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Esta es la guía que debes leer si eres una mujer muy perfeccionista

por Redacción enfemenino Publicado en 18 de marzo de 2016
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Si has aterrizado en este artículo es porque seguramente te sientes identificada con un tipo de personalidad perfeccionista y eres extremadamente exigente contigo misma, pero ten en cuenta que lejos de ser una cualidad que mucha gente llega a destacar en sus cartas de presentación puede ser un lastre que no permita tu evolución y te condene a la insatisfacción permanente en todos los ámbitos de tu vida.

Una delgada línea separa la exigencia de la necesidad de perfección y lo que lleva al desarrollo del Síndrome del Perfeccionista en psicología o Trastorno Anancástico de la Personalidad en psiquiatría.

  • ¿Tienes constantemente la sensación que podrías hacer las cosas mejor?
  • ¿Te sientes insatisfecha en tu día a día, que falta o sobra siempre algo?
  • ¿Necesitas que la gente reconozca tus logros o tareas?
  • ¿Sientes que por más ganas que tengas de emprender un nuevo proyecto lo aplazas sin razón aparente?
  • ¿Te molesta la falta de perfección o rigurosidad de las demás personas?
  • ¿Te sientes insegura aún aparentando seguridad?
  • ¿Te atemoriza fracasar?
  • ¿Crees que eres hipersensible?

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Respondiendo a estas preguntas te darás cuenta del nivel de perfeccionismo que rige tu vida pero atención, debes aprender a distinguir perfeccionismo de autoexigencia. No es lo mismo ser exigente con tus tareas o acciones, hecho muy positivo e incluso necesario, que ser perfeccionista, una persona perfeccionista jamás se sentirá del todo satisfecha con su vida, siempre va a tener la sensación de no haber logrado llegar al nivel que se había autoimpuesto, siempre va a sentir interiormente que su labor es deficiente, al mismo tiempo sus relaciones van a ser víctimas de frecuentes conflictos.

Lo mismo pasa con la propia imagen, una mujer perfeccionista siempre busca la excelencia en su físico, nunca está conforme con su apariencia, llegando incluso a poder desencadenar trastornos alimenticios con mayor facilidad que otras personas. También es común la baja tolerancia a la frustración que muestran estas personas, sienten un miedo intenso en quedar mal delante de los demás o en sentir en su propia piel la sensación de fracaso inminente, por lo que procrastinan prácticamente todas sus tareas, evitando así la posibilidad de enfrentarse a su mayor miedo, el fracaso fruto de la imperfección que los atemoriza.

10 rasgos de personas muy perfeccionistas

1. Les cuesta empezar sus tareas por más interés que tengan en ellas
2. Les incomodan los logros de los demás
3. Tienen altas sensaciones de culpabilidad
4. Disponen de una baja autoestima, la mayoría de las veces encubierta
5. Muestran dificultad en sus relaciones y en establecer vínculos
6. Describen padecer de conflictos emocionales
7. Se obsesionan con facilidad
8. Establecen objetivos demasiado altos, casi inalcanzables
9. Desean ser únicos, especiales e indispensables, lo que les lleva a reclamar reconocimiento externo constantemente
10. Sienten gran preocupación por su imagen corporal y la que transmiten a los demás

¿Cuál es la solución?

Es común que la persona perfeccionista tienda a resistirse frente la posibilidad de un tratamiento cuando su necesidad de perfección ha llegado a un nivel demasiado elevado. Quizás no tengas necesidad aún de acudir a un profesional para que te ayude a superar este caos en el que se ha convertido tu vida. Sin embargo, te dejo aquí algunos consejos para que puedas empezar a hacer frente a este incómodo rasgo.

Establece objetivos viables y realistas, no te pongas límites que no puedas lograr o que requieran un esfuerzo sobrenatural, piensa en el tiempo del que dispones, tus capacidades y la motivación para realizarlos, después plantéalos objetivamente.

Aprende a fallar. Intenta buscar alguna situación durante el día en la que errar no sea una desgracia ni te comporte problemas posteriores, me refiero a alguna situación rutinaria y simple, la que tu quieras. Una vez la tengas elegida, llévala a cabo sin pensar en hacerla lo mejor posible, ofrece un lugar al fallo y si aparece acéptalo. Piensa que también puede ser reconfortante sentir que no pasa nada después de no hacer algo a la perfección, quizá así disfrutes más de la actividad.

Aprecia la imagen completa. No te centres solo en los pequeños detalles, seguro que has escuchado alguna vez eso de que el árbol no te permite ver el bosque, pues bien, intenta ver la situación o tarea en su conjunto y deja de lado la precisión de sus detalles. Verás como experimentas sensaciones distintas.

Delega y confía en los demás. Aunque no te lo parezca las demás personas también pueden ser buenas realizando sus trabajos. Aprende a confiar en los otros y aunque estos se equivoquen pregúntate a ti misma qué es lo peor que puede pasar si esto sucede y qué beneficios te aporta delegar tareas. Quizá no sea el fin del mundo.

Practica el descontrol controlado. ¿Qué pasa cuando llueve? Si no llevas paraguas te mojas ¿verdad? Pero aunque no lo tengas no puedes controlar el tiempo, por lo tanto, si te sorprende una tormenta deberás buscar una solución para no mojarte. Con tu vida intenta hacer lo mismo: busca soluciones cuando llegue el momento, quizá no llegue nunca, quizá si, pero cuando estés en medio encontrarás la mejor forma de salir airosa. Siempre hay y habrá cosas que no puedes controlar así que no pierdas energía en intentarlo.

Pide ayuda cuando sientas que la necesitas, no esperes a estar al borde del colapso, luego resulta más difícil salir. Pregúntate antes de hacer una tarea con quien te estás comparando, de esta manera podrás ser más objetiva y realista en tus metas. No es lo mismo compararte con Svetlana Aleksiévich quien ganó el Premio Nobel de literatura en 2015 que compararte con una novelista que reside en tu ciudad y que a pesar de vivir de la escritura no es mundialmente famosa. Si te pones el listón demasiado alto al principio de cualquier proyecto te verás abrumada por el nivel de perfección que te exiges, lo que te llevará con total seguridad a desmotivarte e incluso a abandonar la tarea.

Finalmente acepta. Acepta que es de humanos errar y que solo así se aprende, no cometer errores te convierte en inflexible, en estática, en alguien que no tolera los cambios y la vida es cambio y movimiento, solo aquellas personas que aprenden y evolucionan continúan con vida. La pregunta es ¿Qué tipo de vida eliges vivir tú?

Aprende a distinguir el perfeccionismo de la perfección, en esto te juegas una buena porción de felicidad. Por eso, aprende a disfrutar de ti misma y a descubrir lo mejor que tienes dentro:

Realizado en colaboración con Raquel Puig (@Raquel_CoachRP), coach certificada.

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