Entre cafés, sobremesas y bandejas de avión, una galleta discreta ha tejido costumbres en España sin pedir permiso ni hacer ruido.
Ese ritual cotidiano se prepara para un giro visible: tu vista irá a un nuevo nombre en el propio bocado. La marca belga da el paso que faltaba para hablar un mismo idioma en todo el mundo.
De Lotus a Biscoff: qué verás y qué se mantiene
La compañía Lotus Bakeries ha decidido retirar la palabra Lotus de las galletas y del packaging para consolidar una identidad global bajo el nombre Biscoff. En España, esto implica un cambio inmediato en el grabado de cada galleta servida con tu café y en los envoltorios rojos que ya conoces.
El famoso grabado “Lotus” en la galleta será sustituido por “Biscoff”. La fórmula caramelizada y su textura crujiente no cambian.
Biscoff nació en los años 80 de la unión de “biscuit” y “coffee” para impulsar su expansión internacional y simplificar la referencia frente al tradicional “speculoos”, difícil de pronunciar fuera de Bélgica y Países Bajos. El movimiento, presentado en la feria HIP de Madrid, aterriza ahora con fuerza en España.
Lo que cambiará en tus manos
- Galleta: adiós al grabado “Lotus”; hola a “Biscoff”.
- Estante del súper: más visibilidad de la palabra Biscoff en el frontal del paquete.
- Cartelería en cafeterías: referencias actualizadas en cartas, displays y packs individuales.
- Buscadores y redes: mayor protagonismo del término “Biscoff” en promociones y etiquetas.
Lo que no cambia
- Sabor y receta de la galleta caramelizada.
- Formatos habituales (monodosis, paquetes familiares, crema untuable).
- Proveedores y cadena de suministro para hostelería.
Una tabla rápida para no perderte
| Antes | A partir de ahora |
|---|---|
| Grabado “Lotus” en cada galleta | Grabado “Biscoff” visible |
| Marca mixta: Lotus / Biscoff según mercado | Marca única global: Biscoff |
| Envases con protagonismo de “Lotus” | Envases priorizando “Biscoff” |
| Comunicaciones locales fragmentadas | Mensaje unificado para retail y hostelería |
Por qué España se alinea ahora
La transición a Biscoff responde a una estrategia clara: reducir duplicidades, unificar la marca única y reforzar el reconocimiento global sin diluir el producto. En mercados anglosajones, el término Biscoff ya acumulaba notoriedad desde hace décadas. España se suma para aprovechar la misma tracción en supermercado, cafeterías y comercio electrónico.
Un solo nombre facilita campañas internacionales, abarata promociones y evita confusiones en viajes y compras online.
El anuncio en HIP apuntala esa dirección: llevar el mismo rótulo a cartas de café, lineales y plataformas digitales, reduciendo la distancia entre lo que el consumidor pide en la barra y lo que busca en el pasillo de galletas.
Impacto práctico: del bar al lineal
Hostelería
- Monodosis con nuevo logotipo: los paquetes individuales cambiarán progresivamente a “Biscoff”.
- Cartas y menús: convendrá actualizar la referencia para evitar devoluciones o dudas.
- Stocks mixtos: durante semanas convivirán existencias “Lotus” y “Biscoff”. No implica diferencias de calidad.
Supermercado
- Estanterías: reposicionamiento temporal mientras llegan los nuevos lotes.
- Precio: no se anticipan variaciones por el mero cambio de nombre.
- Identificación: verifica el EAN o el color del paquete si te confunde la nueva portada.
Señales para seguir la transición
La compañía empieza a priorizar Biscoff en los puntos de contacto más visibles: galleta, frontal de envase y comunicación en cafeterías. En los próximos meses, verás cómo el término antiguo pierde presencia en cartelería y promociones. Si conservas envases previos, notarás tres diferencias: el grabado de la galleta, el titular del frontal y la firma del fabricante.
Si en la barra te sirven la misma galleta de color ámbar con “Biscoff”, es el mismo bocado de siempre con traje nuevo.
Un caso de manual en arquitectura de marca
Para Lotus Bakeries, unificar en Biscoff simplifica la gestión global del portafolio, reduce desviaciones en marketing y refuerza el recuerdo del nombre allí donde la galleta acompaña al café. La lectura es clara: menos ruido, más consistencia en recetas, visuales y anuncios. También ayuda a ordenar derivados como la crema Biscoff y ediciones limitadas.
Otras compañías han aplicado movimientos similares para hablar con una sola voz: unificar un nombre mundial evita duplicar campañas, reduce costes de arte y facilita acuerdos con aerolíneas, cadenas de restauración y distribuidores. La experiencia demuestra que, cuando el producto no cambia, el consumidor se adapta rápido si el punto de venta explica la novedad con claridad.
Consejos útiles para consumidores y negocios
- Si eres consumidor: busca el distintivo “Biscoff” en la galleta y en el paquete rojo. La textura y el regusto a caramelo se mantienen.
- Si gestionas un bar: comunica el cambio en una línea de la carta (“Biscoff, antes Lotus”) durante la fase de convivencia de stock.
- Si compras online: filtra por “Biscoff” y revisa la foto del envase para evitar confusiones con marcas similares.
Más allá del nombre: oportunidades y riesgos
La estandarización bajo Biscoff abre margen para colaboraciones globales (helados, postres listos, cafés de edición limitada) sin aclaraciones país a país. También facilita licencias y presencia en aerolíneas, donde la galleta ya actúa como embajadora del café. El reto inmediato será guiar a quienes buscan “galletas Lotus” en el lineal: señalización, displays y mensajes sencillos evitarán pérdidas de ventas por despiste.
Si coleccionas envases o te mueves por nostalgia, estos meses son la ocasión de guardar un paquete con la firma antigua. Para el día a día, conviene recordar una idea simple: cambian el nombre y el grabado; el sabor que reconoces con los ojos cerrados sigue ahí, ahora bajo una marca unificada que quiere sonar igual en cada café del mundo.



¿Lotus? ¿Biscoff? Mientras sepa igual, me da lo mismo.