Un rincón termal entre bosques gallegos promete calma, agua caliente y una sorpresa que puede cambiar tu próxima escapada.
A pocos kilómetros de un pueblo histórico, un curso de agua caliente se mezcla con el rumor del río y el verde. Algunos pagan por un circuito zen. Otros siguen un sendero y se bañan sin gastar un euro.
Dónde está y por qué causa tanta sorpresa
El secreto late en las Termas de Prexigueiro, a unos cinco kilómetros de Ribadavia, en la provincia de Ourense. El entorno es puro bosque atlántico. Robles, alisos y el río Cerves dibujan una postal húmeda, con nieblas bajas en días fríos y pájaros que rompen el silencio. Aquí el termalismo no vive en un hotel: nace del suelo y fluye a la orilla del río.
Quien llega por primera vez se encuentra dos realidades. Un circuito cuidado y silencioso con pozas calientes bautizadas con nombres japoneses. Y, a pocos pasos, charcas abiertas al público donde el agua templada cae como una bendición en tardes de invierno o amaneceres de verano.
Dos formas de vivir el baño: pago o gratuito
Qué ofrece el circuito de pago
Dentro del recinto, el itinerario exterior «Kumano Kodo» propone cinco pozas de agua caliente, todas en serie, con variaciones de temperatura y ambiente. El esquema favorece el descanso mental y un ritmo pausado. Hay control de acceso y un ambiente recogido, ideal para quien busca orden y silencio.
El coste es contenido frente a otros centros termales: 5,70 euros para adultos y 5,10 euros para niños de 5 a 8 años y pensionistas. Para muchas familias, ese precio encaja en una tarde de bienestar sin grandes sobresaltos en el bolsillo.
La alternativa abierta: pozas gratuitas del río
Si prefieres gastar cero, el propio río Cerves guarda varias pozas gratuitas en la parte baja de la ladera. El acceso es sencillo: un camino sin pérdida bordea las instalaciones de pago y desciende un par de minutos hasta el cauce. Junto a una antigua casa de baños aparecen las primeras charcas.
Las pozas junto al río son de acceso público y gratuito. Basta con seguir el sendero que bordea el recinto y bajar unos minutos hasta el agua.
| Opción | Precio orientativo | Tipo de acceso | Ambiente | Servicios |
|---|---|---|---|---|
| Circuito de pago | Adultos 5,70; niños 5-8 y pensionistas 5,10 | Controlado, aforo limitado | Silencioso, ordenado | Instalaciones cuidadas y personal |
| Pozas gratuitas | 0 euros | Acceso libre por sendero | Natural, variable según horas | Sin vestuarios ni control de uso |
Consejos prácticos para una visita sin sobresaltos
- Calzado y ropa: chanclas con suela adherente o escarpines. Toalla grande y muda seca para el regreso.
- Seguridad: comprueba la temperatura con la mano antes de sumergirte. Evita inmersiones largas si notas mareo o calor excesivo.
- Respeto al entorno: no uses jabones ni cremas en el agua. Lleva una bolsa para tus residuos. Prohibido el vidrio por riesgo de cortes.
- Mejor hora: primera hora de la mañana o última de la tarde. Entre semana suele haber menos gente.
- Meteorología: tras lluvias fuertes, el río puede ganar caudal y corriente. Si el nivel sube, no te acerques a las orillas.
- Hidratación: bebe agua y haz pausas fuera de las pozas. Evita el alcohol antes y durante el baño.
Salud y termalismo: qué notarás y qué conviene evitar
El agua caliente suele generar una respuesta inmediata: músculos más relajados, respiración lenta y cabeza despejada. En este enclave muchos visitantes reportan alivio de molestias musculares, mejor digestión y sensación de metabolismo activado tras alternar baños y descanso. La clave no es batir récords de minutos, sino escuchar al cuerpo.
Beneficios frecuentes: relajación, alivio muscular y descanso mental. Precauciones: pausas cortas, buena hidratación y evitar el baño si hay fiebre, heridas abiertas o malestar.
Si estás embarazada, tienes hipertensión o padeces enfermedades cardiovasculares, consulta con tu médico antes de ir. Los extremos no ayudan: temperaturas muy altas o sesiones prolongadas pueden resultar contraproducentes. Un termalismo responsable también cuida la biodiversidad del cauce.
Qué hacer después: Ribadavia, historia a la vuelta de la esquina
Tras el baño, el paseo por Ribadavia se vuelve obligado. Su casco histórico conserva piedra, arcos y plazas con una factura digna de premio. La localidad fue capital del Reino de Galicia en la Edad Media y está declarada Monumento Histórico-Artístico desde 1947.
Paradas que merecen la visita
- Iglesia de San Xoán: levantada por los Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén en el siglo XII, reúne sobriedad y elegancia románica.
- Castillo de los Condes de Sarmiento: su origen se remonta a finales del siglo XIV. La vista del valle ayuda a poner en contexto rutas y defensas.
- Convento de Santo Domingo: Monumento Nacional. La iglesia del convento se considera uno de los mejores ejemplos del gótico en Galicia.
Si te atrae el enoturismo, la comarca del Ribeiro ofrece bodegas y tabernas donde probar blancos con carácter. La combinación de aguas termales y vino servido con moderación crea una jornada redonda, siempre con tiempo para caminar y airearse antes de conducir.
Cómo llegar y cuándo conviene ir
Desde Ribadavia el tramo final es corto. La señalización hacia Prexigueiro conduce a la ladera donde están el recinto y las pozas del río. El estacionamiento en entornos rurales puede ser limitado; deja el coche solo en zonas habilitadas y respeta accesos vecinales.
En fines de semana y festivos aumenta la afluencia. Si buscas silencio, prueba a ir temprano o elige días laborables. En invierno, abrigo y gorro marcan la diferencia al salir del agua. En verano, protección solar y pausas a la sombra.
El camino a las pozas gratuitas es corto, pero el terreno puede estar húmedo. Lleva calzado que no resbale y camina con calma.
Un cálculo rápido para tu bolsillo
Para una familia que valora el circuito de pago, una cuenta sencilla ayuda. Dos adultos y dos niños de 5 a 8 años pagarían aproximadamente: 2 x 5,70 + 2 x 5,10 = 21,60 euros. Si optas por las pozas gratuitas, el coste del baño es cero. Añade agua, fruta y unos bocadillos y el plan de día se mantiene por debajo de lo que cuesta ir al cine.
Ideas complementarias para redondear la escapada
Una propuesta distinta consiste en alternar baños cortos con un tramo de senderismo de ribera: caminar quince o veinte minutos entre pozas, sentarse a leer y volver a sumergirse. Otra opción es enlazar el baño con una visita cultural a última hora en Ribadavia, cuando las calles se vacían y la luz suaviza las fachadas.
Para grupos, conviene pactar normas mínimas: tiempos por turno, silencio en las pozas y gestión de residuos. La ventaja es doble: mantienes la experiencia agradable y reduces el impacto en un entorno que necesita cuidados. Si viajas en temporada alta, lleva un plan B cercano, como una merienda junto al río o una ruta corta por el bosque, por si el aforo del circuito está completo o las pozas libres se encuentran concurridas.



¿Gratis de verdad o esas pozas del río están siempre a reventar y al final acabas pagando el circuito?
¡Qué buen artículo! No sabía lo de las pozas gratuitas junto al Cerves. Apunto lo de ir temprano y llevar escarpines; me salvais el finde. Grasias!