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El arte del masaje

Miriam Aguilar
por Miriam Aguilar Publicado en 6 de abril de 2015

No todos los masajes son iguales. Ni de lejos. Esta semana hemos descubierto un centro que, precisamente, propone algo totalmente diferente, bajo la filosofía de una marca que se enorgullece de contar con los mejores aromas del mercado. Hablamos del Lush y de su nuevo Spa, situado en la céntrica calle del Carmen de Madrid. Un templo para los sentidos que no puedes dejar de visitar.

Qué importante es la atmósfera en un centro destinado a la desconexión, al relax y al placer, ¿verdad? Los creadores de Lush lo tenían muy claro, y por eso convirtieron sus spas en coquetas casas de campo, donde la ciudad y sus ruidos parecen estar tan lejos que ya ni se perciben. Lo hemos comprobado. Cuando pisamos por primera vez su centro de Madrid, nos zambullimos en plena campiña inglesa, olvidando todo lo demás. Tazas de té, fruta fresca y flores naturales decoran las bonitas salas donde la madera reciclada procura un ambiente cálido y acogedor. Y sí, en este escenario tan particular probarás los masajes más originales que hayas visto jamás.

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"Es algo completamente diferente", explica Juanjo Marín, manager de Lush Spa Madrid. De entrada, porque todos los terapeutas de Lush siguen al pie de la letra las pautas que marca la firma, situada en el pueblo costero de Poole (al sur de Inglaterra). Las técnicas, la inspiración y los valores de la casa los aprenden precisamente en este paraje encantador. "Allí acuden los terapeutas para formarse durante 15 semanas", continúa Marín. El objetivo es que todos los tratamientos se conduzcan y realicen de la misma forma, para hacer que la experiencia sea siempre igual de placentera.

La influencia de la naturaleza se hace notar en cada presión y en cada movimiento, que se realizan en el momento adecuado, siempre al compás de la música de Simon Emmerson. El compositor británico fue elegido para crear la banda sonora de cada tratamiento, que será muy diferente en cada caso, pero siempre igual de dulce y agradable. Nunca hubieras imaginado que podrían darte un masaje al son de una música country y animada, o ritmos marineros que te trasladarían allende los mares, a un mundo muy muy lejano. Pues deja de imaginar y ponte en las manos de estos profesionales.

Deja tus dolores musculares en tierra

Embárcate en una travesía y cruza mares y océanos hasta encontrar la paz que anhelas. Lush te propone The Good Hour, un masaje destinado a terminar con todas las tensiones. Inspirado y coreografiado con canciones marineras de los años 50 y 60 reinterpretadas por Simon Emmerson, este tratamiento te llevará, acunada por las olas del mar, hasta un relax total.

"Se trata de un masaje mayormente relajante, si bien cuando encontramos zonas de mayor tensión las trabajamos para ayudar a liberar ese músculo", explica una de las terapeutas de Lush Spa. La técnica que utilizan para llevarlo a cabo se llama punto gatillo: "utilizando el dedo pulgar, presionamos sobre las zonas con mayores tensiones, cortando el flujo de sangre. Cuando lo liberamos, dejamos pasar sangre más oxigenada al músculo, lo que ayuda a relajar esa tensión", continúa la experta. Se trata de un masaje profundo, que en realidad solo es fuerte en esas áreas a tratar, porque lo que se pretende es relajar.

Una placentera travesía

Esta primera explicación la recibirás cuando te reúnas con tu terapeuta, que además personalizará el tratamiento preguntándote si tienes alguna dolencia, alguna zona particularmente peliaguda y si hay algo que deban tener en cuenta. Realizada esta introducción, en la sala de espera, bajamos a la tienda para elegir las barritas con las que nos darán el masaje, así como una bola efervescente que será la que perfume la atmósfera. Cada producto alberga propiedades y aromas diferentes. No hay posibilidad de error: sólo tienes que elegir el que más te guste. Con tus preferencias personales puestas en escena, el tratamiento será mucho más agradable. Se añade a estos productos un disco de gelatina realizado a base de aceites estimulantes de eucalipto, menta y hierbabuena. Su función es la de usarse como compresas frías para refrescar y suavizar el músculo.

​Realizada la selección de productos, entramos en la sala de tratamiento. Es tan agradable como el resto de la casa. Pero ya no estamos en el campo. Ahora hemos entrado en el camarote de un barco. Un candil ilumina tenuemente la sala, y una neblina marina azulada se extiende por la cubierta... Empieza la aventura, y tú sólo tienes que dejarte mecer por las olas durante 70 minutos.

La música comienza a sonar, muy suavemente. La terapeuta la acompaña de la misma forma, en unos movimientos lentos que te relajarán de la cabeza a los pies. Piernas, brazos, hombros y cuello. Estamos boca arriba y vamos notando cómo la música va animándose poco a poco, así como el masaje. Cada vez más intenso, comenzarás a pensar que formas parte del barco. Los puntos de tensión comienzan a ceder, y te sigues dejando llevar. Las canciones marineras se suceden en un armónico ritmo, que termina con un brioso masaje de espalda.

Hemos llegado a puerto... Las canciones se alejan mientras llegan las gaviotas, a recibirnos en un estado de liberación total. Al salir del camarote nos encontraremos un té, aderezado con ron, como no podía ser de otra forma, y unas galletas por si el mar te dio hambre. El diario de a bordo aparece en forma de libro de visitas, con cientos de comentarios, todos ellos agradecidos. El viaje no ha podido ir mejor. Acabamos de llegar y ya estamos deseando emprenderlo de nuevo...

Lush Spa: Calle del Carmen 24. Telf: 91 532 76 67
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por Miriam Aguilar

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