¿Cómo cuidar las plantas de interior?

Publicado por mvega
Publicado en 27 de noviembre de 2007

Las plantas de interior llenan de color y vida una estancia, pero no siempre resulta sencillo que se mantengan vivas y con buen aspecto. Te damos buenos consejos para que las plantas de interior se mantengan bonitas durante mucho tiempo.

Las plantas de interior llenan de color y vida una estancia, pero no siempre resulta sencillo que se mantengan vivas y con buen aspecto. En principio sólo es necesario aportar la dosis adecuada de agua, luz y temperatura. Te damos buenos consejos para que las plantas de interior se mantengan bonitas durante mucho tiempo.


La luz
Las plantas no pueden vivir sin luz. Instala tus plantas de interior en los lugares más luminosos de la casa, cerca de las ventanas. La exposición ideal de las plantas de interior es cerca de una ventana orientada al este. En invierno, cuando la luz es menos intensa, coloca tus plantas a menos de 1,50 m de las ventanas para que reciban la mayor luminosidad posible. La luz artificial (tubos fluorescentes o lámparas de mercurio o sodio) permiten que se puedan colocar en los sitios con menos luz.

Ten en cuenta que: demasiado sol puede quemar las hojas. Protege la planta de los rayos del sol y corta las partes dañadas.

En caso que no tengan luz suficiente los tallos de las plantas crecen de forma desmesurada y las hojas amarillean.

Limpia a menudo las hojas de tus plantas porque el polvo provoca un efecto de pantalla para la luz.

La temperatura
La mayoría de las plantas de interior soportan la temperatura de los apartamentos. Sin embargo hay que tener cuidado con el exceso de calefacción porque las seca. No coloques las macetas cerca de los radiadores. Cuidado con las altas temperaturas que secan el aire. Lo ideal es que haya 20°C. La mayoría de las plantas aprecian un descenso de algunos grados en invierno (entre 15 y 18 °C), y una variación de 2-3°C entre el día y la noche. Para ello, es necesario que la calefacción esté equipada de un termostato regulador.

Evita las corrientes de aire, pueden perjudicar a las plantas y causar un choque térmico que las dañe.

En el verano puedes colocar las plantas en el balcón, o en el jardín, pero evita sacar al exterior las plantas pequeñas o frágiles.


La humedad del aire o la higrometría
La mayor parte de las plantas de interior necesitan de 70 a 90% de humedad, algo imposible de conseguir en un apartamento. Para remediar este problema, puedes colocar un humidificador cerca de tus plantas. Otra solución: coloca los tiestos en bandejas rellenas con bolas de arcilla y agua. Al evaporarse el agua creará una atmósfera húmeda alrededor de la planta.

Cuando hace calor o en caso de que debido la calefacción la temperatura sea superior a los à 20 °C, vaporiza a menudo el follaje de tus plantas con agua.

Ten en cuenta que: en caso que la higrometría sea reducida, el follaje amarillea y se cae, los bordes de las hojas ennegrecen y el crecimiento se atenúa. Vaporiza abundantemente con agua insistiendo en el dorso de la hoja.


El riego
No hay reglas: el riego de las plantas de interior varía según la humedad ambiente, la temperatura. Te damos algunos consejos:

Primero elige preferentemente macetas de tierra cocida en lugar de los tiestos de plástico. Permiten que las raíces puedan respirar y como la tierra tiene que secarse entre cada regado, ello permite que no sea necesario regar las plantas con tanta frecuencia.

¡No las riegues demasiado! Una planta sobrevive mejor si le falta agua que si se la riega en exceso. Una vez cada 15 días es suficiente para las plantas con tallos gruesos o troncos, y una vez por semana para las otras.

Espera que la superficie de la tierra esté seca antes de regar. Utiliza agua no calcárea, y una hora después del regado vacía el agua que quede en el plato bajo el tiesto. Coloca bolas de arcilla o piedras en el fondo de la maceta.

Ten en cuenta que: en caso de exceso o de falta de riego, la planta se marchita y el follaje amarillea. En ese caso remueve la tierra. En el caso inverso, deja que la tierra seque y transplántala a otra maceta.

Y también
El abono: puedes abonarlas cada 15 días durante el periodo de crecimiento, entre marzo y septiembre. Respeta las dosis escritas en los envases.

Transplanta a otra maceta cuando las raíces de las plantas son demasiado grandes, crecen o florecen poco. Elige una maceta de un diámetro superior en 2 o 3 cm más que el anterior. El transplante se debe llevar a cabo preferentemente al final del invierno.

La talla: es suficiente con cortar a menudo las hojas y los tallos secos.
El tutor: coloca un tutor que permita sostener las plantas muy altas.

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