retira el material si está muy afectado. Protege vías respiratorias y manos durante la limpieza.
Un pequeño cálculo para tu casa
Imagina que cubres el radiador tres días por semana y generas una penalización de 0,6 kWh cada día de uso. En 16 semanas frías, sumas 28,8 kWh. A 0,25 €/kWh, son 7,2 €. Si además mantienes la estancia 1 °C más fría por la humedad y compensas con calefacción, el incremento puede superar los 15–25 €. Un deshumidificador bien usado en esas mismas 16 semanas puede costar 10–20 € y mejora el confort.
Consejos extra y errores que conviene evitar
- No tapes rejillas ni salidas de aire de la caldera o del radiador.
- No seques prendas sobre estufas de llama ni aparatos de combustión.
- Evita acumular ropa mojada en cestos; lava en tandas más pequeñas y frecuentes.
- Controla con un higrómetro barato; mantén 40–60% de humedad.
- Programa la calefacción para estabilizar temperatura, no para picos cortos muy altos.
Si quieres afinar, mide tu consumo con un medidor de enchufe en deshumidificador o secadora. Anota horas de uso y condiciones. Con ese dato, puedes ajustar el objetivo de humedad y la posición del tendedero hasta lograr el mejor equilibrio entre tiempo de secado, coste y calidad del aire.
En viviendas pequeñas, una estrategia eficaz consiste en crear una “sala de secado”: puerta cerrada, deshumidificador y ventilador suave apuntando al tendedero. Así, el vapor no se reparte por toda la casa y tu calefacción no pierde rendimiento en el resto de estancias.



Ups, yo siempre colgaba los calcetines en el radiador… ahora entiendo por qué mi piso parece sauna y mi factura sube. Toca deshumidificador 🙂