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#RIPMiriam, el último caso de bullying. ¿Qué hacer para prevenirlo y tratarlo?

por El equipo editorial Creado en 1 de septiembre de 2014
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El último caso de bullying ha conmocionado a la opinión pública. Con el hashtag #RIPMiriam, Twitter se ha plagado de comentarios que condenan el sufrimiento que tuvo que pasar una fan de Selena Gómez por parte de sus amigos, simplemente por sus gustos musicales. En los últimos años el bullying se ha convertido en una gran preocupación tanto para los centros docentes como para los padres. Nuestra experta, la dra. Laura Markham, nos da las claves para prevenirlo y tratarlo.

Por desgracia, tenemos que hablar otra vez de un nuevo caso de bullying que se ha convertido en trending topic en redes sociales con el hashtag #RIPMiriam. Una fan de Selena Gómez, se suicidaba hace unas horas, víctima del ciberacoso que sufría por parte de sus amigos.

Estos tweets dejan ver la preocupación y el sufrimiento por el que estaba pasando Miriam, a consecuencia de sus gustos musicales. Un trágico final que ha conmocionado a la opinión pública y que ha plagado Twitter de comentarios que condenan el acoso que tuvo que soportar la adolescente.

El bullying sigue siendo un problema que preocupa y mucho tanto a los centros de enseñanza como a los padres. Según los últimos datos publicados por la Confederación de Centros de España sobre el bullying en nuestro país, podemos ver que se trata de un serio problema. Al 81% de los españoles le preocupa el acoso escolar y un 35% lo ha sufrido. A todos, en algún momento de nuestra vida, nos ha tocado ser el centro de las burlas de nuestros compañeros de clase, aunque solo fuera por unos minutos... Pero hay niños que tienen que soportar bromas de mal gusto e incluso, situaciones violentas todos los días.

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Los niños pueden ser pequeños monstruos (con perdón de la expresión) y en muchos casos no son conscientes del alcance que pueden tener sus comentarios despectivos. Pero afortunadamente, a medida que vamos creciendo, vamos madurando y la mayoría conseguimos convertirnos en adultos educados y empáticos. ​Pero este mal comportamiento puede ir creciendo en muchos niños, hasta el punto de llegar a hacerles la vida imposible a sus compañeros de clase. Ellen Page, lo resume muy bien en una frase:

Muchos de los niños que acuden a clase son tratados a diario como una basura sin ninguna razón.

Y con esto, nos referimos exactamente a aquellos que acosan, avergüenzan, ridiculizan e incluso practican la violencia con sus compañeros de clase.

​Como adultos, en muchas ocasiones nos tenemos que enfrentar a situaciones difíciles de manejar emocionalmente pero cuando esto les ocurre a los niños, ellos no siempre saben cómo reconducir sus emociones de una forma que sea productiva. Es entonces, cuando puede aparecer el bullying como solución a aquellos problemas emocionales que se les plantean.

"Ningún niño nace siendo un 'matón', pero todos ellos saben ingeniárselas para conseguir lo que quieren", explica la dra. Laura Markham, autora de Peaceful Parents, Happy Kids: How to Stop Yelling and Start Connecting (Padres pacíficos, niños felices: cómo acabar con los gritos y comenzar a conectar) y creadora de AhaParenting.com. "Esto significa el mal uso del poder, si les hemos educado para que sepan cómo apropiarse de él".

Nos planteamos entonces dos dudas, ¿por qué los niños practican bullying? y ¿cómo los padres pueden reconducir esta conducta?

Todos los niños son vulnerables de practicar bullying

La dra. Markham dice que "incluso, si su educación es buena, todos los niños quieren experimentar con las malas prácticas que ofrece el poder". Además, la experta añade: "Por ejemplo, muchos niños de 4 años de edad cuando están enfadados o molestos, quieren tratar de conseguir lo que quieren por todos los medios: '¡Si no lo haces a mi manera, no puedes ser mi amigo!'. Esto es un comportamiento precursor del bullying, lo que significa que es un abuso de poder".

Afortunadamente, los padres normalmente explican a sus hijos qué tipo de comportamientos no son los adecuados y los evitan, en todo caso.

