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Algunas técnicas de masaje

por El equipo editorial Creado en 27 de octubre de 2008

¿Recibir un masaje o masajear a alguien sin ser profesional? Por qué no. Con la condición de que se eviten las zonas delicadas (columna vertebral, cuello, parte posterior de las rodillas) y se controlen los movimientos básicos necesarios para todos los tipos de masajes (ayurvédico, deportivo, californiano). Sigue nuestros consejos para estar segura.

Rozamiento
Su objetivo. Primera maniobra de un masaje, consiste en una toma de contacto entre el masajista y el paciente, y prepara el cuerpo para las técnicas siguientes. También puede concluir un masaje con suavidad.
Práctica. Con la yema de los dedos y luego con las palmas de las manos, deslízalas sobre la piel en una dirección adaptando la masa muscular. La presión ejercitada debe ser suave y constante, y la velocidad de ejecución debe ser lenta.

Masaje terapéutico
Su objetivo. Esta técnica profunda pretende devolver la flexibilidad a la piel y relajar los músculos.
Práctica. Sobre las partes anchas y carnosas del cuerpo, con las manos planas y los pulgares separados, amasa un pliegue de piel. Moldea la masa muscular haciendo trabajar tus manos alternativamente: tira hacia ti con una mano y empuja con la otra en la dirección opuesta. Luego desplaza tus manos para cubrir otra zona. La presión ejercitada debe ser importante, pero no dolorosa.

La presión deslizada
Su objetivo. Es la maniobra más utilizada en los masajes: ejercida desde los pies hacia la cabeza, mejora la circulación del retorno venoso, elimina las toxinas de los músculos, oxigena los tejidos y relaja.
Práctica. Se realiza como el rozamiento, con una presión más constante. Envuelve la zona totalmente con las manos, haz rodar tus pulgares perpendicularmente a las fibras musculares. Varía la velocidad en función del efecto deseado: cuanto más rápido, más estimulante.


La presión profunda
Su objetivo. Es la maniobra más “psico” y confronta al paciente con sus tensiones profundas. Así, algunos métodos de digitopuntura (reflexología, shiatsu...), mediante el ejercicio de presión sobre los puntos de acupuntura, tienen como objetivo influir de modo beneficioso sobre los tejidos o los órganos coordinados con estos puntos.
Práctica. Este masaje supone que te centras primero en los pequeños nudos perceptibles al tacto y sensibles a la presión. Una vez realizado, comprímelos con el dedo índice o corazón contra el hueso que se encuentra debajo. Si aparece dolor, mantén la presión durante unos segundos, relaja y empieza de nuevo aumentando ligeramente la presión.


El palper-rouler
Su objetivo. Maniobra de referencia en estética, pretende luchar contra la celulitis, estimulando los adipocitos, estimulando los intercambios cutáneos y mejorando la microcirculación local.
Práctica. Sobre las zonas afectadas (nalgas, muslos, vientre), coge un pliegue de piel entre tus pulgares, los dedos índice y corazón. A continuación, haz rodar la piel desplazando tus pulgares en la dirección escogida. Efectúa esta maniobra lentamente sin hacer daño. Para una mayor eficacia, realiza presiones deslizando los dedos.

La percusión
Su objetivo. Esta maniobra dinámica pretende mejorar la circulación sanguínea y tonificar los tejidos.
Práctica. Con los puños cerrados a 4-5 cm del cuerpo, relaja las muñecas y martillea las zonas carnosas, con un movimiento lento pero seguro. Rebota sobre la piel, con ritmo, hasta escuchar pequeños ruidos sordos. Puedes practicar este movimiento con las manos ligeramente encorvadas o con el lado de las manos.