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Ser amigos tras una ruptura: ¿es buena idea?

Publicado por Redacción enfemenino
Publicado en 31 de enero de 2017

¿Debes mantener las distancias o intentar ser su amiga? Respondemos a la pregunta del millón.

“Te quiero, pero como amigo...” esta es la frase que muchas personas utilizan cuando quieren dar por finalizada una relación. También es típico el “podemos seguir como amigos”. Pero ¿es esto posible tras una separación? Como en casi todo en la vida dependerá de muchos factores, principalmente del tipo de relación que dos personas hayan mantenido, de cómo se haya producido la ruptura y, muy importante, de su grado de madurez. Si aún estás en esa fase de duelo y de tener que superarlo, por ejemplo, va a ser complicado...

​Tras una ruptura, pasamos un periodo de duelo y es que con ella, cambian por completo nuestras costumbres e incluso nuestra vida diaria, tal y como la conocemos. Hasta el punto de la necesidad de mudarse a un nuevo domicilio, la ruptura con otros seres queridos o amistades e, incluso, hasta la situación económica. Es por ello, por lo que solemos tener tanto miedo al cambio, pero, debes pensar que cuando se ha decidido tomar este tipo de decisiones y se tienen muy claras, suele ser para mejor, por muy doloroso que resulte al principio. Si se ha llegado a esta conclusión es por motivos muy importantes, que deberemos tener siempre presentes, porque con el tiempo, tendemos a idealizar a las personas, a quedarnos con lo bueno, y esto es un mecanismo de defensa de la mente, para pasar página cuanto antes, pero no olvidemos que cuando tomamos esta decisión, lo hicimos por motivos muy importantes.

Llevarse bien y tener una relación cordial, es lo mejor que podría ocurrir, pero no por ello quiere decir que ahora tengáis que ser grandes amigos, lo que puede que se consiga con el tiempo pero eso debe volver a surgir de manera natural, como surgen todas las amistades o como un día surgió el amor entre vosotros. Ahora es el momento de poner distancia y de que cada uno establezca su espacio. Además, salvo en situaciones en las que la decisión ha sido de mutuo acuerdo y de manera civilizada, no tiene sentido ser el mejor amigo de alguien, con el que evidentemente has querido poner distancia, porque no has soportado la convivencia con él o ella, por infidelidades, por discusiones o cualquier otro motivo que haya provocado la separación, o porque se ha terminado el amor. Y es que ese es precisamente otro de los puntos que debes tener más claros.

​Lo principal ante este tipo de hechos es no forzar y no tratar de fingir una amistad, como si no hubiera ocurrido nada entre los dos. Y esto por varios motivos, y el primero es que normalmente cuando dos personas se separan, lo más habitual es que uno lo tenga más claro que el otro, y existe ese conflicto entre el que está seguro de finalizar la relación y el que piensa que las cosas pueden cambiar, o que hay que seguir intentándolo. Seas cuál seas, permanecer manteniendo demasiado contacto, es igual de perjudicial para ambos. Al primero le invadirán sentimientos como la culpa, al ver constantemente a una persona a la que sabe que su decisión le ha hecho daño, y la ansiedad, al estar todavía con alguien de quién tiene claro que quiere poner distancia. Y el segundo se llenará de falsas esperanzas y frustración, viendo como la reconciliación no llega.

Estar cómo si nada hubiera pasado, hace que no superemos el duelo y, por ello, no nos centraremos en buscar las oportunidades que nos deparará el futuro, y se prolongará algo que no tiene solución. Esto se puede convertir en una agonía, puesto que es muy posible, en un momento como este, que se produzcan malentendidos o recaídas, que compliquen mas aún la situación.

Otro motivo es que cuando sufrimos un desamor o una ruptura, estamos inmersos en un momento difícil en el que no solemos dar nuestra versión más alegre y optimista, por lo que va a resultar muy complicado poder llevarse bien. Por ejemplo, en los días posteriores a la separación ese hecho estará presente de manera constante en nuestra mente, y por ello, si las dos personas no respetan el espacio que deben darse a partir de ahora, es del todo probable que sus conversaciones sólo giren alrededor de lo que les está pasando, de reproches, de faltas de respeto y desencuentros, lo que provocará más ansiedad, peor estado de ánimo, dificultad para dormir e incluso problemas de salud.

​Por ello, lo mejor, cortar por lo sano en un primer momento, que no es lo mismo que despedirse con rencor y odio, pero si ocuparse en buscar, encontrar y acomodar nuestro propio espacio. Es difícil, pero es muy importante, al igual que el no sentirse culpable, cuando se está seguro de que esa actitud es la que mejor te va a sentar. Porque quedar enganchado de una relación que no ha funcionado, puede volverse algo muy tóxico e interferir en encontrar futuras parejas, actividades o personas que nos hagan felices, y esto deben tenerlo claro ambas partes para superar su ruptura.

No te sientas mal si le eliminas de redes sociales, del WhatsApp, o similares, porque esto es poner distancia física también, que es muy necesaria en estos momentos, y la distancia mental que tanto deseas, vendrá con el tiempo. Y es mejor, alejarse en un principio si se quiere mantener una buena relación con el tiempo. Este tiempo podrá ser de meses, o años y algunos no lo lograrán.

​Pero cuando no se tiene otro remedio, que seguir manteniendo relación, incluso en los días posteriores, porque te unen a esa persona hijos, negocios, trabajo, u otros vínculos, se debe procurar tener el mínimo contacto al principio y, sobre todo, tratar estrictamente los temas que sean necesarios, siempre mentalizados de nuestra necesidad de estar tranquilos y no generar, ni entrar en conflictos. Por ejemplo si hay niños, solo hablaremos de temas relacionados con ellos, y nunca los utilizaremos para reprochar nada al otro, o hacer ningún tipo de daño.

Mantener una buena relación con las personas que nos rodean es una necesidad para nuestro bienestar emocional, y si el objetivo o el deseo de ambos es la amistad, se podrá conseguir, pero siempre que se deje un tiempo, en el que estemos seguros que el contacto con esa persona no resulta doloroso a ninguna de las dos partes. Lo importante, recuerda, es daros la oportunidad de volver a ser felices, aunque sea en caminos separados.

Artículo elaborado por la Dra. Marisa Navarro, psicoterapeura y autora del libro “La medicina emocional”. Puedes seguirla también en Twitter y Facebook.

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