“No tengo tiempo”: Estas 3 frases podrían dañar la autoestima del niño sin darnos cuenta, según dos expertas

Publicado el Por El equipo editorial
“No tengo tiempo”: Estas 3 frases podrían dañar la autoestima del niño sin darnos cuenta, según dos expertas © Shutterstock

Cuando uno se convierte en padre o madre, las cosas pueden complicarse rápidamente. Aunque se tengan las mejores intenciones del mundo y se piense que se está bien preparado, la realidad muchas veces no es así. De hecho, es muy común tener que improvisar en ciertas situaciones, sobre todo cuando nuestros hijos crecen y empiezan a construirse a sí mismos. Un proceso que pasa por el aprendizaje de las emociones, la comunicación y también la autoestima.

Durante este periodo, escuchar es muy importante. Pero si prestar atención a lo que sienten nuestros hijos es clave, la forma en que reaccionamos es igual de importante. Así lo explicaron Myriam Fassio, pedopsicoanalista, y Gabrielle Lesvenan, psiquiatra infantil, al medio Parents. Según ambas expertas, puede ser fácil para los padres decir frases que marcan negativamente a sus hijos. Hay tres en particular que podrían ser muy perjudiciales para su confianza en sí mismos.

1. “No es nada”

Para las dos especialistas, esta frase y otras como “Estás exagerando” o “No tienes nada” son las primeras que hay que evitar. En efecto, si el niño se encuentra en una situación en la que siente una emoción negativa y la expresa, estas formulaciones tendrán un efecto perjudicial. Gabrielle Lesvenan califica este fenómeno como desconfirmación. Es decir, a través de estas respuestas se niegan los sentimientos vividos por los pequeños. Algo que puede conducir a verdaderos problemas en la regulación emocional y en la autoestima, como han demostrado los trabajos de John Gottman sobre la “educación emocional”.

En lugar de utilizar estas formas que tienden a transmitir rechazo, las especialistas recomiendan una alternativa mucho más eficaz. En primer lugar, el adulto puede verbalizar la situación o la emoción del niño diciendo: “Te has asustado”, “Te has hecho daño” o, por ejemplo, “Estás decepcionado”. Después, puede tranquilizarle añadiendo: “Estoy aquí”.

2. “No tengo tiempo”

Para Myriam Fassio, esta pequeña frase, cuando se le dice a un niño, equivale a declarar: “No eres mi prioridad”. Aunque pueda parecer algo sin importancia, puede tener grandes repercusiones en el desarrollo afectivo. De hecho, puede generar la sensación de que uno no merece atención. Una dinámica que puede socavar profundamente la autoestima.

En lugar de zanjar la situación con un “No tengo tiempo”, las expertas aconsejan proponer otra solución para demostrar disponibilidad y aportar una sensación de seguridad al niño.

3. “¿No ves que estoy hablando?”

Esta última frase, a la que se puede añadir “¡No se interrumpe a un adulto!”, también debería evitarse según Myriam Fassio. Según la pedopsicoanalista, está lejos de tener la dimensión educativa que se le atribuye. De hecho, resulta contraproducente, ya que puede generar un sentimiento de inferioridad en el niño. Para ella, es como si se dijera: “Tu palabra vale menos que la de los adultos”.

Cuidado, esta forma de menospreciar al niño también puede aparecer en frases como: “No entiendo que no lo consigas, es fácil”. Como señala Gabrielle Lesvenan, los más pequeños pueden llegar a pensar: “Soy malo”, “Decepciono”, “Nunca lo conseguiré”. En estos casos, aconseja a los padres elegir mejor sus palabras. “Es difícil para ti. Veo que estás haciendo un esfuerzo” puede ser eficaz, ya que tiene en cuenta los sentimientos del niño y destaca sus acciones y su implicación. Algo esencial para construir una buena autoestima, según las observaciones de Carol Dweck, profesora de psicología social en la Universidad de Stanford.

Acerca del autor El equipo editorial