Se te eriza la piel con cada campanada" : el desfile en el bosque que dos pueblos navarros repiten

Se te eriza la piel con cada campanada» : el desfile en el bosque que dos pueblos navarros repiten

Hay sonidos que no se escuchan: se sienten. En una hondonada de robles, un pulso grave ordena el paso y el silencio.

Ese latido nace en un valle del norte, mientras el invierno afloja y la gente se arrima a un rito que huele a humo, lana y tierra húmeda.

El rumor que despierta la tierra

En el valle de Malerreka (Navarra), los pueblos de Ituren y Zubieta comparten un Carnaval que no busca el disfraz fácil. Es una ceremonia de invierno donde las campanadas no salen de una iglesia, sino de la cintura de los joaldunak, cuyo nombre alude a “hacer sonar los cencerros”. Cada zancada marca un compás que se expande por el bosque, como si el suelo recibiera órdenes para despertar.

Objetivo ancestral: espantar los males del frío y llamar a la fertilidad del campo con la vibración de decenas de cencerros.

El rito se asienta en el ciclo invernal. Hereda la lógica de los festejos que atraviesan del solsticio a la luz temprana de febrero. Cuando la supervivencia dependía de la siembra y del ganado, este golpe de sonido era un gesto de esperanza colectiva.

Dos fechas, un mismo camino

La cita no obedece al calendario carnavalesco más popular. Se celebra el lunes y el martes posteriores al último domingo de enero. En 2026, el valle vibró el 26 y 27 de enero. Son dos jornadas con el mismo trayecto, pero en sentidos opuestos.

El lunes, Zubieta marcha hacia Ituren; el martes, Ituren devuelve la visita. Entre ambos, apenas 3 kilómetros a pie.

Itinerario y tiempos

El lunes, los joaldunak de Zubieta arrancan por la mañana y avanzan hasta Ituren. Durante el recorrido se unen cuadrillas de ambos pueblos. Hacia el mediodía, entre 40 y 50 joaldunak forman dos hileras y hacen sonar, al unísono, cerca de un centenar de cencerros. El martes se invierte el paso, y la respuesta llega desde Ituren. La escenografía la aporta el arbolado atlántico, que actúa como caja de resonancia y envuelve al visitante en un murmullo hipnótico.

Quiénes son y por qué impresionan

El traje de los joaldunak ha cambiado poco con los siglos. Sobre el cuerpo, camisa blanca y enaguas de puntilla. En los hombros y la cintura, piel de oveja. Al cuello, pañuelos de colores. En los pies, abarcas y calcetas gruesas. Y coronando la figura, el ttuntturro, un gorro cónico cubierto de cintas. La indumentaria no es folclore gratuito: ordena el gesto, administra el ritmo y hace reconocible a la comitiva.

Los grandes cencerros de bronce, ajustados a las caderas, son la clave. No suenan al azar. Cada salto corto y cada balanceo buscan que la vibración entre en el cuerpo, de quien los porta y de quien los escucha. La emoción llega por el oído, pero también por el estómago.

Máscaras, animales y silencios que hablan

El desfile no camina solo. Lo acompañan figuras del carnaval rural navarro, que aportan tensión y humor al cortejo: el hartza (oso), las bestias, los carneros y los mozorroak. Entre ellos y los joaldunak se abre un diálogo sin palabras que culmina en las plazas, donde el pueblo entero participa con respeto y un punto de juego.

El escenario: bosque atlántico y piedra húmeda

El entorno importa. El recorrido discurre por un paisaje de robles, hayas y praderas que en invierno se cubre de brumas y lluvias finas. El resultado es una acústica natural que transforma un simple repique en un eco envolvente. Todo sucede muy cerca del Parque Natural de Bertiz, un tesoro botánico a pocos kilómetros.

Desde 2011, el carnaval de Ituren y Zubieta está reconocido como Fiesta de Interés Turístico de Navarra.

