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4 razones por las que 2017 tiene que ser el año en que Amy Adams gane el Oscar

Adrián Martín Publicado por Adrián Martín
Publicado en 3 de enero de 2017

Ahora que Leonardo DiCaprio ha dejado libre la vacante de eterno nominado, la pelirroja tiene que ganar un Oscar urgentemente si no queremos que tome el testigo. Estos son algunas de las razones por las que eso mismo debería pasar el próximo 26 de febrero.

Amy Adams es una de las grandes protagonistas en este temporada de premios. El motivo, básicamente, es que protagoniza La llegada y Animales Nocturnos, dos de las cintas nominadas a los Globos de Oro y de las que más se han hablado (para bien) en los últimos meses. Y es que además de ser grandes películas merecedoras de varios premios, estos dos títulos han puesto en relieve una realidad que llevamos tiempo avistando: Amy Adams se merece un Oscar. Y no, no es la única, pero sí es quien tiene más posibilidades de lograrlo este año.

Pero... ¿Por qué queremos que se haga con la estatuilla dorada? ¿Es tan importante? Desde luego, ha demostrado que no necesita premios para tener una de las carreras cinematográficas más sólidas del momento, pero a nadie le amarga un dulce y el premio sería una merecida recompensa a una carrera que, de momento, es más que impecable.

1. Porque protagoniza dos de las mejores películas del año

Dos películas totalmente diferentes en las que Amy Adams es capaz de emocionar y transmitir desde el silencio y la reflexión. Tal vez sea ese el único nexo entre Animales Nocturnos y La llegada. Con la primera, Tom Ford ha demostrado que su incursión en el séptimo arte no es ningún capricho y se ha consolidado como uno de los cineastas más interesantes del momento. La cinta opta a tres merecidísimos Globos de Oro, aunque es con La Llegada con la que Adams tiene opción de llevarse el suyo.

De hecho, la cinta de Denis Villeneuve opta incomprensiblemente solo a dos Globos (Mejor actriz de drama y Mejor banda sonora), a pesar de haber hecho que la crítica y el público se rindieran ante ella. Tal vez el director tenga más suerte en las nominaciones a los Oscar o a los BAFTA, pero de momento podemos centrar nuestros esfuerzos en la candidatura de Amy Adams. Y es que el 8 de enero, podría conseguir su tercer Globo en la que es su séptima nominación (ya lo logró con La gran estafa americana y Big Eyes). Eso sí, esta es su primera nominación en la categoría de Drama.

2. Porque de no lograrlo batiría un récord al que no es necesario llegar

Hace un año nos quejábamos de que DiCaprio no tenía Oscar y lo ganó a su quinta nominación. Pues bien, Adams ya ha sido nominada en cinco ocasiones y su más que probable candidatura por La Llegada sería su sexta oportunidad de lograr el galardón. La diferencia es que a DiCaprio se le negó la nominación por otras grandes películas y que es una estrella muchísimo más mediática y con una trayectoria bastante más dilatada, pero lo cierto es que de conseguir la nominación y no llevarse el Oscar, Amy Adams lograría igualar un curioso récord.

En la actualidad solo hay una actriz viva que haya sido seis veces nominada y no haya logrado la estatuilla. Se trata de Glenn Close, que recibió en 2011 su última nominación por Albert Nobbs. Junto a ella, encontramos a otros eternos aspirantes, como Peter O'Toole, con 7 nominaciones y Deborah Kerr y Thelma Ritter con 6 cada una, los cuales no consiguieron el reconocimiento que merecían en vida y lamentablemente, por razones obvias, nunca podrán lograrlo. Así que, en definitiva, Amy Adams lograría igualar el récord de Close y se convertirían oficialmente en las actuales eternas nominadas de Hollywood, pero con una diferencia: la pelirroja cuenta con tan solo 42 años, por lo que parece tener muchísima carrera por delante para arañar unas cuantas candidaturas más.

3. Porque es una gran actriz por encima de todo

Y es que puede que Leo DiCaprio llevara esperando por el premio mucho más tiempo, pero lo cierto es que si no hemos hablado más de Amy Adams es porque su buen hacer en el cine no ha traspasado casi nunca la gran pantalla. Ella es una gran actriz de Hollywood sin llegar a ser una famosa mediática. Y es que poco se ha hablado de su vida sentimental, de sus opiniones políticas o de sus idas y venidas con otros actores. En el caso de Adams, parece que ella no ha perseguido la fama, sino que la fama es, inevitablemente, el resultado de un excelente trabajo que le ha dado cada vez más reconocimiento. Y así, sin portadas escandalosas, titulares sorprendentes o trending topic mundiales, ha ido forjando una sólida carrera que debería ser la envidia de casi todo Hollywood.

4. Porque ya le toca

Ya lo decíamos antes: Amy Adams lleva unas cuantas nominaciones a sus espaldas. Todo ello es fruto de una excelente elección de personajes y de directores con los que trabajar y también, por supuesto, de un innegable talento para la interpretación. Lejos quedan ya los días en los que la actriz tenía pequeños papeles en Smallville, Embrujadas o Buffy Cazavampiros, aunque quiso el destino que fuera otra producción llena de magia la que supusiera su puesta de largo: Encantada: la historia de Giselle. La cinta de Disney le abrió las puertas del gran público y desde entonces parece haberse esforzado en hacer papeles de lo más diferentes entre sí.

​La primera nominación al Oscar le llegó un poco antes que aquello, con Junebug, una comedia indie donde interpretaba a una mujer embarazada y que le hizo optar a la estatuilla como Mejor actriz de reparto. Las tres siguientes nominaciones fueron en esa misma categoría por La duda (2008), donde dio la réplica a la mismísima Meryl Streep; The Fighter (2010), en la que su compañera de reparto, Melissa Leo ganó la estatuilla en esa misma categoría y The Master (2012), donde compartió protagonismo con Joaquin Phoenix. Su última nominación, por La gran estafa americana (2013) fue la más sonada por dos motivos: era la primera vez que estaba nominada a Mejor actriz y por primera vez una gran polémica rodeó a la actriz, debido a su queja por el supuesto trato vejatorio que el director de la película David O Russell daba a los trabajadores de la cinta.

En aquel entonces ella afirmaba llegar devastada del set de rodaje, pero ahora, sacudida del polvo de aquella tormenta, Amy Adams afronta el que podría ser el mejor año de su carrera. Eso sí, no lo tendrá fácil: Natalie Portman con Jackie y Emma Stone con La La Land. La ciudad de las estrellas no parecen demasiado dispuestas a dejarle el camino libre. Y es que la lucha por el Oscar a la Mejor actriz parece una de las pugnas cinematográficas más apasionantes del año. Si se lo llevará nuestra favorita, es algo que solo sabremos el 26 de febrero. Esperemos que a veces, simplemente, a la sexta sea la vencida.

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