Viajas al sur, entiendes el mapa, pero no cada palabra. En Sevilla, el idioma callejero te prueba sin avisar mucho.
Las calles hablan con acento decidido y códigos propios. Algunas expresiones te hacen reír. Otras te dejan fuera de la conversación. En pocas sílabas, los sevillanos condensan costumbres, comida y fiesta. Saber qué quieren decir abre puertas en la barra del bar y en la misma acera.
Por qué estas expresiones desconciertan fuera de Sevilla
En Sevilla, cada término nace de una escena real: una caseta en la Feria de Abril, una esquina repleta en Semana Santa, una tapa que pide pan. No son palabras raras. Son etiquetas útiles, afinadas por el uso diario. Quien llega desde fuera, escucha igual que en otras ciudades, pero el significado vira. Y ahí aparece la confusión.
Aprender estas cinco palabras cambia tu forma de moverte por la ciudad: te orienta entre barras, pasos y multitudes.
Las cinco expresiones que sólo los sevillanos manejan sin dudar
Rebujito
El rebujito es el combustible social de la Feria de Abril. Mezcla fino o manzanilla con refresco de lima-limón y mucho hielo. Refresca, entra fácil y acompaña las horas largas de baile. No es un simple combinado: ordenarlo implica quedarse a charlar, compartir plato y alargar la tarde.
Frase típica: “Quedamos en la caseta a un rebujito y te presento a la gente”.
Bebe con cabeza: es suave al paladar, pero el vino está ahí. Alterna con agua y come algo salado.
Bulla
La bulla es el gentío que aprieta y empuja el tiempo. Puede ser una marea de personas alrededor de un paso, el atasco humano en una calle estrecha o esa prisa colectiva antes de que empiece algo. También sirve para indicar estrés: “Vengo con bulla” significa que llegas apurado.
Frase típica: “No te metas por esa calle, hay bulla de la buena”.
Chuminá
Una chuminá es una cosa menor, un asunto sin peso. También se usa para rebajar la tensión de una discusión cuando el motivo no da para más. Es una válvula verbal que resta importancia y devuelve el buen humor.
Frase típica: “No le des vueltas, eso es una chuminá”.
Jartible
Decir que alguien es jartible es avisar de que se pasa de insistente. Viene de “hartar”, con ese giro sonoro andaluz que transforma la h en una j aspirada. Se aplica a quien repite, presiona o cansa con el mismo tema.
Frase típica: “Con la entrada del derbi estás jartible, picha”.
Pavía
La pavía es una pieza de bacalao rebozado y frito, dorada y crujiente. Suele llegar con un punto de pimentón en la masa y se come caliente, a pie de barra. Hay quien la llama “soldadito de pavía” en otros puntos del país, pero en Sevilla basta con pedir “una de pavías”.
Frase típica: “Pon dos pavías y una caña fría, por favor”.
| Término | Qué significa | Frase real |
|---|---|---|
| rebujito | Bebida de fino o manzanilla con refresco y hielo | “A las seis, un rebujito en la caseta 23” |
| bulla | Multitud apretada o prisa | “Con la bulla no verás bien el paso” |
| chuminá | Asunto sin importancia | “Déjalo, es una chuminá” |
| jartible | Pesado, insistente, cansino | “No seas jartible con el tema” |
| pavía | Bacalao rebozado y frito | “¿Nos ponemos una de pavías para compartir?” |
Cómo pronunciar sin meter la pata
En la calle, manda el oído. No se trata de imitar, sino de acercarse al ritmo local. Algunas pautas ayudan a no desafinar.
- La d intervocálica se suaviza: “cansado” suena “cansao”.
- La h es muda, pero en jartible se oye una j clara al inicio.
- La s final puede aspirarse en conversación rápida, sin desaparecer del todo.
- El tono cae al final de frase, con cadencia amable, no seca.
Antes de hablar, escucha una ronda. En dos minutos tu oído captura la cadencia y tu frase entra mejor.
Cuándo y con quién usarlas para no parecer un turista
Estas palabras funcionan si lees la situación. En una barra, integran. En un templo, sobran. Fíjate en el contexto y aciertas.
- rebujito: en feria o celebraciones. Mejor en vaso compartido en mesa. Evita abusar si hace calor.
- bulla: en procesiones o eventos. Útil para planear rutas y evitar atascos humanos.
- chuminá: entre confianza. Si la otra persona se ha molestado, úsala con cuidado.
- jartible: tono juguetón con amigos. Con desconocidos suena cortante.
- pavía: perfecta para abrir una ronda de tapas. Pide pan para acompañar.
Variaciones y malentendidos habituales fuera de Andalucía
Fuera de Andalucía, bulla se asocia más al ruido que a la gente. En la costa, pavía convive con “soldaditos de pavía” y a veces aparece con merluza. El rebujito puede servirse con más refresco que vino, perdiendo carácter. Y chuminá suena desconocida en buena parte del norte peninsular.
Pregunta cómo se pide en cada bar. Cambian las palabras, pero el gesto de la barra es el mismo.
Guía práctica para orientarte en la calle
- Si alguien dice “hay bulla por San Jacinto”, toma un atajo. La ruta larga puede ser la más rápida.
- Si te proponen un rebujito, come algo con sal. La bebida engaña.
- Si te llaman jartible, baja una marcha y cambia de tema. Te lo dicen con humor, pero es un aviso.
- Si ves “pavías” en la pizarra, pide una media para probar. Comprueba el punto de sal y el rebozado.
- Si escuchas “eso es una chuminá”, no insistas. Conviene pasar página.
Información útil para ampliar mirada y acertar más
Prueba un pequeño ejercicio: durante una tarde, anota dónde oyes bulla, cómo la usa cada persona y qué decide el grupo después. Verás que la palabra funciona como brújula social: ayuda a moverse, a esperar o a cambiar de itinerario sin discutir. Repite con jartible y detecta el umbral de paciencia en cada pandilla.
En gastronomía, pide contraste. Una pavía marida bien con una manzanilla fría y con encurtidos. Si buscas una opción más ligera, alterna con aliños. Y si la barra está llena, no te asustes por la bulla: acércate, mira a los ojos, pide por tu turno. La ciudad premia a quien se integra con educación y una sonrisa breve.


