Adiós a la grasa abdominal a partir de los 50: este es el error común que frena la pérdida de peso sin que lo sepas

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Adiós a la grasa abdominal a partir de los 50: este es el error común que frena la pérdida de peso sin que lo sepas © Shutterstock

A partir de los 50, perder peso puede convertirse en un auténtico reto. El ejercicio por sí solo ya no es suficiente; la alimentación juega un papel muy importante en el control del peso y eso provoca que algunas personas crean que hay que comer menos para adelgazar. Sin embargo, esta idea puede producir el efecto contrario y contribuir a la acumulación de grasa abdominal. Eso es precisamente lo que señala el entrenador Jarrod Nobbe, citado por Top Santé.

Este error común complica la pérdida de peso

Según el experto, hay un error muy frecuente entre las mujeres mayores de 50 años: intentar reducir la comida a toda costa. Al disminuir las raciones, también reducen sin darse cuenta su consumo de proteínas. Sin embargo, estos nutrientes son esenciales para mantener la masa muscular. Con la edad, el cuerpo pierde músculo de forma natural. Menos músculo implica un metabolismo más lento y eso hace que, por tanto, el organismo queme menos calorías, incluso en reposo.

En consecuencia, la grasa se instala más fácilmente, sobre todo en la zona abdominal, ya de por sí vulnerable por los cambios hormonales. Por eso, no se trata solo de comer menos, sino de comer mejor, insiste Jarrod Nobbe. Para él, las proteínas deben seguir siendo el eje de la alimentación. Contribuyen a la sensación de saciedad y reducen el picoteo. También ayudan a conservar la masa muscular, un factor clave para mantener un metabolismo activo.

La cantidad de proteínas necesaria para favorecer la pérdida de peso después de los 50 años

El entrenador recomienda incluir fuentes de proteínas en cada comida. Por ejemplo, sustituir un tentempié dulce por un yogur griego con frutos secos permite mantenerse saciado durante más tiempo sin picar entre horas. Más allá de la alimentación, el entrenador destaca la importancia del entrenamiento de fuerza, si es posible dos o tres veces por semana. Esta práctica ayuda a mantener e incluso desarrollar la masa muscular. Caminar a diario, sobre todo después de las comidas, también reduce el sedentarismo. El sueño desempeña igualmente un papel clave: dormir entre siete y nueve horas por noche favorece una mejor regulación hormonal.

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