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La conservación de los tarritos infantiles

por Redacción enfemenino Publicado en 9 de diciembre de 2015

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la lactancia materna es recomendable como alimentación exclusiva para el bebé durante los 6 primeros meses de vida (incluso se puede alargar hasta los 2 años) pero a partir de entonces, tenemos que comenzar a diversificar su dieta introduciendo nuevos alimentos. Los tarritos son una buena opción para ayudar a ofrecer una dieta variada en ingredientes y sabores a tu bebé, ¡te revelamos el secreto para que resulten cómo recién hechos y conserven toda

En casa estamos habituados a conservar la comida de muchos modos diversos. Lo más cotidiano es el uso de la nevera para refrigerar o congelar los alimentos. El descenso de la temperatura ralentiza las reacciones químicas y frena la proliferación de microorganismos, principales causas del deterioro de los alimentos. También es frecuente lograr la conservación añadiendo un ingrediente al alimento que prevenga el desarrollo de los microorganismos. Podemos hablar, entre otros, de la adición de azúcar en mermeladas, conservas en vinagre que reduce el pH o salazones en las que la sal capta el agua necesaria para la vida de las bacterias.

Entonces, ¿cómo es posible que un tarrito infantil al que no se añaden conservantes tenga una vida tan larga a temperatura ambiente? Te contamos algunas curiosidades sobre la elaboración y la conservación de los tarritos infantiles.

© iStock

¿Por qué los tarritos tienen una vida tan larga?

El proceso de elaboración de un tarrito de alimento infantil es muy similar a como solemos prepararlo en casa aunque a mayor escala. Por tanto, en la preparación del puré no se eliminan los microorganismos naturalmente presentes en los ingredientes. Cuando los tarritos de cristal se han llenado con el puré, se finaliza su producción con un cierre al vacío y un proceso de esterilizado con el que se inhabilitan los microorganismos presentes en el alimento. Al quedar el tarrito herméticamente cerrado por el vacío que se produce en su interior, ya no se contaminará con nuevos microorganismos. Como se ha suprimido el aire, tampoco se produce una oxidación posterior del puré, con lo que se eliminan eficazmente las principales causas de deterioro del alimento.

La excelente conservación en un tarrito de cristal cerrado al vacío permite consumirlo con todas las garantías durante un largo periodo de tiempo. Gracias al proceso de esterilizado no se precisa añadir conservantes para asegurar la larga vida del producto. La mayoría de tarritos, una vez abiertos, se pueden conservar entre 24 y 48 horas en el frigorífico según indicará en su envase.

A nivel nutricional, todas sus propiedades se conservan íntegras hasta que abres el tarrito para dárselo a tu pequeño. De este modo, el "¡PLOP!" que hace la tapa al abrir, es la garantía de un puré en perfecto estado para tu bebé.



IMPORTANTE: la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y debería continuarse durante el mayor tiempo posible. Dado que los bebés crecen a ritmos diferentes, los profesionales de la salud deben aconsejar a los padres el momento apropiado para la introducción de los nuevos alimentos.

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