Las personas que hacen temblar la pierna cuando están sentadas comparten esta característica poco común, según los expertos
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Morderse las uñas, golpear los dedos sobre la mesa, jugar con un bolígrafo o hacer rebotar la pierna debajo del escritorio… Estos pequeños gestos repetitivos forman parte del día a día de muchas personas. Suelen aparecer de forma inconsciente y, por lo general, se asocian al estrés o al nerviosismo. Sin embargo, los expertos demuestran que estas conductas no siempre reflejan un estado de ansiedad. En muchos casos responden a distintas necesidades del cerebro y del cuerpo, incluso sin que la persona sea consciente de ello.
Hacer temblar la pierna mientras se está sentado es, de hecho, un comportamiento mucho más común de lo que parece. Según un estudio publicado en la revista especializada Movement Disorder, cerca del 25 % de los adultos presenta este movimiento, que suele ser involuntario. En algunos casos puede estar relacionado con una afección médica, como el síndrome de piernas inquietas. No obstante, en muchas personas se trata simplemente de un reflejo psicológico inconsciente. Los expertos consideran que esta costumbre puede tener diversas explicaciones y no implica necesariamente un problema de salud.
Todo va más allá del estrés
La explicación más conocida es el estrés. Cuando una persona está ansiosa, su organismo produce una mayor cantidad de adrenalina. Esta hormona prepara al cuerpo para reaccionar y puede provocar diversas manifestaciones físicas, como el aumento del ritmo cardíaco, una mayor sudoración o temblores. En este contexto, mover la pierna de forma repetitiva constituye una reacción involuntaria y, por lo general, no es motivo de preocupación. Lo habitual es que estos movimientos desaparezcan una vez que finaliza la situación estresante.
Sin embargo, la psicología indica que este gesto también puede aparecer en circunstancias muy diferentes. Una investigación realizada en Estados Unidos señala que este tipo de movimientos repetitivos podría favorecer de manera inconsciente la concentración y la atención. Según los especialistas, estos movimientos mantendrían ocupada la parte del cerebro que se aburre, permitiendo que el resto permanezca centrado en la tarea que se está realizando. En otras palabras, mover la pierna podría ser, en algunos casos, una estrategia inconsciente para mejorar la concentración.
Lo que dicen los expertos
La psicóloga canadiense Angelica Bottaro explica que es posible que las piernas se muevan para liberar cierta tensión acumulada. Esta reacción es habitual durante reuniones interminables, conferencias poco estimulantes o largos periodos de espera. En estos casos, el movimiento se parece más a una señal de impaciencia que a un síntoma de estrés.
Por último, los especialistas recuerdan que el consumo de cafeína también puede influir. Según el Centro para las Adicciones y la Salud Mental de Canadá (CAMH), la cafeína estimula el sistema nervioso y retrasa la sensación de fatiga.
Sin embargo, también puede provocar efectos secundarios como dolores de cabeza, molestias estomacales o contracciones musculares involuntarias, es decir, temblores. El centro señala que estos efectos pueden aparecer a partir de 250 mg de cafeína, lo que equivale aproximadamente a dos tazas de café al día.
Si este comportamiento es ocasional, normalmente no representa ningún motivo de preocupación. En cambio, si se vuelve muy frecuente, va acompañado de dolor o interfiere en la vida cotidiana, es recomendable consultar con un profesional sanitario para descartar una posible causa médica.
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