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Ficciofolia, la atracción hacia los dibujos animados

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Todos los que nacimos en la década de los 80 y de los 90 hemos crecido viendo dibujos animados: series, películas, animes... Siempre teníamos varias citas ineludibles con nuestro televisor: los dibujos que veíamos a medio día, cuando salíamos del cole y comíamos en casa, aquellos que veíamos por la tarde, de nuevo al salir de clase y con nuestras meriendas de entonces en la mano; e incluso aquellas series que veíamos antes de acostarnos.

Nos sumergíamos en cada episodio y esperábamos ansiosas al día siguiente para saber cómo continuaba. En aquellos tiempos, en los que no teníamos ordenador y, mucho menos, plataformas como Netflix, no nos quedaba más remedio que ver un episodio al día en la tele... Pero ahora vamos al tema que nos atañe: ¿recordáis a los personajes masculinos de los dibujos animados? Sí, sí. Aquellos por los que bebíamos los vientos, nos encantaban y con los que nos emocionábamos cada vez que había un pequeño salseo amoroso en la serie. Pues resulta que, ¡hasta tiene nombre científico!

Se conoce como ficciofolia al fenómeno que se caracteriza por el deseo sexual hacia personajes ficticios, como dibujos animados, cómics, videojuegos, series de televisión, etc. Cómo no acordarnos de los animes, como Marmalade Boy (La Familia Crece se llamó en España) y sus protagonistas. Esta fue sin ninguna duda la primera telenovela que vimos de niñas. ¡Ay, los suspiros que dábamos por Yuu! Casi tantos como los que nos provocaban (y provocan) algunos personajes Disney, como Li Shang, el musculoso guerrero de Mulan o, y este es más actual, Flyn Ryder, el protagonista de Enredados que nos ha hecho preguntarnos cómo narices puede parecernos sexy un dibujo animado (¡y a nuestra edad!). Por no hablar de los que eran dibujos... ¡Animados y animales! No podéis negar que el melenón de Simba en El rey León, o el asombroso porte del padre de Bambi, no tenían ese ''yo que sé, que qué sé yo''. 

Vamos a sumergirnos en el pasado y a recordar a aquellos personajes masculinos de dibujos de los que estábamos enamoradas. ¿Cuál era tu crush animado? Y, lo más importante, ¿estabas tan loca como para forrar tus agendas con ellos?


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