Los "matones" no saben cómo lidiar con sus sentimientos

"Los niños intimidan a otros para sentirse mejor con ellos mismos", explica la doctora. "Bien porque hayan sido castigados por sus padres, o porque se encuentren en una situación social que les anime a la intimidación". Cuando algunos niños se sienten avergonzados por haberse metido en problemas con sus padres o con el profesor, desvían su ira hacia algún compañero que crean que es más débil.

"Los niños pueden quedarse tan traumatizados por un episodio de violencia, ya sea en persona como en películas o videojuegos, que reaccionen con violencia como acto reflejo", continúa Markham.

Ponte en su lugar

Markham anima a los padres a ser pacientes en la corrección del comportamiento intimidante de sus hijos. "Cuando veas a un niño practicando bullying, tienes que ponerte en su lugar e intentar ver la situación desde su punto de vista: ¿qué está tratando de conseguir? Intenta empatizar con él y su frustración, y hazle ver que no necesitan ni intimidar ni amenazar ni atacar a otras personas para satisfacer sus necesidades", concluye.

Los niños siempre quieren saber si son importantes para sus progenitores o sus profesores, y sobre todo, no sentirse ignorados. Estar echándole broncas constantemente o gritarle delante de sus hermanos solo le provocará más ira e inseguridades que seguirán siendo las que guíen su indeseable comportamiento.

Hazle preguntas para llegar a la raíz del problema

En vez de etiquetar a tu hijo directamente de "matón" lo mejor es que mantengas una conversación con él. La doctora recomienda llevarles a un lugar donde se sientan seguros y "preguntarles qué es lo que están tratando de conseguir con su comportamiento".

Después de llegar al momento en el que el niño se explique, sigue haciéndole las preguntas que creas convenientes para mostrarle que te preocupas por cómo se siente y por cómo es su trato hacia los demás. "¿Pregúntale por qué se comporta así?", recomienda Markham. "¿Lo hizo para conseguir lo que quería?, ¿cómo se sintió al hacerlo?, ¿cómo se sintió la otra persona?, ¿lo volvería a hacer?".

​"Este tipo de conversaciones son las que ayudan a los niños a desarrollar el buen juicio y darse cuenta de que hay muchas más y mejores alternativas para conseguir lo que quieren", asegura Markham.

La violencia o la intimidación puede ser un reflejo del comportamiento de los padres

Según la RAE, la definición de intimidar es: "causar o infudir miedo" y "entrarle o acometer a alguien el miedo". Pero Markham, habla de verdades que pueden resultar un tanto duras para los padres y redefine para ellos este concepto: "La definición de intimidación es 'usar la fuerza o una influencia superior para que una persona, forzada, haga lo que se le diga'. Por tanto esta es la definición del castigo, como por ejemplo, el castigo para los padres que estén enseñando a intimidar a sus hijos. "Nunca he escuchado casos en los que un niño haya sido intimidador o violento con padres que lo hayan criado en un ambiente gentil y relajado. En cambio, los niños que han sido educados en un ambiente más autoritario, tienen experiencia en ver las malas prácticas del poder", afirma la experta.

Sé el mejor modelo para tu hijo

Los niños aprenden todo del comportamiento de sus padres así que ya va siendo hora de dar ejemplo.

"Deja de castigar a tus hijos y ponte manos a la obra para que sean capaces de gestionar de una forma inteligente sus emociones", aconseja la doctora. "Un padre que puede tener distintos tipos de conversaciones con sus hijos y castiga, no sólo educará a un niño anti bullying sino que también le enseñará a saber enfrentarse a situaciones de intimidación o a niños que sí lo practiquen".

Conclusiones de la experta

Si te has dado cuenta de que tu hijo se ha convertido en una especie de "matón", confía en ti mismo como padre para aplicar lo mejor de ti en su educación.

"Me gustaría enfatizar sobre el hecho de que todo niño practica este tipo de compartamiento intimidante cuando quieren conseguir algo que desean, pero conforme ellos vayan aprendiendo buenas formas, este comportamiento irá desapareciendo", nos cuenta Markham. "Finalmente, intimidar es mucho menos satisfactorio que una relación de amistad. Por tanto, es trabajo de los padres educarles dentro de las relaciones de respeto y del no abuso del poder y por supuesto, enseñarles el respeto mutuo en una relación de amistad".

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