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Procrastinación o 'dejar para mañana lo que puedes hacer hoy'

por Redacción enfemenino Publicado en 28 de octubre de 2016
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Aquella frase que tu madre te repetía una y otra vez cuando remoloneabas y no terminabas nunca tus deberes del colegio. Esa manía de dejar todo para el último momento era procrastinación aunque no lo supiésemos. Hoy hemos querido hablar con la terapeuta Verónica Rodríguez para que nos descubra por qué caemos en ella.

Procrastinar está de moda. Tanto como en su día lo estuvieron las mil y una forma de preparar un gin tonic y este también lo están los selfies y el running. Seguro que la mayoría de vosotras hayáis leído algún artículo o noticia en la que aparecía la palabra “procrastinación” y también es probable que casi todas sepáis lo que significa.

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Para quienes hayáis estado más ajenas a modas y tendencias sociológicas, os explico que este término no quiere decir ni más ni menos que postergar algo que nos cuesta cierto esfuerzo realizar en aras de alguna actividad más placentera. ¿Verdad que os suena? El refranero popular viene hablando de ello desde que tenemos recuerdo y nuestros mayores nos recriminaban al vernos cerrar el cuaderno escolar de improviso y salir corriendo a jugar con nuestros amigos.

Sí, el famoso : “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy". Todos procrastinamos, de niños, de jóvenes y de adultos. Sólo los primeros, asegura Verónica Rodríguez Orellana, pueden permitírselo sin reflexiones adjuntas y sin que sus actos tengan leves o graves consecuencias. No hacer lo que debemos cuando debemos supone muchas veces un aplazamiento de nuestra auto realización personal. Por ejemplo, cuando estamos dudando si poner fin a una relación que sabemos que no nos aporta nada y que se ha convertido en un verdadero error, estamos mermando nuestro desarrollo.

Como veis, la procrastinación no se refiere solo a una acción concreta, a terminar o no una tarea que tenemos que entregar, sino a un hecho de nuestra vida que resulta determinante cara a nuestro futuro y/ o nuestra estabilidad emocional. Otro ejemplo muy habitual es el de aquellas personas que saben que tienen que cambiar de trabajo para poder mejorar, para salir de una rutina que no les aporta satisfacción profesional, muy al contrario, que les merma su evolución en el mundo de la empresa.

Sin embargo, resguardados en su zona de confort van aplazando y aplazando el cambio laboral. La situación más perjudicial de los “aplazadores” es cuando deciden dejar para mañana, un día, y el otro, y el siguiente, sus deseos verdaderos. En las sesiones de coaching ellos mismos se dan cuenta de por cuánto tiempo vienen aplazando su felicidad. Uno quiere ser escritor, pero espera a su próxima mudanza, en un entorno tranquilo y sosegado para poder trabajar mejor. Cuando aterriza en su nuevo destino, necesita conocerlo para que le visite la inspiración y así, nunca se enfrenta al folio en blanco.

¿Por qué procrastinamos?

Detrás de un sueño frustrado y de otros tantos, como separarse cuando los hijos crezcan o cambiar de profesión cuando pase la crisis, se esconden dos importantes factores:

  • Miedo al fracaso: Para muchas personas el sentimiento de inseguridad puede ser paralizante hasta tal punto, que prefieren casi evitar el cambio antes de equivocarse.

  • Falsa seguridad: Creer que se funciona mucho mejor bajo presión sin tomar en cuenta cómo aumentan los niveles de estrés y tensión tanto en la persona como en su entorno.

¿Cómo lo podemos evitar?

Procrastinar es algo que se puede evitar. Sigue unas sencillas pautas que acompañen a tu cambio de mentalidad. Esto será lo más importante junto a una buena organización del tiempo y el abandono de un perfeccionismo exasperante. Toma nota de las recomendaciones de la directora de Coaching Club Madrid:

  • Cambia tu contexto. Haz de tu escritorio o lugar de trabajo un sitio agradable . Dale una vuelta al entorno e incluso cambia el sitio habitual donde trabajas. Crea un pequeño ritual, como encenderte una vela, regar una planta, prender un incienso. De esta forma puedes mantenerte enfocado y terminar cualquier tarea o proyecto.
  • Elige una buena agenda. Visualizar las cosas que tienes que hacer, ponerles días horas y fechas de entrega te ayudará a completarlas. También ordenarlas de acuerdo a su importancia te facilitará la mejor distribución de tú tiempo.
  • Separa lo prioritario de lo que no lo es. Eso te ayudará a ordenar tus prioridades y procurar no retrasar las tareas realmente importantes.
  • No busques ser perfecta. La perfección no existe, sin embargo, revisar y mejorar lo que sea que estés haciendo es uno de los secretos del éxito. Pero postergarlo por seguir “mejorándolo” no te llevará a nada más que a sentirte frustrada, puesto que siempre encontraremos errores a nuestro trabajo. Comparte lo que haces y pide opinión a los demás. Ése es nuestro consejo.

Muchas veces la procrastinación viene de la mano de la indecisión. Por eso, te proponemos que hagas este test:

Artículo realizado en colaboración con la terapeuta Gestalt Verónica Rodríguez Orellana, Directora de Coaching Club.

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