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Sexualidad y embarazo

Elena Bonet
por Elena Bonet Publicado en 4 de octubre de 2009

¿Arrumacos y embarazo? ¡Ni hablar!... Ha sido un tándem tabú durante un largo tiempo en el que muchas culturas y religiones se han esforzado en prohibir todo tipo de sexualidad... y sin ninguna razón válida. Hoy en día, los médicos afirman de un modo unánime que embarazo y abstinencia no van de la mano sino todo lo contrario: el embarazo es una gran ocasión para descubrir una nueva sexualidad. Aquí tienes un resumen.

La libido
El deseo sexual de la pareja puede variar con el embarazo: puede aumentar, disminuir y, a veces, permanecer igual. En todos los casos, la comprensión de la pareja y que ésta nos escuche son dos elementos indispensables.
>La futura mamá
Puede reaccionar de dos maneras ya que con la influencia de las hormonas los senos y los órganos sexuales son más sensible. Hay embarazadas que se sienten más femeninas y viven el embarazo desde la sensualidad. Sin embargo, otras, todo lo contrario: el cansancio del sobrepeso, la angustia y las hormonas provocan en ellas una disminución del deseo sexual.
> El futuro papá
Puede tomar también dos actitudes ya que su mirada y deseo varían inevitablemente. Para algunos, el deseo permanece aún muy vivo y la mujer encinta le parece aún más sensual. Otros se bloquean ante la idea de acercarse al cuerpo de la futura mamá y toman distancia. La perspectiva de la responsabilidad paternal también puede influir. Y si alguno de los dos no se siente invadido por la libido, es mejor dar entrada a las caricias y los masajes que... ¡también pueden ser muy sensuales!

El miedo a herir al bebé
Hay muchos miedos infundados acerca de las relaciones sexuales: el miedo a herir al bebé, despertarlo o hacerlo testigo de las relaciones sexuales de los padres. Hay que saber que el feto, en realidad, está mucho más protegido de lo que pensamos, gracias al líquido amniótico que lo rodea y lo separa totalmente del mundo exterior.

Programa de arrumacos para los 9 meses
>1r trimestre: durante este período la libido de la mujer pasa a un segundo plano y la culpa la tienen el cansancio, las náuseas y una gran necesidad de dormir. Además, debido a la vasocongestión a nivel del pecho que tiene lugar durante las relaciones sexuales, los senos pueden resentirse. Por su parte, el papá atraviesa, por lo general, un período de dudas en cuanto a la disminución del deseo de la mamá. Puede sentirse rechazado o tener dificultades a la hora de evaluar el lugar que el bebé ocupará en su vida.
>2o trimestre:
una vez superado el período de adaptación ¡es otro cantar! Esta segunda fase es la más relajada del embarazo. La mamá siente cómo el bebé se mueve y la feminidad y la virilidad vuelven a estar a pleno rendimiento. Hay mujeres que recuperan la libido y el deseo. En cuanto a las relaciones, las sensaciones son más voluptuosas pues la vasocongestión alcanza su cota máxima: reduce el orificio vaginal y como consecuencia el orgasmo puede provocar contracciones en el útero, a menudo dolorosas, pero sin consecuencias para el feto. Los hombres, por su lado, se sienten seducidos por la transformación del cuerpo femenino y, sobre, todo, por un abundante y voluminoso pecho.
>3r trimestre: las relaciones siguen siendo posibles pero en esta etapa pueden ser menos cómodas debido al volumen del abdomen En general, la actividad sexual disminuye. La futura mamá está muy centrada en la presencia del bebé, que ya se mueve mucho, y también está mucho más cansada.
Parece ser que al final el 50 % de las parejas cesan poco a poco toda actividad sexual durante el embarazo. Pero en la mayoría de los casos, el equilibrio afectivo y sexual se retoma después del nacimiento del bebé, aunque a veces conlleve un poco de tiempo. Esta recuperación del cariño será mucho más fácil si la sexualidad durante el embarazo ha sido saludable y si no se ha producido una auténtica ruptura en dicho ámbito.

Las posturas más recomendadas

Pueden variar tanto como la pareja quiera. No obstante, hay dos factores que hay que tener en cuenta: la redondez del vientre y la voluptuosidad de los senos, que puede hacerlos muy sensibles, es decir, dolorosos. Dicho esto, la posición del misionero se convierte en la más desagradable.
>La andrómaca (la mujer encima): es muy práctica pues el vientre no sufre presiones.
>Las cucharas: tanto la mujer como el hombre están acostados, mirando en la misma dirección. El útero, mucho más pesado debido al bebé, no descansa sobre el estómago.
>La escuadra: la mujer se estira boca arriba y el hombre se pone de forma perpendicular a ella, con las piernas de la mujer sobre él y frotando su pelvis contra ésta.
>De rodillas: se trata de la postura más conveniente en la medida en que a la mujer no le duele la espalda y la barriga no le molesta.

Las contraindicaciones médicas
En algunos casos los médicos aconsejan la disminución o el cese de toda relación sexual.
>Cuando aparecen pequeños sangrados al inicio del embarazo.
>En caso de placenta previa, es decir, cuando la placenta se implanta en la parte inferior cubriendo el cuello del útero.
>En caso de que exista un riesgo de parto prematuro.
>Si la embarazada ha sufrido algún aborto involuntario hay que evitar cualquier penetración durante los dos primeros meses.
>Y evidentemente... cuando se rompe aguas. El riesgo de infección es elevadísimo para el niño.


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