Dudas viejas vuelven cada verano: ¿decimos el mar o la mar? La gramática no siempre coincide con la tradición.
La cuestión parece menor, pero afecta a cómo escribes, a cómo informas y a cómo te entiendes con quien vive de la costa. La respuesta existe y no depende del capricho: está sustentada por la norma académica y por siglos de uso.
Qué dice la rae y por qué hay dos artículos
El sustantivo mar pertenece en español al grupo de los de género ambiguo. Esto significa que admite el mar y la mar sin cambiar su sentido básico. La RAE valida ambas posibilidades dentro del estándar.
La preferencia cambia según el contexto. En el habla general y en registros formales, prevalece el masculino. Cuando nos referimos a la gran masa de agua o a un mar concreto, la forma más extendida es “el mar”.
La RAE acepta “el mar” y “la mar”. El uso común favorece el masculino para el accidente geográfico y los usos científicos, divulgativos y periodísticos.
El femenino tiene arraigo en el habla marinera y en expresiones tradicionales. También aparece en textos literarios, donde aporta cercanía y resonancia simbólica. Esta convivencia no es casual: procede de la evolución del latín “mare”, que llegó al español sin fijar un único género.
Tradición marinera y registro literario
En las costas y a bordo, el oído reconoce con naturalidad “la mar”. La usan marineros y pescadores en giros heredados del oficio: “hacerse a la mar”, “vivir de la mar”, “temer a la mar brava”. En la poesía, el femenino subraya emoción, memoria y rito. Esa tonalidad explica su permanencia más allá de la norma fría.
El femenino pervive donde la experiencia es directa: oficios del agua, refranes, canciones de faena y poemas que convierten la mar en personaje.
Cuándo usar cada forma: guía rápida
| Contexto | Artículo preferente | Ejemplo |
|---|---|---|
| Accidente geográfico o referencia concreta | Masculino | “El mar Mediterráneo registra récord de temperatura”. |
| Lenguaje general, académico y periodístico | Masculino | “Las especies del mar requieren áreas protegidas”. |
| Habla marinera y tradición oral | Femenino | “La mar estaba traicionera al amanecer”. |
| Locuciones fijadas sobre el estado del mar | Femenino | “La mar gruesa obligó a cerrar el puerto”. |
| Usos figurados de abundancia | Masculino | “Un mar de dudas frenó la inversión”. |
Locuciones que se usan en femenino
Muchas descripciones del estado del agua se formaron en femenino y así se transmiten. Cambiar el género suena extraño, aunque la gramática lo permita en abstracto.
- Alta mar o altamar: zona alejada de la costa.
- Mar gruesa: oleaje alto y navegación complicada.
- Mar rizada: ondulación corta, viento moderado.
- Mar tendida: olas amplias y de paso lento.
- Mar llana o mar en calma: superficie casi sin oleaje.
- Mar de fondo: oleaje que llega desde lejos; también, inquietud latente en un asunto.
- Mar de viento: oleaje generado por el viento local.
- Mar bonanza o “en bonanza”: condiciones tranquilas.
En estas locuciones, el sustantivo se usa en femenino por tradición técnica. Decir “el mar grueso” no es natural en el registro náutico.
Claves prácticas para escribir y hablar sin dudas
- Piensa en el registro: para textos académicos o periodísticos, elige el masculino.
- Si describes el estado del mar, emplea las locuciones asentadas en femenino.
- En un texto con voz poética o de marineros, el femenino aporta tono y coherencia.
- Evita mezclar en la misma frase: mejor “la mar fría” que “la mar frío”. Ajusta los adjetivos al género elegido.
- Con nombres propios, mantén el masculino: “el mar Mediterráneo”, “el mar Cantábrico”.
- En plural, la forma regular es “los mares”.
- Para metáforas de cantidad, usa masculino: “un mar de gente”.
- Las intensivas coloquiales pueden ir en femenino: “la mar de bien”.
Otros sustantivos con género ambiguo que conviene conocer
El español incluye más casos donde el artículo depende del uso o la zona. Conocerlos ayuda a mantener coherencia de estilo.
- Azúcar: se prefiere “el azúcar”, pero es válido “la azúcar”; el adjetivo puede concordar: “el azúcar moreno” o “el azúcar morena”.
- Internet: conviven “el internet” y “la internet”; en muchos países se usa sin artículo: “internet va lento”.
- Sartén: en España predomina “la sartén”; “el sartén” también existe, sobre todo en América.
- Maratón: funcionan “el maratón” y “la maratón”, con variación por regiones y ámbitos deportivos.
Regla de oro: elige un género y respeta la concordancia en todo el enunciado. La vacilación se nota más que la variante elegida.
Detalles útiles que evitan tropiezos
“Alta mar” y “altamar” conviven. La forma en dos palabras se usa más en textos normativos y de navegación; la forma soldada aparece en prensa y lenguaje coloquial. Ambas son válidas. No coloques artículo masculino delante de “alta mar”.
Cuando el sustantivo va sin artículo en locuciones técnicas, el femenino “mar” funciona como nombre núcleo de un sistema de clasificación. Por eso se dice “mar rizada” y no “el mar rizada”. Si añades adjetivo libre, vuelve la decisión de género: “la mar fría” en registro marinero; “el mar frío” en registro general.
En textos escolares y de divulgación, la pauta que facilita la corrección es sencilla: usa el mar para geografía, ciencia y datos; reserva la mar para fórmulas hechas y para dar color local o literario. En crónicas portuarias y reportajes de pesca, ese matiz aporta autenticidad sin romper la norma.
Aplicación inmediata en tu escritura
- Nota de estilo para redacciones: titular con masculino (“el mar sube 3 milímetros al año”) y, en el cuerpo, respetar locuciones técnicas (“mar de fondo”).
- Guía para docentes: explica que mar es de género ambiguo y propone ejercicios de concordancia con ambas opciones.
- Para viajeros: si oyes “la mar”, no corrijas. Es uso arraigado, especialmente en comunidades pesqueras.
La coexistencia de “el mar” y “la mar” no es un error; es patrimonio de la lengua. Tu reto es escoger según intención y registro.



En mi pueblo siempre dijimos “la mar”. ¿Ahóra resulta que estaba mal? La rae dice que no, pero en clase nos corregían. ¿Nos ponemos de acuerdo de una vez?