Siempre la he dicho picsa, ¿y ahora qué?" : la respuesta de la RAE en 2026 que te va a hacer dudar

Siempre la he dicho picsa, ¿y ahora qué?» : la respuesta de la RAE en 2026 que te va a hacer dudar

Una palabra que pedimos a diario genera roces, bromas y certezas frágiles. Lo que dices revela de dónde vienes.

El debate sobre si decir picsa o pizza reaparece cada pocos meses y enciende a amigos, familias y redes. La RAE ha intervenido varias veces: la voz procede del italiano, no se ha adaptado a la ortografía española y suena diferente según acentos. Lo que de verdad cambia el juego es cómo trasladamos ese sonido ajeno a los hábitos del español actual.

¿‘Picsa’ o ‘pizza’? Lo que dice la RAE hoy

Pizza es un extranjerismo no adaptado. Se escribe igual que en italiano y, en contextos formales, se recomienda marcarla en cursiva o con comillas si no hay cursiva disponible. La orientación académica apunta a una pronunciación aproximada al original: [pítsa]. Esa secuencia reproduce la zeta doble italiana como una africada sorda similar a ts, un sonido que el español estándar no integra de forma sistemática.

Guárdate una regla corta: grafía italiana, pronunciación aproximada [pítsa] y plural español natural, pizzas.

En la calle conviven varias realizaciones. Quien dice pitsa se ajusta bastante a la recomendación. También circula pidza en hablantes que tienden a sonorizar la consonante. Y aparece picsa, que refleja una secuencia más española, con grupo cs. Estas variantes no cambian la ortografía: siempre se escribe pizza. La costumbre y el entorno lingüístico inclinan la balanza, no una norma tajante.

Por qué cuesta pronunciar la doble z italiana

El español moderno no emplea de forma general el sonido africado [ts]. En cambio, el italiano distingue claramente esa articulación. De ahí nace la fricción. El castellano medieval sí registró rasgos parecidos con grafías como ç o secuencias tz, pero el sistema fonológico evolucionó y las perdió. Hoy, al encontrarnos con zz, buscamos atajos: descomponemos en ts, sonorizamos a dz o simplificamos hacia s.

No existe una z española equivalente a la zz italiana. Por eso la recomendación se formula como aproximación, no como copia exacta.

Cómo pedir una pizza sin tropezarte con la lengua

  • Si quieres acercarte al original, articula y encadena tsa: [pítsa].
  • Evita escribir picsa o piza. La única grafía válida es pizza.
  • En contextos de cuidado editorial, marca pizza como extranjerismo no adaptado con cursiva o comillas.
  • Forma el plural a la española: pizzas.
  • Si tu acento te lleva a pitsa o pidza, no fuerces. La inteligibilidad manda en la conversación.

Lecciones rápidas de extranjerismos que usamos cada día

El caso de pizza no está solo. Muchas palabras entraron del italiano, del francés o del inglés y siguieron tres rutas: adaptación total, adaptación parcial o conservación de la grafía original con pronunciación a la española. Esta tabla resume ejemplos útiles para el habla cotidiana.

Original Forma en español Pronunciación recomendada Notas
croissant cruasán [kruasán] Adaptación asentada; plural cruasanes.
bruschetta (no adaptada) [brusketa] La sch italiana suena como sk.
cappuccino capuchino [kapuchíno] Italianismo adaptado a grafía y fonética españolas.
spaghetti espagueti [espaguéti] Se añade e inicial y se ajusta la terminación.
puzzle puzle [púzle] Se simplifica la grafía; convive con la forma inglesa en ámbitos técnicos.
quiche (no adaptada) [kíche] Grafía extranjera, pronunciación española estable.
mayonnaise mayonesa / mahonesa [maionésa] / [mahonésa] Ambas válidas; uso mayoritario de mayonesa.

Qué cambia entre España y América

La comunidad hispanohablante no es uniforme. En España, la adaptación gráfica gana terreno en voces como puzle o cruasán. En varios países americanos persisten más grafías originales y se mantiene con frecuencia la pronunciación inglesa en préstamos del inglés, como ocurre con iceberg. Con pizza se repite el patrón: la mayoría se acerca a [pítsa], pero oirás pitsa, pidza o soluciones locales que priorizan fluidez.

La variación no invalida normas: orienta expectativas. Si viajas, escucha primero y ajusta tu pronunciación al entorno.

Ortografía práctica: así se escribe en textos cuidados

– Extranjerismo no adaptado: pizza en cursiva o “entre comillas” si no puedes usar cursiva.
– Plural: pizzas.
– Derivados: lo natural en español es construir sintagmas, no forzar sufijos raros. Mejor “masa de pizza” que “pizzeril”, salvo contextos gastronómicos donde pizzería sí es válida y está plenamente asentada.

Un bocado de historia que explica el sonido

La pizza moderna se consolidó en Nápoles entre los siglos XVII y XVIII como alimento popular y barato. La gran emigración italiana de finales del XIX y comienzos del XX llevó la receta a Estados Unidos y, desde allí, al mundo. Ese viaje arrastró el italianismo crudo tal cual: se exportó la receta y su nombre. La cocina se adaptó enseguida a gustos locales. La pronunciación, no tanto. Por eso hoy la ortografía se mantiene italiana y la fonética se negocia en cada mesa.

Tres ideas para no perderte en la próxima comanda

  • Pronuncia cercano: si dudas, [pítsa] funciona en cualquier país hispano.
  • Escribe correcto: la única grafía admitida es pizza; nada de picsa ni variantes creativas.
  • Piensa en el contexto: en conversación importa que te entiendan; en textos editoriales importa ajustar a la norma.

Para ir más allá: cómo aplicar esto a tu día a día

Si trabajas con cartas, menús o redes de restaurantes, crea una guía de estilo breve con tres apartados: ortografía (qué préstamos mantienes y cuáles adaptas), pronunciación orientativa para el personal de sala y pluralización. Evitarás incoherencias entre soportes impresos y digitales y mejorarás la atención al cliente bilingüe.

Como ejercicio rápido, registra durante una semana cómo dicen pizza tus amigos y colegas. Anota si aparece pitsa, pidza o picsa, y en qué situaciones cambian. Verás un patrón claro: cuando pedimos con prisa simplificamos sonidos; cuando leemos en voz alta nos acercamos más al modelo recomendado. Esa observación te servirá para otras palabras de cocina global como bruschetta, ramen o quiche, donde la tensión entre grafía original y usos locales se repite y conviene manejarla con criterio.

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