Este es el error nº1 que muchas mujeres cometen al lavar sus canas y que las deja más secas y apagadas, según los expertos

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Este es el error nº1 que muchas mujeres cometen al lavar sus canas y que las deja más secas y apagadas, según los expertos © Shutterstock

Con la disminución de la producción de melanina —el pigmento responsable del color—, el cabello gris experimenta una reducción de la secreción de sebo. Como consecuencia, la estructura de la fibra capilar se vuelve naturalmente más porosa, más áspera y mucho más vulnerable a las agresiones externas. Al perder esta protección lipídica natural, las canas tienden a deshidratarse, romperse y perder su brillo original.

Ante esta fragilidad, es necesario replantearse la rutina habitual de lavado. La temperatura del agua desempeña un papel especialmente importante a la hora de preservar su brillo. El agua demasiado caliente abre las cutículas en exceso, haciendo que se pierda la hidratación interna y provocando que el cabello se vea apagado. Por eso, los peluqueros recuerdan la importancia de modificar ciertos hábitos, empezando por el propio lavado.

Lavado y pretratamiento de las canas: los gestos clave recomendados por los profesionales

Para preservar la nutrición de la fibra capilar, la temperatura del agua es el primer factor que debemos tener en cuenta. «Es preferible utilizar poca agua y después aclarar con agua fría para cerrar las cutículas», aconseja el peluquero Rafael Bueno, entrevistado por Lecturas.

El agua templada evita agredir el cuero cabelludo, mientras que el último aclarado con agua fría alisa la superficie del cabello y permite que la luz se refleje mejor sobre ella.

Por otro lado, para combatir la sequedad natural, conviene anticipar el momento del tratamiento. Peluqueras como María Roberts recomiendan aplicar una mascarilla capilar sobre el cabello seco, mechón a mechón, y dejarla actuar entre uno y cuarenta minutos antes incluso de utilizar el champú. Esta técnica de pretratamiento aporta hidratación a la fibra y crea una barrera protectora antes del lavado.

La cantidad de producto y la técnica de limpieza también requieren delicadeza. Lo recomendable es utilizar una pequeña cantidad de champú, aproximadamente «el equivalente a una moneda de dos euros», ya que es suficiente para limpiar el cabello sin sobrecargarlo.

Durante la aplicación, la suavidad debe ser la norma: hay que evitar frotar demasiado, ya que «esto puede irritar las raíces y estimular en exceso las glándulas sebáceas», explica el profesional.

El método ideal consiste en distribuir el producto masajeando el cuero cabelludo «siempre con las yemas de los dedos y realizando suaves movimientos circulares», para limpiarlo delicadamente sin dañar la fibra capilar.

Frecuencia de lavado y peinado: cómo realzar las canas en el día a día

La frecuencia de los lavados también debe adaptarse a la evolución biológica del cabello. En cuanto a la frecuencia, los expertos son tajantes: a partir de los 50 años, el cabello tiende a encanecer, pero también a resecarse, «por lo que dos lavados a la semana son suficientes».

Espaciar los lavados permite conservar el poco sebo que produce naturalmente el cabello y evitar una deshidratación prematura del cuero cabelludo, garantizando una melena más flexible y menos quebradiza con el paso de los días.

Por último, aceptar el color natural del cabello no significa renunciar al peinado; todo lo contrario. «Las canas son preciosas y muy naturales, pero siempre deben estar bien peinadas», aconseja la peluquera Ana Espejo.

Un corte estructurado y un peinado cuidado marcan la diferencia entre un aspecto descuidado y un estilo sofisticado. «Lo natural no tiene que ver con la apariencia, sino con el color; por lo tanto, podemos llevar el cabello impecable», añade.

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