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Métodos infalibles para eliminar el óxido en diferentes superficies

Publicado por Redacción enfemenino
Publicado en 3 de agosto de 2015

Las superficies, especialmente aquellas de metal, se van deteriorando poco a poco con el paso del tiempo. Uno de los problemas más comunes que encontramos es la aparición de manchas de óxido, como las del fregadero, la de los suelos de PVC o incluso las de la ropa. ¿Quieres aprender a eliminarlas?

El paso del tiempo, la exposición al aire y la humedad o el contacto con otros materiales químicos, como son los productos de limpieza, hacen que las superficies pierdan sus propiedades iniciales y comiencen a deteriorarse. Las manchas de óxido pueden llegar a ser verdaderos quebraderos de cabeza, y es que no solo aparecen sobre las superficies metálicas, también lo hacen en la ropa, en los suelos o en los plásticos. ¿Qué ocurre cuando aparecen? ¿Significa que debemos deshacernos de los productos? ¡Claro que no! Aunque las manchas de óxido son difíciles de eliminar, a veces podemos conseguirlo aplicando métodos caseros y económicos o bien valiéndonos de productos especiales. Aquí te dejamos algunos trucos para eliminar el óxido y prevenir su aparición. ¡Toma nota!

El óxido en superficies de metal

​Puede que en el momento en que compramos el fregadero, el lavabo, el horno o el microondas, nos lo vendieran como acero inoxidable. Y efectivamente lo es: se trata de una aleación de cromo y acero cuya resistencia a la corrosión es muy elevada. Sin embargo, su exposición a la humedad hace que en ocasiones aparezcan manchas de óxido. ¿Cómo podemos eliminarlas?

>Sal y limón
Cubre con una capa de sal las partes de la superficie que han sido afectadas por el óxido. A continuación exprime el zumo de medio limón o lima por encima. Deja reposar la mezcla durante una una hora y frota sobre ella con un cepillo de cerdas metálicas o una esponja resistente. Aclara los restos con agua, ¡y listo!

>Bicarbonato y limón
Si el truco anterior no da el resultado esperado, podemos optar por este otro. Mezcla en un bol unas dos cucharadas de bicarbonato y el zumo de medio limón. Remueve la mezcla hasta que se forme una pasta espumosa. Cubre con ella las manchas de óxido y frota enérgicamente con papel de lija. Si es una superficie pequeña (un martillo, el pomo de una puerta...) puedes emplear un cepillo de dientes viejo para eliminar las manchas.

>Método químico
Los dos trucos anteriores funcionan cuando la corrosión no está demasiado avanzada. Sin embargo, cuando se trata de manchas de óxido difíciles de eliminar, a veces no nos queda más remedio que recurrir a productos químicos. Si vas a hacerlo, equípate primero con una máscara protectora para evitar inhalaciones, unas gafas y unos guantes.

Empieza frotando el óxido con fuerza con un cepillo de cerdas metálicas. A continuación, desengrasa la superficie que vas a tratar con ácido tricloroetileno o ácido sulfúrico con un pincel y deja que seque durante el tiempo establecido en las indicaciones de uso. Es recomendable finalizar este decapado aplicando sosa cáustica para neutralizar el ácido, pues éste podría atacar el metal tras eliminar el óxido.

El óxido en herramientas de bricolaje o jardinería

Lo mejor para estos utensilios es frotar directamente las hojas con un papel de lija de grano medio. Al tener un tamaño más pequeño, resulta más fácil eliminar las manchas de óxido.
También puedes optar por dejarlos en remojo en vinagre blanco durante toda una noche. Cuando el óxido haya desaparecido, úntalos de grasa o lubricante en spray. Este truco es muy efectivo en piezas como tornillos, clavos o tuercas. Para prevenir la formación de óxido, recuerda colocar un trozo de creta o bolas antipolillas en el fondo de la caja de herramientas.

El óxido en el cromo

Cuando las manchas de óxido aparecen en elementos creados con cromo: utensilios de cocina, grifos... Resulta útil eliminarlos con papel de aluminio. Sólo tienes que coger un trozo de papel, enrollártelo en el dedo y frotar.

El óxido en el plástico o el PVC

El plástico también es un material susceptible a la corrosión. Sin embargo, el óxido en esta superficie es muy fácil de eliminar: basta con humedecer un trapo en unas gotas de éter o alcohol y frotar sobre la parte afectada.

En el caso del PVC es algo más complicado. Si el óxido no ha deteriorado la película protectora del PVC, podrás retirarlo con la ayuda de un trapo y un producto de limpieza básico. Si por el contrario el óxido ha dañado el plástico, deberás aplicar corrosivo para PVC con la ayuda de un pincel y, a continuación, aclarar con abundante agua.

Manchas de óxido en los tejidos

¿Sabías que las manchas de óxido también pueden afectar a la ropa? Cuando las prendas están mojadas y entran en contacto con un elemento metálico, puede producirse la oxidación. Estas manchas son muy difíciles de eliminar y en la mayoría de ocasiones no lo conseguiremos mediante un lavado normal. Sin embargo, al igual que ocurría con las superficies de metal, podemos valernos de un truco casero para intentar conseguirlo.

Aplica la mezcla de una cucharada de bicarbonato con otra de limón y déjala actuar durante un par de horas mientras se seca al sol. A continuación aclara la prenda con agua y métela en la lavadora para lavarla de manera habitual.

Cómo prevenir la formación de óxido

Lo ideal es que no se llegue a formar óxido en las superficies. Para ello, cubre los metales susceptibles con barnices, pinturas o lacas anticorrosivas. En cuanto a los objetos de hierro, se recomiendo lavarlos, secarlos y untarlos de grasa (aceite o lubricante) después de cada uso y antes de guardarlos.

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