Los psicólogos se ponen de acuerdo: Las personas que siempre pierden las llaves comparten esta cualidad poco común que seguramente desconocías
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Perder las llaves, poner la casa patas arriba para encontrarlas y sentir cómo el estrés va en aumento es una escena que seguramente te resulta familiar. Una encuesta realizada por el instituto de investigación Ipsos estima que las personas pueden llegar a dedicar hasta dos horas y media al mes a buscar llaves y otros objetos pequeños. Esto lleva a preguntarse si estos olvidos son simplemente un rasgo de personalidad o si esconden un verdadero problema de memoria.
Sin embargo, los psicólogos que estudian los llamados «olvidos cotidianos» ofrecen una explicación diferente. Según un estudio publicado en 2016 en la revista Journal of Applied Research in Memory and Cognition, este tipo de despistes son muy comunes a cualquier edad y afectan al bienestar. Lo que muchas personas que pierden constantemente las llaves tienen en común es una cualidad poco frecuente: un cerebro que funciona a gran velocidad, prioriza lo importante y deja en un segundo plano los pequeños detalles.
Lo que realmente dice la psicología sobre perder siempre las llaves
El estudio señala que «perder las llaves del coche u olvidar el nombre de un conocido puede generar frustración, enfado o vergüenza. Los olvidos cotidianos constituyen una fuente importante de variación del bienestar diario».
Además, concluye que estos despistes son tan habituales entre los jóvenes como entre los adultos. Es decir, perder las llaves responde, ante todo, a un fenómeno muy extendido y no a una rareza individual. Por su parte, el médico Jimmy Mohamed recuerda que la memoria no funciona como el disco duro de un ordenador: «La memoria no es comparable a un disco duro en el que almacenamos todo de forma permanente y del que recuperamos automáticamente cualquier recuerdo.» Y añade: «Es normal tener lapsus de memoria. Suelen deberse a la falta de sueño, a un despiste, a problemas de atención o al estrés, que altera una zona clave implicada en la memoria.»
Un cerebro en «piloto automático» que funciona a gran velocidad
Cuando tienes la sensación de perder siempre las llaves, normalmente ocurre algo muy concreto. En el momento de dejarlas sobre una mesa o un mueble, tu atención ya está centrada en otra cosa: una conversación, una llamada o la lista mental de tareas pendientes. Ese gesto se convierte en automático, el hipocampo registra la información de forma poco eficaz y el recuerdo no llega a consolidarse. No se trata de un vacío de memoria, sino de un fallo de atención.
Las personas que suelen extraviar constantemente las llaves acostumbran a acumular responsabilidades, proyectos e ideas. Su mente trabaja deprisa, planifica, anticipa y concentra sus recursos cognitivos en aquello que considera prioritario. Como consecuencia, acciones rutinarias, como dejar siempre las llaves en el mismo sitio, pasan a un segundo plano.
Precisamente esa capacidad para focalizar intensamente la atención en lo esencial es la cualidad poco común que muchos psicólogos observan en este perfil de personas. Desde la psicología analítica de Carl Gustav Jung, además, la llave se asocia simbólicamente con el control y la seguridad, dos conceptos que suelen estar muy presentes en personas sometidas a un elevado nivel de exigencia.
Cuándo preocuparse… y cómo evitar perderlo todo
Olvidar dónde has dejado las llaves suele ser algo completamente normal siempre que finalmente acabes encontrándolas, que estos despistes no aumenten con el tiempo y que no aparezcan otros problemas como dificultades para encontrar palabras, orientarte o seguir instrucciones sencillas.
En cambio, si las pérdidas de objetos se vuelven cada vez más frecuentes, interfieren en la vida diaria o preocupan a las personas de tu entorno —especialmente a medida que pasan los años—, es recomendable consultar con un profesional sanitario para valorar la situación.
Si simplemente tienes una mente muy activa, algunos hábitos pueden ayudarte a reducir estos olvidos. Por ejemplo, establecer un único lugar fijo donde dejar siempre las llaves al llegar a casa facilita que el cerebro consolide ese recuerdo. Del mismo modo, mantener la mente activa mediante juegos de lógica, aprender un nuevo idioma o practicar actividades complejas, como la jardinería, contribuye a preservar las funciones cognitivas y favorece una mejor memoria en el día a día.
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