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Saber elegir la bombilla correcta

Elena Bonet
por Elena Bonet Publicado en 31 de agosto de 2009
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> Las clásicas: bombillas incandescentes


Bombilla clásica
Está compuesta por un filamento de Wolframio que se ilumina con el paso de la corriente eléctrica.
Se encuentra de todas las formas: pera, llama, esfera, retorcida, tubo, etc. Es transparente y ofrece una luz clara y cálida. Si es mate, desprende una luz más templada, ideal cuando la bombilla está visible. También están disponibles bombillas de colores. Las hay de distintas potencias, de 25 a 100 vatios.
Disfrútalas rápido porque la Unión Europea acaba de votar una prohibición progresiva de estas bombillas a partir del 1 de septiembre de 2009. Desde 2012 ya no las encontrarás en las tiendas.

Sus ventajas: barata (a partir de 1,50€ aprox.), su luz es luminosa y se encuentran para todas las luminarias.
Sus inconvenientes: devora energía. Se utiliza menos del 10% para iluminar y el resto se desprende en forma de calor. Además, su vida útil se limita a 1.000h aprox.
¿Para qué habitaciones? Se suele emplear en zonas de paso donde la utilización es corta, debido a su gran consumo energético.

Bombilla halógena
En esta bombilla incandescente mejorada, el filamento de Wolframio está sumergido en gas halógeno.
Su luz muy blanca y brillante es la más próxima a la luz del día. Su luminosidad difusa hace parecer los colores más brillantes. Es muy potente, puede llegar hasta los 500W y su vida útil es el doble respecto a la bombilla clásica. Hay que distinguir los tubos halógenos (230 voltios) y los de baja tensión (12 voltios) que tienen forma de pequeñas bombillas.

Sus ventajas: 20% más luminosa que las lámparas incandescentes y vida útil de 2 a 3 veces superior. Es la bombilla ideal para las luces regulables. Pero hay que preocuparse de utilizarla periódicamente a la potencia máxima porque si no la lámpara se gastará demasiado deprisa.
Sus inconvenientes: no situarla cerca de fuentes inflamables o de los niños porque emite rayos ultravioletas, nocivos para la piel. Es una bombilla que hay que manipular con mucho cuidado porque es muy frágil.
¿Para qué habitaciones? Es agradable para las habitaciones en las que se hace vida. El halógeno es sobre todo útil para leer o trabajar, porque desprende una luz viva. Se utiliza para iluminación directa, o bien dirigida hacia el techo o lo alto de una pared.

> Las económicas: bombillas fluorescentes


Bombilla fluorescente o de “neón”
Este tubo de vidrio ofrece una iluminación difusa pero tenue. Las paredes del tubo están cubiertas por un polvo fluorescente y se iluminan bajo la acción del rayo interior.

Sus ventajas: más barata en términos de energía que las bombillas incandescentes. Su vida útil también es mejor.
Sus inconvenientes: de encendido lento (hay que darle un tiempo para alcanzar su máxima luminosidad). Su color pálido no es muy estético.
¿Para qué habitaciones? En habitaciones donde la calidad de la luz importa poco. Es ideal, por ejemplo, en una bodega o un garaje.

Bombilla de bajo consumo
También llamada de ahorro de energía o fluocompacta. Es una bombilla fluorescente en miniatura en la cual el tubo de pequeño diámetro se retuerce para ocupar menos espacio.
Esta bombilla dura 15 veces más que una estándar y consume un 80% menos de energía.
Atención, para hacer la equivalencia de los vatios respecto a una bombilla clásica hay que dividir entre 5 la potencia de una lámpara normal. Estas bombillas van de 3 a 23 vatios.

Llevan una etiqueta informativa que indica:
-La clase de eficiencia luminosa indicada por una letra de la A a la G, siendo la A la de mayor rendimiento energético.
-El flujo luminoso de la lámpara, indicado en lúmenes (lm).
-La potencia consumida, indicada en vatios (W).
-La estimación de vida útil, indicada en horas (h).

Sus ventajas: como su propio nombre indica, la bombilla de bajo consumo consume 5 veces menos que una bombilla normal y su duración es de 6 a 8 veces más larga. Es un aliado ecológico perfecto. Además se calientan menos, por lo que evita el riesgo de quemaduras.
Sus inconvenientes: son diez veces más caras que las bombillas clásicas. En cuanto a su aspecto, la estética no es muy lograda. Además, algunos estudios han revelado una contaminación electromagnética que emana de este tipo de iluminación.
¿Para qué habitaciones? En habitaciones donde la luz tenga que estar mucho tiempo encendida. No conviene en lugares de paso porque no alumbra correctamente hasta pasado un minuto.

> Bombillas especiales

La bombilla de luminoterapia, que simula la luz natural, es ideal para los lugares de trabajo. Pero éstas son aún mucho más caras (30€ aprox. cada bombilla).
La bombilla vigilante, de muy poca potencia (menos de 1 vatio). Emite una iluminación discreta, perfecta para las habitaciones de los niños.
La bombilla ionizante, que genera iones negativos que purifican el aire.


El futuro de las luminarias: la electroluminiscencia o LED
Los diodos electroluminiscentes, al contrario que con las otras bombillas, no tienen ningún filamento. Son componentes electrónicos que producen luz cuando pasa una corriente eléctrica a través de ellos.
Se utilizan habitualmente en los automóviles y en la aviación. Las bombillas de LEDs consumen muy poca energía, resisten temperaturas extremas, no emiten calor y anuncian una vida útil de 100.000 horas.
Hoy en día, están dando sus primeros pasos en la vivienda y comienzan a ser utilizadas para un uso doméstico, pero por el momento son sobre todo luces decorativas. De aquí a 2-3 años, debería de hacer su entrada en las lámparas del hogar.

El pequeño truco: respeta siempre las indicaciones de potencia de tu lámpara, y acuérdate de limpiar regularmente tus bombillas. Ganarás en luminosidad.

por Elena Bonet

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