El error de maquillaje que más se repite después de los 60 y que envejece el rostro sin que lo notes, según una experta
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El paso del tiempo cambia nuestra piel y, en consecuencia, sus necesidades. A partir de los 60 años, las rutinas de belleza necesitan una atención especial para destacar los rasgos sin recargarlos. Esta etapa viene acompañada de cambios de piel importantes: se empieza a perder elasticidad, firmeza y luminosidad natural en la piel. Estas modificaciones fisiológicas exigen una revisión de los hábitos de maquillaje. Como señala Laura Kay, maquilladora profesional reconocida, en una entrevista concedida al Daily Mail y recogida por el Journal Des Femmes: “El maquillaje es una herramienta poderosa que, cuando se utiliza correctamente, puede hacerte lucir más radiante a cualquier edad”. La experta observa que muchas mujeres mantienen los mismos gestos año tras año, sin adaptar sus técnicas.
De hecho, para sorpresa de algunas mujeres, no deberíamos dejarnos de maquillar después de cierta edad, sino simplemente ajustar nuestros hábitos. De hecho, el error típico va relacionado con repetir técnicas que funcionaban perfectamente años atrás. Además, muchas aún se inspiran en tendencias de redes sociales, a menudo diseñadas para pieles más jóvenes. Este enfoque puede acentuar los signos de la edad en lugar de suavizarlos. Por ello, es necesario un cambio de perspectiva para adoptar una rutina que realce la madurez del rostro aportándole frescura y luminosidad.
El error que más envejece el rostro después de los 60
Laura Kay identifica la aplicación de una base de maquillaje demasiado espesa como el principal error. “Un maquillaje de ojos demasiado intenso suele dominar el rostro, mientras que una base muy pesada puede marcarse en las arrugas, lo que envejece instantáneamente”, explica. Este error, que suele cometerse para disimular imperfecciones, produce el efecto contrario. Un maquillaje demasiado cargado resalta las líneas de expresión y endurece los rasgos.
Para solucionarlo, la experta recomienda optar por fórmulas ligeras que unifiquen el tono sin recargarlo. Las CC creams, los sérums con color o las cremas iluminadoras son excelentes alternativas. Estos productos híbridos ofrecen una cobertura modulable y aportan beneficios de cuidado de la piel. Laura Kay insiste en la importancia de elegir productos que combinen tratamiento y maquillaje para lograr un efecto hidratante. El objetivo ya no es cubrir por completo, sino unificar el tono manteniendo la luminosidad natural.
Trucos de una profesional para un maquillaje rejuvenecedor después de los 60
Para los ojos, Laura Kay aconseja utilizar colores suaves y naturales. Tonos neutros como beiges o rosas claros aportan profundidad sin resultar excesivos. El fard debe aplicarse de forma ligera y bien difuminada para evitar marcas que acentúen las arrugas. Es preferible optar por acabados satinados en lugar de mates, ya que estos últimos pueden resecar el párpado y marcar los pliegues.
Para los labios, recomienda productos hidratantes. “Los tonos neutros con un toque de color, como un rosa suave o un coral, son muy favorecedores, pero hay que evitar los acabados demasiado mates, que acentúan las líneas”, señala. También destaca la importancia de las cejas, a menudo olvidadas pero esenciales. Unas cejas bien definidas enmarcan el rostro y aportan un efecto inmediato de juventud. Recomienda dibujarlas pelo a pelo con un lápiz de punta fina, elegir el tono adecuado para evitar un efecto artificial y fijarlas con gel para mantener la forma durante todo el día.
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