Guía útil para asistir sin perderte nada

Qué Dato
Fechas en 2026 26 y 27 de enero (lunes y martes tras el último domingo)
Localización Ituren y Zubieta, valle de Malerreka (Navarra)
Distancia 3 km entre pueblos, a pie por carretera y tramos de bosque
Protagonistas Joaldunak con cencerros, acompañados de hartza, bestias y mozorroak
Momento clave Formación en dos hileras y repique conjunto cerca del mediodía

Consejos prácticos para el visitante

  • Llega con tiempo. Los accesos son locales y el aparcamiento es limitado en ambas localidades.
  • Vístete para el clima atlántico: chubasquero, calzado impermeable y capas de abrigo.
  • Respeta las formaciones. No te coloques entre las dos hileras ni interrumpas el ritmo de los joaldunak.
  • Evita tocar los cencerros y el atuendo. Son piezas pesadas y forman parte del rito.
  • Si vas con menores o mascotas, sitúate en los laterales. El sonido es intenso y continuo.
  • Ten efectivo a mano. Los comercios y bares de pueblo pueden tener cobertura irregular.
  • No uses drones sin autorización. Hay fauna y arbolado, y la prioridad es la seguridad.

Lo que cuenta el sonido cuando baja la bruma

El encantamiento del desfile se sostiene en la suma de detalles. El olor a leña húmeda en los portales. La lana que cruje al moverse. El brillo de los cencerros cuando el sol abre un claro. El murmullo de quienes observan con respeto, sin gritos ni prisas. El silencio entre secuencias, que prepara la siguiente descarga de graves.

Ese vínculo sensorial explica por qué este Carnaval no depende de una carroza ni de una canción de moda. Aquí el atractivo es la repetición exacta del gesto, un lenguaje que se entiende sin palabras y que ha sobrevivido a modas, calendarios y cámaras.

Por qué dos días y por qué dos pueblos

El esquema en espejo fortalece la identidad de cada lugar y a la vez cose la comarca. Ir y volver forma un par ceremonial que amplifica el sentido comunitario. Lo que un día arranca en Zubieta, el siguiente se completa en Ituren. Todos participan. Quien camina, quien sujeta a los críos, quien abre el portal para que pase la comitiva o quien espera en la plaza con un caldo humeante.

Un eco navarro con ojos al futuro

La continuidad depende de cuidar lo que no se ve. Los oficios que mantienen los cencerros, la transmisión de pasos y tempos a los más jóvenes, el respeto al paisaje que hace posible la acústica. El reconocimiento institucional ayuda, pero el pulso auténtico lo pone el vecindario, año tras año.

Si te quedas un día más

La comarca permite alargar la visita sin perder coherencia con el viaje. Puedes pasear por senderos señalizados del Parque Natural de Bertiz, visitar caseríos donde aún se curan embutidos de invierno o acercarte a otros pueblos del Bidasoa para seguir el hilo de la arquitectura tradicional. Si la lluvia aprieta, una taberna con fuego y caldo te dará la mejor banda sonora: la de la conversación baja después del repique.

Quienes buscan preparar su visita con cabeza pueden plantear una ruta circular sencilla entre Ituren y Zubieta aprovechando los 3 km que los separan. Es una caminata asumible para la mayoría, con asfalto, cunetas anchas y tramos de arbolado. Lleva frontal si anochece pronto y asume que el pavimento puede estar resbaladizo. El premio es asistir desde dentro a cómo un valle llama a la primavera sin estridencias, solo con ritmo y disciplina sonora.

2 thoughts on “Se te eriza la piel con cada campanada» : el desfile en el bosque que dos pueblos navarros repiten”

  1. Christinesecret

    Qué crónica tan sensorial. Puedo oír los cencerros y oler la leña desde aquí. Estuve en 2024 y de verdad que el suelo parece latir cuando forman las dos hileras al mediodía. Volveré en 2026 si o sí.

  2. ¿Con lluvia fuerte cancelan algo o el desfile sigue pase lo que pase? Voy con peques: ¿mejor laterales o hay zonas menos ruidosas en el bosque?

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