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12 cosas que los hombres deberían saber sobre las mujeres embarazadas

Cristina Gonzalez
por Cristina Gonzalez Publicado en 5 de febrero de 2016
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El periodista Aaron Gouveia escribió un divertido artículo que hemos querido rescatar por lo útil que resulta. Se trata de un manual para todos aquellos hombres a los que les resulta complicado comprender a las mujeres... ¡especialmente cuando están embarazadas!

Gouveia, padre, escritor y fundador de la web Daddyfiles, escribió: "Cuando se trata de lidiar con mujeres embarazadas, no soy un experto. Ni siquiera se cómo entender a las mujeres en general. De hecho, soy la antítesis de un experto. Pero, afortunadamente para ti, yo ya he cometido los suficientes errores estúpidos y he metido tanto la pata durante los diferentes embarazos de mi mujer, que ahora estoy más que cualificado para enseñarte las cosas que necesitas saber". Así que, chicos, aquí tenéis 12 cosas que deberíais saber sobre las mujeres embarazadas.

1. Aliméntala constantemente

"Todo el mundo sabe que la comida es importante para las mujeres embarazadas. Pero, para los que aún no están al tanto, no saben que el tiempo es esencial: cuando ella dice que tiene hambre, es que tiene hambre, ya, en ese preciso momento. Aliméntala inmediatamente si no quieres que te coma a ti. Ese tengo hambre no quiere decir que podría esperar una hora más a que la cena esté lista. No. Significa que tiene que comer algo, incluso si tenéis planeado cenar en un restaurante, da igual. Ofrécele un temtempié antes de salir de casa y otro por el camino".

2. Comida: lo que es tuyo es de ella, lo que es de ella está fuera de tu alcance

"Si lleváis juntos un tiempo, habréis aprendido a compartirlo casi todo. Pero esto se va a acabar cuando se trate de comida. Si comes algo que le pertenece a ella (o algo que has comprado para ti, pero que ella ha decidido adjudicarse), te va a hacer daño. No físicamente, claro. Pero después de sentir sus palabras llenas de ira, preferirías que te hubiese clavado un cuchillo".

3. Prepárate para subir de peso

"En algún punto de su embarazo ella comenzará a tener antojos. En mi caso, mi mujer se volvía loca por la pizza, los Kit Kats y las uvas. En su segundo embarazo, lo único que quería comer era ensaladas de fruta. No importa cuál sea el antojo que desarrolle, ya que tú también te unirás a él. Este es uno de los efectos secundarios del embarazo, que los hombres caemos también con los antojos de nuestras parejas... y sí, engordamos".

4. No comentes lo grande que se está poniendo

"Yo cometí el error. Sabía que es normal que las mujeres embarazadas aumenten de peso, pero no pensé que sería algo malo comentarlo con ella. En mi cabeza, el hecho de que su tripa aumentase, era un proceso totalmente natural y precioso. Pero después de decirle lo grande que estaba en un par de ocasiones, al final se enfureció: ¡DEJA DE DECIRME QUE ESTOY GORDA, YA SÉ QUE LO ESTOY! ¡NO NECESITO QUE ME LO DIGAS! No importaba que yo la viese más hermosa que nunca".

5. El "cerebro de embarazo" es un concepto real

"Comienza con despistes sencillos como que busque sus gafas cuando en realidad las tiene sobre su cabeza, algo que resulta adorable. Pero pronto se transforma en cosas más graves, como que se deje la puerta de casa abierta, congelando así el interior y exponiéndonos a posibles ladrones".

6. Adiós al sentido del humor

"La buena noticia es que va a tener un bebé. ¿La mala? Que si hay espacio para el bebé, no lo hay para el sentido del humor. Si eres un tío que se pasa a veces de listo, como yo, te resultará un problema. No esperes que tu mujer sepa apreciar tu particular sentido del humor. Solo tendrá oídos sordos (y asesinos) para tus bromas".

7. Adiós también al sexo

"Escúchame con atención: estás a punto de sentirse sexualmente frustrado. El primer trimestre de embarazo es sin duda el peor, pues es cuando siente los cambios más desagradables. Todo gira entorno a ella y sus esfuerzos por no vomitar por las mañanas (o por la noche), así que no te atrevas a echarle en cara que te sientes poco querido. Durante el embarazo tendrás dos veces sexo, una durante el segundo trimestre, cuando su libido regresa. Y otra, casi al final, cuando esté desesperada por que el bebé nazca y utilice el sexo con la esperanza de adelantar el parto".

8. Sí, sus pechos aumentan. No, no puedes tocarlos.

"Cuando una mujer espera un bebé, es algo precioso. Ese 'brillo de embarazada' es real, hace maravillas con su pelo, con sus uñas y con sus pechos. Estos pasan de una copa A a una B, de una B a una C y, ¡aleluya!, de una C a una D. Aumentan de manera gigantesca y resaltan en su pecho como si fuese protagonista de una revista de Playboy... El único problema es que no puedes tocarlos. Es como ir a una tienda de animales, ver a todos esos adorables cahorritos y no poder tocarlos ni llevártelos contigo. Como intentes tocar los pechos de tu mujer durante el embarazo, te vas a llevar un manotazo, créeme".

9. Vas a ser reemplazado por almohadas

"¿Te gastaste un dineral en un buen colchón y almohadas de plumas? Bueno, espero que también invirtieras en un buen sofá, puesto que es donde te va a tocar dormir alguna que otra noche. Y no porque tu mujer ocupe más espacio por el embarazo, sino por las almohadas que necesita para dormir... unas 37 en total".

10. No la trates como si fuera de cristal

"Los hombres solemos ser muy protectores con nuestras mujeres en general. Pero cuando es nuestro bebé el que está creciendo dentro de ellas, ese instinto protector sube de nivel rápidamente. Yo evitaba que mi mujer abriese puertas, cargase bolsas, levantase objetos pesados, etc. Pero, por la razón que sea, eso no hacía más que molestarla. No es que yo pensase que ella no podía arreglárselas sola, es sólo que sentía que era más importante mantenerla a salvo. En fin, tanto si os mostráis sobreprotectores como si no, estáis condenados".

11. Las mujeres embarazadas son vagas

"Este es un tema MUY delicado. Al fin y al cabo, ellas llevan una vida en su interior, sus cuerpos están creciendo, estirándose y cambiando. Pero el hecho es que las mujeres embarazadas siempre están cansadas para todo. Mi mujer no solo dejó de lavar los platos que utilizaba, sino que ni siquiera era capaz de meterlos en el lavavajillas. Los llevaba a la cocina y los ponía en la encimera, eso sí, al lado del lavavajillas. Por esto, por supuesto, no puedes protestar, porque si no...".

12. Prohibido quejarte

"No puedes decirle a tu mujer ni una palabra de lo que he escrito en esta lista. Porque aunque se vuelva vaga, no te deje tocar sus pechos, se despiste, prefiera dormir con almohadas antes que contigo y se coma toda la casa, da igual, no importa. Está embaraza, está llevando a tu hijo. Lo que significa que tiene la carta ganadora y todas tus quejas serán ignoradas. Como te atrevas a protestar obtendrás una respuesta parecida a esta: "Un ser humano del tamaño de una sandía está creciendo en mi interior y voy a tener que expulsarlo por un orificio del tamaño de un limón. ¿¡DE QUÉ TE ESTÁS QUEJANDO TÚ!?"


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