Los expertos coinciden: estas son las 7 frases más comunes de los abuelos que pueden afectar emocionalmente a los niños
© Shutterstock
Si hay algo que tenemos claro es que los abuelos ocupan un lugar muy importante en la vida emocional de muchos niños. Su presencia aporta seguridad, cariño y recuerdos que suelen quedarse para siempre. Pero algunas expresiones del día a día pronunciadas desde el cariño pueden influir de forma inesperada en el desarrollo emocional infantil.
La psicóloga estadounidense Amy Todey alerta sobre ciertas frases que, aunque nacen del deseo de proteger y tranquilizar, pueden transmitir una visión demasiado preocupante del mundo. En una entrevista concedida al medio Parade, explica que el instinto de proteger a los niños es completamente natural: “Proviene del amor, el apego y el deseo de evitarles cualquier sufrimiento o miedo”. A continuación desvelamos las 7 frases típicas que pueden afectar emocionalmente a los más pequeños:
1. “Ten cuidado”
Es una frase automática para muchos adultos, pero repetida una y otra vez puede hacer que el niño vea peligros en todas partes. “Los niños observan a sus figuras de apego para saber si una situación es segura”, explica Amy Todey. Si escuchan advertencias continuamente, aprenden a anticipar amenazas incluso cuando no existen. Con el tiempo, esto puede volverlos más inseguros y menos dispuestos a asumir riesgos necesarios para desarrollar confianza en sí mismos.
“No te preocupes, todo irá bien”
Aunque busca calmar rápidamente al niño, esta frase puede tener el efecto contrario. La psicóloga Dale Atkins señala que algunos niños sienten que deben reprimir inmediatamente sus emociones. La preocupación sigue existiendo, pero el niño no aprende a comprenderla ni gestionarla, sino a esconderla.
“Sé que lo vas a conseguir”
Animar a un niño parece algo positivo, pero esta frase también puede generar presión silenciosa. Según Dale Atkins, algunos niños perciben detrás de esas palabras una expectativa muy alta. Entonces aparece el miedo a decepcionar a sus seres queridos si fracasan. Poco a poco, el éxito se convierte en una condición para sentirse valorados.
“Estoy orgulloso de ti cuando…”
Los elogios condicionados al rendimiento también pueden afectar emocionalmente. La psicóloga clínica Janine O’Brien explica que los niños necesitan sentirse queridos independientemente de sus resultados. Cuando las felicitaciones llegan solo después de un logro, algunos interpretan que deben “ganarse” la aprobación de los adultos.
“Solo quiero que seas feliz”
Aunque parece una frase muy cariñosa, también puede enviar un mensaje ambiguo. La psicóloga Cameron Caswell afirma que algunos niños sienten entonces la obligación de parecer felices constantemente. Muchos terminan ocultando tristeza o problemas para no preocupar a sus familiares.
“Eres todo mi mundo”
Esta frase tan emocional puede colocar un peso excesivo sobre el niño. Según Cameron Caswell, algunos pequeños sienten que son responsables de la felicidad de sus padres o abuelos. Esto puede generar miedo a decepcionar y una necesidad constante de ser perfectos.
“Pórtate bien”
Aunque parezca una expresión inofensiva, Janine O’Brien advierte que muchos niños interpretan que su valor depende únicamente de su comportamiento. En lugar de expresarse libremente, empiezan a actuar buscando cumplir expectativas externas, reprimiendo emociones y desarrollando miedo a equivocarse.
Suscríbete para no perderte ninguna novedad