Cómo colocar láminas de madera

Publicado por Elena Bonet
Publicado en 15 de marzo de 2010

No hay nada más cálido y hogareño que la madera cubriendo las paredes de una o varias estancias de nuestra casa. Aunque el proceso es relativamente sencillo, exige un poco de tiempo y técnica. A continuación repasamos todos los detalles para los más manitas.

¿Qué son?
Los revestimientos de madera quedan perfectos en ambientes elegantes, algo clásicos y rústicos. Destacan por sus cualidades estéticas, prácticas y, sobre todo, por ser aislantes excelentes, tanto en invierno como en otoño. Además, camuflan con facilidad las irregularidades de las paredes.
A pesar de que la mayoría de las veces se utilizan de madera, también existe de PVC, paneles decorativos o para zócalos. Y se presentan en diferentes esencias brutas, barnizadas o en tintes como el roble, la haya, la teca, el pino marítimo, el sapelli, el arce, etc.
A la hora de elegir, deberás tener en cuenta el tipo de decoración que tienes en mente y la resistencia a la humedad que necesitas.

Colocación
El procedimiento es muy similar a la colocación del parquet. Consiste sencillamente en juntar láminas de madera sobre la superficie que quieras cubrir: paredes, techos o ambos. El modo más tradicional de hacerlo es con clavos o grapas fáciles de quitar. Eso sí, en cualquier caso, debes sacar las láminas del envoltorio como mínimo 48 horas antes de iniciar el proceso.

Herramientas indispensables
-Láminas de unos 7 cm de ancho y 0,9-2 metros
-Pinzas metálicas para la fijación
-Un serrucho
-Clavos pequeños o grapas
-Un martillo

Paso 1. En primer lugar, decide cómo vas a distribuir las láminas (en vertical, horizontal o diagonal) y calcula la superficie que tendrás que cubrir. A continuación, prepara “una armadura” con tablones de madera (15 x 27 cm) antes de trabajar con las láminas. Ésta te servirá de apoyo al ponerla en perpendicular al sentido en que decidas colocar el revestimiento. Recuerda que deberás dejar un espacio de 2 cm entre las láminas y la pared que deberás rellenar con lana de vidrio o cualquier otro material para que el aire circule y las paredes queden aisladas.

Paso 2. ¡Empieza la colocación! Corta una primera lámina con el serrucho: mide la altura del techo y réstale 1,5 cm.

Paso 3. Es mejor que inicies la colocación por la parte superior y tras haber fijado la lámina que irá a ras de suelo. Fíjalas con clavos justo encima de los tablones o con pinzas metálicas. Si te decides por los clavos, introduce las puntas en ranuras para que el trabajo sea más sencillo. Si, en cambio, trabajas con pinzas, haz que uno de sus extremos quede fijado en las ranuras de la lámina y que ésta quede sujeta con grapas o clavos.

Paso 4. Empieza a colocar lámina a lámina, una tras otra, desliza la lengüeta de la lámina que estás colocando por la ranura de la precedente y así hasta que acabes con todas.

Paso 5. En las esquinas de las paredes deberás colocar varillas esquineras.

Paso 6. Del mismo modo, deberás rodear las ventanas con varillas en ángulo y clavar rodapiés en la parte inferior, sobre la última lámina.

Importante: En las estancias afectadas por la humedad, como el baño o la cocina, es mejor poner un revestimiento en PVC o en MDF hidrófugo: son las soluciones más resistentes al agua y a las proyecciones directas. La colocación es algo diferente, mucho más fácil y rápida; ahora bien, el resultado estéticamente hablando es incomparable. Es tu turno: decide con cuál te quedas.

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