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Decoración

Colocar un friso en el suelo

por Elena Bonet Publicado en 15 de febrero de 2010

Es cierto que las baldosas son muy prácticas para los aseos, pero a veces son un poco sosas. Da un cambio a dichas estancias con un hermoso friso. ¿Lo más difícil? La elección.

Elegir el friso más adecuado
No existen reglas en cuanto a la elección, sólo hay que tener un par de cosas en cuenta para evitar decoraciones con poco gusto: las proporciones y la armonía de los colores.
Las medidas. Crea contraste y elige baldosas pequeñas para el friso y baldosas grandes para el resto de la superficie. De éstas utiliza el doble o el triple para lograr un equilibro. Lo contrario casi no se lleva: en raras ocasiones vemos un mosaico compuesto por baldosas grandes. El resultado sería un tanto exagerado.
Los colores. Mantente dentro de las tonalidades cálidas o frías. Amarillo o rojo para una cocina provenzal, por ejemplo. Verde y azul para un baño. Los neutros están muy de moda: tonos crema, grises, negros y, sobre todo, plateados, dorados e incluso en espejo para las más atrevidas.
Elegir el material. Sé constante en cuanto a la superficie: lisa y brillante o mate y granulada, por ejemplo. La combinación de ambas variantes destacaría demasiado. Dónde colocarlo. Puedes ponerlo tocando la pared o a un metro de ella, atravesando la estancia en diagonal o creando una figura geométrica en un punto concreto: un rectángulo sobre la base de la mesa del comedor, por ejemplo.
Importante: la mayoría de las baldosas se compran en unidades. Es lo mejor para ir probando composiciones diferentes antes de encontrar la que mejor combina con tu estilo.

Colocación del friso: del diseño al suelo
Cuando hayas elegido las baldosas y el motivo geométrico que quieres representar deberás llevar a cabo el diseño. Éste te permitirá racionalizar la obra: planear la colocación y evaluar la cantidad de baldosas que deberás comprar. Puedes hacerlo de forma manual o informática.
Manual: Traslada a un papel milimetrado las dimensiones de la estancia (escala 1/20 para las habitaciones más pequeñas y 1/50 para las grandes). A continuación, sobre un papel de calcar diseña la colocación de las baldosas siguiendo la misma escala y partiendo del centro de la estancia mediante trazos diagonales o rectos según prefieras una colocación más moderna o clásica. Cuando hayas terminado, coloca la hoja de calcar encima de la milimetrada para detectar los ángulos difíciles: allí donde deberás cortar las baldosas para ajustarlas a la superficie. Ahora sólo te queda contarlas y comprarlas.
Informática: Es el mejor sistema si el friso es geométrico y complicado (sobre todo para los que exigen una colocación de las baldosas en diagonal). Existen programas en Internet que calculan a la perfección la colocación y el número de baldosas que hay que comprar.
Importante: Cuanto más complejo es el friso, más complejo es también el diseño. En algunos casos será mejor recurrir a un profesional si no queremos que la colocación se convierta en un auténtico rompecabezas.

La colocación
-Traza dos diagonales en el suelo partiendo de las esquinas o un ángulo recto. El punto de intersección determinará el centro de la estancia.
-Si trabajas con las diagonales el resultado será más sesgado. Si prefieres algo más clásico sigue la línea recta. Coloca las baldosas secas sobre el suelo limpio. El friso también debe estar impecable.
-Cuando hayas acabado con la colocación, retira 1 m2 de baldosas y aplica la cola. Coloca la primera baldosa, luego la segunda y no olvides rellenar los ángulos de la baldosa con un travesaño de plástico.
-Comprueba la horizontalidad con un nivel de burbuja, si lo ves necesario golpea la superficie con cuidado con un marzo de goma. Es de gran utilidad si el grosor del friso es diferente al del resto de baldosas.
-Elimina las manchas de cola de las baldosas. Cuando la superficie esté terminada deja que la cola seque bien antes de colocar las juntas.
Importante: Para combinar el color de las juntas con el de las baldosas opta por la barbotina tintada con pigmentos minerales. Si trabajas una cabina de ducha, elige un producto resistente al agua o simplemente añade un aditivo hidrófugo líquido en la preparación para que las juntas se vuelvan completamente herméticas.

Herramientas necesarias
Una máquina para cortar baldosas (puedes alquilarla)
Mortero-cola
Travesaños de plástico
Una espátula dentada
Un mazo de goma
Un nivel de burbuja

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por Elena Bonet

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