3 conductas al volante que, según un estudio, podrían indicar rasgos narcisistas en una relación
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Se puede convivir durante mucho tiempo con una persona manipuladora sin ser plenamente consciente de ello. Eso es precisamente lo que experimentó una joven llamada Kerry McAvoy. No fue hasta después de su separación cuando se dio cuenta… y fue por su manera de conducir. Cuando conoció a su expareja, al principio le molestaba su excesiva prudencia al volante. Le parecía demasiado lento y demasiado precavido. Pensó que era un hombre atento. Después se casaron. Y todo cambió.
Se convirtió en un conductor agresivo e impredecible que la aterrorizaba en cada trayecto. Ella aprendió a desconectarse emocionalmente y a fijar la vista en su teléfono para no ver lo que ocurría a su alrededor. Hoy, Kerry McAvoy es activista contra la violencia narcisista y comparte su testimonio para ayudar a otras mujeres a reconocer las señales de una relación tóxica antes de que sea demasiado tarde.
Lo que describe no es un caso aislado. La investigación científica confirma que la forma de conducir de una persona puede revelar determinados rasgos narcisistas. Según la Association for Psychological Science, investigadores de la Universidad Estatal de Ohio y de la Universidad de Luxemburgo demostraron que cuanto más pronunciados son los rasgos narcisistas de una persona, más agresiva y colérica tiende a mostrarse al volante.
Estas son las 3 actitudes al volante que deberían alertarte
1. Se pega peligrosamente al coche de delante
Una persona con rasgos narcisistas al volante parece no tener paciencia con el resto de conductores. Circula demasiado cerca del vehículo que la precede, reduciendo peligrosamente la distancia de seguridad, como si quisiera afirmar su superioridad e intimidar.
Este comportamiento no es insignificante: refleja una necesidad de dominación y un profundo desprecio por la seguridad de los demás, dos características asociadas a perfiles con elevados rasgos narcisistas.
Mientras tanto, quien viaja como acompañante lo sufre. Se convierte en una persona cautiva, tanto física como psicológicamente, de la manera de conducir del conductor. «Subirme al coche con él era poner mi vida en peligro», relata Kerry McAvoy, según recoge YourTango.
2. Frena bruscamente para asustar a otros conductores
Frenar sin motivo aparente o reducir la velocidad de forma brusca para sorprender al conductor que circula detrás es una forma de abuso de poder disfrazada de simple capricho al volante.
La persona manipuladora utiliza el vehículo como un escenario donde solo ella dicta las reglas. Para quien va sentado a su lado, cada trayecto se convierte en una fuente de ansiedad.
3. Provoca deliberadamente a otros conductores
Provocar, irritar o empujar a otros conductores a reaccionar violentamente: una persona con altos rasgos narcisistas al volante busca el conflicto, no tanto por impulsividad como por cálculo. Le gusta poner a prueba los límites, observar las reacciones y sentir que tiene el poder de hacer que una situación se descontrole.
El estudio de la Universidad Estatal de Ohio confirma que las personas con niveles elevados de rasgos narcisistas tienen una mayor tendencia a provocar deliberadamente a otros conductores.
Este patrón es parecido al que pueden reproducir en sus relaciones íntimas: una manipulación silenciosa que se intensifica gradualmente, a menudo después de una etapa importante del compromiso, cuando a la víctima le resulta más difícil abandonar la relación. Reconocer este patrón con posterioridad forma parte del largo proceso de reconstrucción que atraviesan muchas víctimas de relaciones marcadas por dinámicas narcisistas.
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