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'Gracias', 'lo siento' y 'por favor', palabras que abren corazones

por Redacción enfemenino Publicado en 2 de junio de 2016

La clave para empezar a vivir la vida con plenitud es abrir tu corazón, escucharle más y también cuidar las palabras que decimos a los demás y la forma en la que nos comunicamos. Eso es lo que nos cuenta el coach Enrique Jurado. ¡Toma buena nota!

Vivimos tiempos complicados. Si esto no lo arreglamos , nos vamos a perder el mayor regalo que nos ha sido concedido: la vida. Mira a un bebé. Sin razón alguna, se pasa el tiempo sonriendo, observando, durmiendo y comiendo. No necesita nada: no tiene objetivos ni responsabilidades. No se juzga. No tiene preocupaciones. Es amor puro, es pura vida, es brillo, es ilusión y entusiasmo... Es paz.

Durante el proceso de crecimiento, de madurez, por alguna extra razón perdemos esta capacidad de ilusionarnos. De hecho, le ponemos unas reglas del juego, que nos hacen muy difícil alcanzar la felicidad. "Seré feliz cuando…” y aquí enumeramos cosas que nos faltan o nos sobran. No nos hemos dado cuenta, que la felicidad ya la llevamos dentro. Nos pertenece. Sin embargo hemos construido un constructo psicológico que nos convierte en verdaderos Walking Dead. 15 días en Agosto y 53 sábados al año (los domingos ya ni cuentan, por el estrés que nos supone ir preparando el lunes). Es decir, disfrutar menos de 70 días de los 365 que componen una vuelta al sol. Vivir un 20% del tiempo. ¿Y qué pasa con el 80% restante?

¿Te gustaría sacarle partido también a los demás días? ¿Te atreves a "pagar el precio”? Espero que sí. Merece la pena. ¡Sígueme! Quizás estas frases inspiradoras te ayuden:

“Cuando habla el corazón, es de mala educación , que la razón le contradiga” Milan Kundera

La clave para empezar a vivir la vida con plenitud es abrir tu corazón, escucharle más. Al pobre lo tenemos acorralado. La “razón” le ha impedido salir a escena. Pero no es la “razón” , que de verdad seria una excelente compañera de viaje, sino, los miedos asociados que la razón intenta controlar. A un miedo no se le puede controlar. Es como controlar el chivato de la gasolina, cuando te dice que estamos bajo mínimos, y vas e intentas controlar que no se “chive”.

¿Y cómo abro mi corazón? Pues, abriéndolo, sin mas. Confiando en la vida, en las personas, en el amor, en la libertad , en el entusiasmo. Hay un miedo inherente a la hora de abrirlo. ¿Y si me lo destrozan? ¿Y si se aprovechan de mi vulnerabilidad una vez abierto? Todos hemos pasado momentos de ese tipo. Nos hemos sentido traicionados, ultrajados y lo hemos pasado muy mal por todas las consecuencias que esta traición puede suponer en un futuro.

La realidad es que nadie te puede traicionar. Eres tú quien te traicionas en el momento que decides que otra persona sea la dueña de tus emociones y tus sentimientos. ¿La solución a esto? Ser tú el dueño. Recuperar tus acciones de tu “Corporación” Yo, S.A. Quererte por encima de todo.

Palabras que abren puertas

Hay muchas palabras que abren puertas de tu corazón y del corazón de los demás. Primero es importante aplicárselas a uno mismo. Todo lo que le puedes decir a ese ser amado, incondicional, como puede ser tu bebé, tu pareja, tu familiar. Te quiero, te amo, te admiro, te comprendo, te respeto... Hay cientos de palabras que podemos decirnos a nosotros mismos y a los demás para tener el corazón abierto.

Hay 3 , muy cotidianas, que sin embargo apenas usamos: GRACIAS, LO SIENTO, POR FAVOR.

Son palabras que no van a malinterpretarse, y que ,de verdad ,abren las puertas de nuestra humanidad y bienestar, al amor.

GRACIAS
Agradecer es el verbo que nos cambiará rápidamente nuestro estado emocional. Genera endorfinas inmediatas. Nos lleva a entender lo afortunados que somos, por el simple hecho de existir. Volver a recordar que no somos nuestras posesiones , sino, nuestra existencia. Llegamos al mundo, desnudos, vulnerables, y la vida se encarga de darnos ese amor infinito e incondicional a través de nuestros recursos naturales y el amor de nuestros padres.
El recordar esto cada mañana , al despertar, y al hacérselo recordar a nuestros semejantes, a través de esta palabra, sin necesidad de ninguna acción concreta. Simplemente ser testigos de la existencia del otro ser humano a nuestro lado.


LO SIENTO
Pedir disculpas es un acto de reconocer nuestra humanidad. Nuestra capacidad de amor infinito, de entender nuestras vulnerabilidades como punto de partida a nuestra evolución en la tierra. Como comprensión de algo que es real y bueno, nuestra capacidad de aprender y evolucionar. Pedir perdón, consiste en tres partes, como comparte Randy Pausch en sus conferencias:

- Lo siento. Verbalizar con empatía nuestro error.
- No volverá a ocurrir. Compartir de forma honesta nuestra intención.
- Cómo puedo compensarlo. Restaurar el posible daño hecho.


POR FAVOR
Pedir por favor reconoce el valor de la acción, de la petición que le haces a la otra persona. Se trata de empatizar, y entender ese esfuerzo. Ese 'por favor' debe ser incondicional, sin esperar nada a cambio para que sea autentico. Si la otra persona decide no prestarte su tiempo y esfuerzo, el respeto debe continuar para mantener el corazón abierto.

Estas tres palabras unen lazos, invisibles y visibles entre seres humanos, y nos llevan a la evolución de la humanidad y su aprendizaje. Te recomiendo que lleves un cuenteo de las veces al día que regalas estas palabras a otras personas. Te aseguro que tu vida y bienestar va a dar un vuelco a mejor.

Pero antes de decírsela a los demás, comienza cada día y termínalo diciéndote estas 3 palabras a ti mismo. Verás cómo tu vida se abre al mundo a través de tu corazón.

Artículo elaborado en colaboración con Enrique Jurado, coach y Director de D'Arte Coaching.

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