El consejo de Carl Gustav Jung para cambiar tu vida después de los 40 o 50
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Entre los 40 y los 50, muchas mujeres sienten que su vida ya no encaja, pese a tenerlo todo. Carl Jung llamó a ese giro «la tarde de la vida» y su consejo puede descolocarte.
Una tarde cualquiera, con la agenda llena y todo “en orden”, aparece un pensamiento incómodo : «No sé si quiero seguir como hasta ahora». No hay drama visible, ni ruptura, ni despido. Solo una grieta silenciosa en la vida que has construido durante décadas, ese vértigo de sentir que lo que antes tenía sentido hoy ya no basta.
Muchas mujeres a partir de los 40 o 50 reconocen ese susurro interno : dudas sobre trabajo, pareja, familia, incluso sobre el cuerpo. De pronto irrumpe la pregunta : «¿Quién soy más allá de mis roles?». Madre, empleada, hija, amiga, cuidadora… nada de eso desaparece, pero empieza a sentirse corto. Para Carl Gustav Jung, ese momento marca el umbral de otra etapa.
Qué quería decir Carl Gustav Jung con que la vida empieza a los 40
Jung, psiquiatra suizo, hablaba de una “mañana” y una “tarde” de la existencia. La primera mitad consiste en adaptarse al mundo : estudiar, encontrar trabajo, formar pareja, quizá tener hijos. De esa idea nace la frase que se le atribuye : «La vida empieza a los 40. Hasta ese momento sólo se está investigando». La verdadera historia, decía, comienza cuando llega «la tarde de la vida».
Para Jung, esa «la tarde de la vida», un tiempo con significado propio más profundo que la mañana, no es un declive. Lo resume en una frase clave : «La tarde de la vida debe tener un significado propio y no puede ser una mera ampliación de la mañana». Ya no sirven las mismas reglas de la juventud. El psicólogo Erik Erikson describió esa etapa como una elección entre integridad y desesperación, y la integridad llega cuando, por fin, «dejamos de pedirnos ser perfectas».
El consejo de Jung para cambiar tu vida en la «tarde de la vida»
En la primera mitad solemos centrarnos en construir hacia fuera : estudios, ascensos, pareja, hijos, pertenecer. Todo eso es valioso, pero llega un punto en que ese edificio empieza a pesar. Jung llamó a la tarea de la segunda parte individuación : integrar sombras, talentos ocultos y deseos postergados.
Las señales de que has entrado en esa fase suelen ser discretas : un «no» que por fin dices, un plan social que dejas ir, un viejo hobby que recuperas. El edadismo insiste en que llegas tarde, pero «Lo que necesitaríamos hoy es empezar a dejar de decirnos que llegamos «tarde»». Muchas mujeres descubren hacia los 40 o 50 que seguir corriendo ya no les sirve y que «no es hasta que llega esa década mágica que nos damos cuenta de ello».
Cómo aplicar el consejo de Jung si ya has cumplido 40 o 50
Jung sugeriría algo concreto : preguntarte qué parte de ti no has vivido aún, qué puedes dejar ir y qué deseo te atreves a rescatar hoy.
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