Pies secos y talones agrietados: cada cuánto debemos hidratarlos y cómo mantenerlos suaves

Actualizado el Por El equipo editorial
Pies secos y talones agrietados: cada cuánto debemos hidratarlos y cómo mantenerlos suaves © Shutterstock

Hidratar los pies una o dos veces al día es lo más recomendado cuando la piel tiende a resecarse de forma habitual. Una aplicación diaria suele ser suficiente para unos pies secos, mientras que puede ser necesario aumentar la frecuencia si la piel está muy seca, dañada o presenta tendencia a que los talones se agrieten.

La constancia es más importante que aplicar un tratamiento de forma puntual. Como la piel de los pies es pobre en glándulas sebáceas y está sometida a rozaduras, pierde en ocasiones su elasticidad. Akileïne apuesta precisamente por esta lógica de cuidado habitual, con productos pensados según el nivel de sequedad y el estado de la piel, en lugar de ofrecer una única respuesta para todos los pies.

¿Por qué los pies vuelven a estar secos incluso cuando los hidratamos?

Los pies pueden volver a resecarse porque la hidratación por sí sola no siempre compensa una piel muy gruesa, las rozaduras repetidas o una rutina irregular. Por tanto, el problema no tiene por qué estar en el gesto en sí, sino en ocasiones en la frecuencia, el tipo de producto elegido o el estado real de la piel.

Los talones están muy expuestos, sobre todo con la edad, el uso de determinados zapatos abiertos, los problemas relacionados con la pisada o las agresiones externas como el sol, el viento o la arena. Si la piel ya presenta rugosidades o está engrosada, un producto hidratante sencillo puede no ser suficiente. En estos casos, conviene distinguir entre sequedad, sequedad intensa y callosidades para adaptar la rutina.

¿Cómo saber si tenemos los pies secos, muy secos o con callosidades?

Unos pies secos pueden presentar sensación de tirantez, falta de elasticidad y, en ocasiones, pequeñas zonas ásperas, mientras que unos pies muy secos provocan mayores molestias y pueden llegar a presentar grietas. Las callosidades, por su parte, son un engrosamiento localizado de la piel, que suele aparecer en los talones o en las zonas de apoyo.

Esta distinción es importante, porque no debemos actuar de la misma manera sobre una piel deshidratada que sobre una piel engrosada. Una piel seca necesita principalmente una hidratación regular. Una piel muy seca requiere un cuidado más nutritivo y reparador. En el caso de una piel áspera con callosidades, puede ser necesario complementar la rutina con una exfoliación suave o un producto específico para tratar la hiperqueratosis.

¿Por qué los talones se vuelven especialmente secos y ásperos?

Los talones suelen resecarse más porque soportan el peso del cuerpo y están sometidos a rozaduras continuas en el día a día. Esta presión favorece el engrosamiento de la capa córnea, haciendo que la piel sea más áspera y propensa a agrietarse.

El problema puede verse agravado por zapatos que sujetan mal el talón, por caminar, por determinados hábitos de vida o por las condiciones climáticas. Como la piel de los pies es naturalmente pobre en glándulas sebáceas y, por tanto, también en sebo, tiene menos capacidad para compensar estas agresiones. Por eso, un producto formulado específicamente para los pies puede resultar más adecuado que una crema corporal convencional.

¿Hay que exfoliar los pies antes de aplicar una crema hidratante?

Sí, una exfoliación suave y puntual puede ayudar a que la crema actúe mejor cuando la piel presenta rugosidades o células muertas. Sin embargo, no debe hacerse a diario, ya que el objetivo es alisar la piel sin dañar la barrera cutánea.

En la práctica, una exfoliación una vez a la semana puede ser una buena referencia para las zonas ásperas. Puede realizarse de forma mecánica, utilizando una piedra pómez bajo el agua o una lima adecuada sobre la piel seca, dependiendo del uso recomendado, o mediante un producto exfoliante cosmético. En Akileïne también existe esta lógica como complemento de la rutina: la exfoliación prepara la piel, pero nunca sustituye a la hidratación habitual.

¿Qué rutina sencilla podemos seguir para mantener los pies suaves durante todo el año?

Una rutina sencilla se basa en tres pasos: limpiar sin excesos, exfoliar con moderación e hidratar de forma regular. Esta constancia ayuda a mantener los pies más suaves y confortables durante todo el año.

En concreto, podemos seguir estas pautas:

  • Un baño de pies templado o fresco, una o dos veces por semana, puede preparar la piel sin resecarla como podría hacerlo un baño demasiado caliente y prolongado.
  • Una exfoliación suave, aproximadamente una vez a la semana, ayuda a limitar la acumulación de durezas en las zonas ásperas.
  • Una crema adecuada aplicada a diario, e incluso dos veces al día si la sequedad es intensa, ayuda a mantener la hidratación a largo plazo.

Esta rutina también permite evitar el error de cuidar los pies únicamente en determinadas épocas del año. Los pies necesitan atención durante todo el año, no solo cuando llega el momento de ponerse sandalias o durante los periodos de mayor exposición.

¿Qué ingredientes suelen buscarse para hidratar los pies secos?

Los ingredientes más habituales son aquellos con propiedades hidratantes, emolientes y nutritivas, capaces de suavizar una piel gruesa y debilitada. Entre ellos encontramos, por ejemplo, la glicerina, la manteca de karité, determinados aceites vegetales, el pantenol y, dependiendo de la formulación, la urea.

Su función puede variar ligeramente según las necesidades. La glicerina ayuda a mantener la hidratación, la manteca de karité contribuye a mejorar la elasticidad y el confort, mientras que la urea se utiliza con frecuencia en productos destinados a las zonas secas o engrosadas. Lo más importante es elegir una fórmula adecuada al estado de los pies, en lugar de fijarse únicamente en un activo concreto.

¿Cómo elegir un producto para los pies según el nivel de sequedad?

La elección depende, en primer lugar, del nivel de sequedad y de la posible presencia de rugosidades o callosidades. Unos pies secos no tienen las mismas necesidades que unos talones muy secos, dañados o engrosados.

Para la hidratación diaria de unos pies secos, un bálsamo específico puede ser suficiente. Cuando la piel está muy seca o los talones están dañados, suele ser más adecuada una textura más nutritiva y reparadora. Si la sequedad viene acompañada de un engrosamiento importante, puede resultar más apropiado un producto específico para tratar las rugosidades y callosidades que una simple crema hidratante.

Siguiendo esta lógica, Akileïne estructura su oferta en función de diferentes necesidades: hidratación diaria, nutrición de los pies muy secos, acción sobre las zonas rugosas y complemento exfoliante.

¿Cuándo debemos consultar a un profesional por unos pies secos o agrietados?

Es recomendable consultar a un profesional cuando las grietas son profundas, dolorosas o persistentes, o cuando existen dudas sobre cómo actuar. Una sequedad importante no siempre es un problema menor, especialmente si la piel está muy dañada. También es necesario extremar las precauciones cuando los pies son vulnerables, como ocurre en el caso de las personas con diabetes. Determinadas técnicas mecánicas pueden requerir cuidados específicos. En general, un podólogo puede ayudar a valorar el estado de los pies, recomendar una rutina adecuada y evitar tratamientos o gestos demasiado agresivos.

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