El error común que muchos cometemos al lavar las fresas de temporada y que deberíamos evitar a toda costa, según los expertos

Publicado el Por El equipo editorial
El error común que muchos cometemos al lavar las fresas de temporada y que deberíamos evitar a toda costa, según los expertos © Shutterstock

A finales de mayo, las bandejas de fresas enrojecen en los puestos del mercado y la espera es la misma cada año: recuperar ese aroma dulce del comienzo del verano. En casa, el escenario suele ser menos satisfactorio: después de un “buen lavado”, las frutas salen blandas, brillantes de agua y casi sin sabor. Muchas personas las dejan en remojo durante mucho tiempo, las pasan bajo un chorro fuerte o las preparan con horas de antelación pensando que hacen lo correcto. En realidad, en el fregadero se superponen dos problemas: eliminar la tierra y parte de los pesticidas sin cambiar estas fresas muy maduras en esponjas acuosas.

En un mercado, un agricultor resumió el problema a una clienta: no sabía limpiarlas correctamente. Su método se basa en dos ideas clave: el contacto con el agua lo más breve posible, las fresas se mantienen enteras hasta el secado y luego un breve paso por bicarbonato de sodio. Este gesto también responde a una cuestión de salud: la organización estadounidense Environmental Working Group clasifica las fresas entre las frutas más contaminadas, con hasta diez pesticidas diferentes en una misma muestra y más del 60 % de las pruebas positivas a pesticidas de tipo PFAS en 2026.

Por qué las fresas de mayo se llenan de agua tras el lavado

La fresa de finales de primavera es a la vez dulce y frágil. Su pulpa está llena de microcavidades, su piel es muy fina y no tiene una barrera protectora como la de los cítricos. En cuanto el agua permanece unos minutos, penetra, diluye los azúcares y los aromas y debilita las fibras. Se cree que se están refrescando, pero en realidad se obtiene una textura blanda y un sabor aguado.

Los malos hábitos amplifican este fenómeno: remojo prolongado en un bol dentro del fregadero, chorro fuerte del grifo que daña la superficie, o dejarlas en un escurridor donde el agua se acumula en el fondo. El peor error es quitar el pedúnculo antes de lavarlas. Entonces se abre un pequeño hueco en la parte superior del fruto que actúa como una esponja y absorbe el agua hacia el interior de la pulpa.

Cómo lavar las fresas de temporada sin empaparlas: el método de 5 minutos

Algunos expertos recomiendan abrir la bandeja, retirar con cuidado las frutas dañadas y reservar las más maduras para un consumo rápido. Después, explican que es clave tener cerca un cuenco grande con agua fría para sumergir las fresas enteras, sin quitarles el pedúnculo. A partir de ahí se remueven suavemente con los dedos y el baño no dura más de cinco minutos, justo el tiempo necesario para eliminar polvo y tierra.

Para los pesticidas superficiales, es clave añadir un segundo baño muy breve con bicarbonato de sodio: bastará con una cucharadita rasa por litro de agua, dejarlo actuar unos segundos, y después enjuagar con agua fría. Investigadores de la Universidad de Massachusetts demostraron en el Journal of Agricultural and Food Chemistry que una solución de 10 g por litro durante 12 a 15 minutos reducía hasta un 96 % del phosmet y un 80 % del thiabendazol en algunas frutas. El principio es el mismo, pero en fresas de mayo muy maduras el baño se acorta para preservar sabor y firmeza.

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