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Contracciones: ¿Cuándo debes ir al hospital?

por Leticia Fernandez Creado en 1 de mayo de 2020
Contracciones: ¿Cuándo debes ir al hospital?© iStock

El gran día está a la vuelta de la esquina y a ti ya se te ha puesto esa cosilla en el estómago entre la emoción y los nervios. Pero, ¿son ya también dolores de parto? Te contamos qué señales podrían estar anunciándote el parto para que estés preparada y sepas cuándo ir al hospital.

La naturaleza es sabia y tiene múltiples formas para enviarte señales e indicarte que el momento del parto se acerca y que debes ir pensando en ir al hospital. Y es que realmente solo tú eres la indicada para saber cuándo debes ir, independientemente de las cuentas. Si tienes la sensación de que estás a punto de ponerte de parto y de que las contracciones están empezando, lo mejor es que cojas tus cosas y te pongas en camino. ¡No tengas miedo de ser demasiado sobreprotectora! Una vez allí, tu médico decidirá si es el momento o no, pero hacer caso a tu cuerpo suele ser una buena manera de acertar. Te contamos cuáles son las señales que podría enviarte.

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Contracciones de Braxton-Hicks

Semanas antes de salir de cuentas y a partir de la segunda mitad del embarazo puedes empezar a sentir las primeras contracciones, llamadas contracciones de Braxton-Hicks. El objetivo de estas contracciones es ir preparando tu cuerpo, de modo que se presentan con cierta irregularidad como una contracción del útero y la parte inferior del abdomen. No obstante, no temas: pueden resultarte incómodas pero no son muy frecuentes ni intensas, de hecho son más bien indoloras y esporádicas en el tiempo.

Y si te preocupa confundirlas créenos, eso no va a pasar. Vas a saber claramente cuándo una contracción es de parto o de preparación por la intensidad además de por su frecuencia. A partir de un minuto de contracción y cuando se repitan cada 5 o 10 minutos deberías ir al hospital.

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Meghan Markle © Getty

Rotura de la bolsa amniótica

En las películas todos los partos se anuncian de la misma forma: rompiendo aguas. El dramatismo de la puesta en escena, los nervios que de repente se apoderan de los presentes y las contracciones que parece que solo suceden a partir de ese momento. Pero, no siempre es así ni mucho menos. Como te hemos contado, las contracciones también pueden ser el primer indicio de un nacimiento, y el saco amniótico puede romperse con estas ya iniciadas.

No obstante, si notas que estás perdiendo líquido amniótico (al menos lo equivalente a la cantidad que cabría en un vaso), puede deberse a su ruptura y en ese caso debes ir rápidamente al hospital porque una vez el saco amniótico se abre hay riesgos de infección en el bebé. Pero además, si tu bolsa amniótica en lugar de romperse poco a poco se rompe como en las películas, debes tener especial cuidado. Si el bebé aún no se ha deslizado por la pelvis correctamente, es posible que lo haga en este momento y apriete el cordón umbilical. En este caso es mejor que llegues al hospital acostado, y si es necesario que llames a una ambulancia.

¡Pero que no cunda el pánico!

En madres primerizas, el parto puede durar de media entre ocho y diez horas, aunque depende de cada mujer, y es que todas hemos escuchado historias de partos de más de veinte horas y otras historias que acaban casi tan rápido como empezaron. Por supuesto, los partos varían muchísimo de una mujer a otra, y con la experiencia algunas cosas se suavizan.

Aun así no te alarmes si te parece que un parto es demasiado intenso. Que sea largo no tiene por qué significar que tengas que sufrir mucho, y puedes recurrir a los analgésicos o la epidural si crees que lo necesitas. Dependiendo de la situación, estos pueden aliviarte significativamente el dolor, y también hay periodos de descanso durante el transcurso del parto en los que no pasa nada en absoluto.

Confía en ti misma y en los médicos

Una vez que estás en el hospital y te confirman que estás dando a luz, estás bajo control "constante". Tu matrona va a estar a tu lado para lo que necesites y puedes preguntarle cualquier cosa que te preocupe. En caso de que el parto esté durando demasiado o haya un riesgo para ti o para el bebé, ellos sabrán cómo cuidarte, si es necesario inducirte el parto, acelerarlo artificialmente con la ayuda de un agente anticonceptivo o realizarte una cesárea.

Cuándo lo tenemos claro... ¿Pero cómo?

Lo mejor es que intentes organizar con tiempo todos tus enseres personales y la ropa del bebé en una bolsa pequeña de viaje para evitar imprevistos. Para esto, elaborar una lista de objetos necesarios te ayudará a verificar que todo está en su sitio llegado el momento y así no olvidar nada con la emoción y los nervios.

También, si es posible, evita conducir. Llama a tu pareja o a algún familiar para que te acompañen y evita estrés innecesario al volante, o coge un taxi. Es un momento para pensar solo en ti y en el bebé.

Leticia Fernandez
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