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Maternidad

La primera vez que se va de campamento

Elena Bonet
por Elena Bonet Publicado en 16 de febrero de 2010

Es cierto que la palabra da un poco de miedo tanto a padres como a hijos, pero que no cunda el pánico. Ir a una colonia de verano no es sinónimo de castigo o abandono; al contrario, en el campamento vivirá experiencias muy intensas que lo ayudarán a crecer.

¿Cuál es la mejor edad para ir a una colonia por primera vez?
Todo depende de la madurez y el nivel de independencia del niño. Hay entidades que aceptan a pequeños de 3-4 años, que disfrutan de estancias particularmente adaptadas a su ritmo de vida, y hasta niños de 6. Los monitores los tratan con una atención especial para que la experiencia sea agradable, desde el momento de la separación hasta el día del reencuentro. Además, hay colonias para niños mayores (6-12 años) y también para adolescentes (13-18 años).

Preparar el material

El contenido de la maleta depende de la estación, el destino y la duración del campamento. No obstante, hay una serie de básicos que no debes olvidar. Además de la lista que recibirás unas semanas antes de la partida, piensa en una mochila que sea cómoda de llevar, el neceser, la cámara de fotos (de usar y tirar, a poder ser), una mochila más pequeña, la cantimplora, un gorro y la crema para el sol. Infórmate de si el niño podrá lavar la ropa y recuerda poner etiquetas con su nombre en cada prenda. Elije prendas cómodas, prácticas y que no se rompan. Además, es mejor que deje los objetos de valor en casa. El objetivo de los campamentos es conocer a gente, así que no necesitará la consola ni el mp3. Estos objetos “solitarios” se podrían perder o crear envidias entre el resto de los compañeros.
Por lo general, la entidad establece una normativa en cuanto al dinero suelto que pueden llevar los niños, no es útil darles más de lo que van a necesitar.

Amplio abanico de propuestas
España cuenta con una gran oferta de actividades lúdicas para el verano, en parte, debido a la creciente demanda social dada las características sociolaborales de los padres. Con la ampliación de la oferta han variado las actividades y a los tradicionales campamentos de verano se han añadido las acampadas, los campos solidarios, los de idiomas, las rutas de día y fin de semana, las granjas escuela, etc. Cada vez cobran más valor conceptos como el civismo, la solidaridad, el respeto y la protección del medio ambiente, la convivencia, los hábitos saludables y el consumo responsable. Porque esta estancia va a enriquecer a los pequeños y será de vital importancia para ellos se exige que la preparación académica de los monitores y la calidad pedagógica de las actividades así como la seguridad de los menudos sean óptimas.

Gestionar la separación
Los primeros campamentos siempre son difíciles de afrontar tanto para los niños como para los padres. Debes poner de tu parte y valorar la genial aventura en la que se embarcará tu pequeño. Para conseguirlo háblale de tus experiencias, por ejemplo, y dile exactamente el día que volverá y quién y cómo le irá a recoger. También podéis acordar un día para llamaros (no demasiado pronto) o escribiros... Una vez se haya ido no tendrá demasiado tiempo para contarte cosas, así que deberás esperar su regreso para que te lo narre todo con pelos y señales.

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