Crema de guisantes y menta: la alternativa ligera que está conquistando los aperitivos de verano

Publicado el Por El equipo editorial
Crema de guisantes y menta: la alternativa ligera que está conquistando los aperitivos de verano © Shutterstock

En muchas casas, el aperitivo acaba pareciendo una pequeña cena bastante pesada. Quienes quieren algo más ligero, colorido y vegetal suelen buscar una alternativa que siga siendo sabrosa, para untar sin pensar sobre pan tostado o para picar con los dedos. Una preparación verde, aromatizada con hierbas frescas, responde perfectamente a ese deseo de un aperitivo más ligero pero sabroso.

La protagonista de este aperitivo más ligero es la crema de guisantes con menta, realzada con limón y suavizada con un toque cremoso. Cambia los patés y quesos muy grasos, pero conserva el placer de “untar y comer” que a todos les gusta. Su punto fuerte: una base vegetal, personalizable según los gustos, que se puede preparar con antelación y que causa un gran efecto en la mesa.

Por qué amamos la crema de guisantes con menta

A simple vista, su color verde llama la atención en segundos. En cuanto a su sabor, los guisantes se combinan con la frescura de la menta y la acidez del limón, dando un resultado limpio y sin pesadez. Se pueden comer varios toasts sin esa sensación de saciedad excesiva. Además, es una receta que convence incluso a quienes no son aficionados a las verduras.

Otra ventaja es que esta crema de guisantes con menta se adapta a todos los perfiles. Si se quiere una versión muy ligera, tipo “healthy”, se reduce el queso y el aceite y se añade yogur griego o queso fresco. Si se busca un resultado más contundente para invitados con más apetito, se añade parmesano, nata o un chorrito extra de aceite de oliva. Todo se ajusta sin complicar la receta.

Ingredientes para la elaboración de la crema de guisantes con menta

La base es sencilla: guisantes (frescos o congelados), menta fresca, limón, aceite de oliva, sal, pimienta y, opcionalmente, un diente de ajo. Según la fuente citada en el artículo, unos 250 g de guisantes, 35 g de parmesano rallado, 15 hojas de menta, la ralladura de un limón, dos cucharadas de zumo, tres cucharadas de aceite de oliva y media cucharadita de sal, con un reposo en frío de al menos 20 minutos, dan un resultado equilibrado.

Para la cocción, los guisantes se hierven 2–3 minutos (o hasta 4 según otra recomendación), y después se enfrían rápidamente en agua muy fría para mantener el color verde intenso. Al triturar, se recomienda hacerlo en pulsos cortos para no obtener una textura totalmente cremosa: la idea es conservar cierta textura. También se puede optar por una versión más rústica aplastando los guisantes con un tenedor y mezclando después el resto de ingredientes. El reposo en la nevera permite que los sabores se integren.

Cómo servir la crema de guisantes con menta

La presentación lo cambia todo. Sobre rebanadas de pan rústico o baguette tostada, una capa generosa de crema de guisantes con menta, un chorrito de aceite de oliva, virutas de parmesano y pimienta recién molida dan un aire de bistró. Para una versión más vistosa, un huevo pasado por agua o poché encima deja la yema caer sobre la crema verde, ideal para un brunch de verano.

También se puede servir como dip en boles con palitos de zanahoria, pepino o grisines. Para una versión sin lácteos, basta con aumentar el aceite de oliva o añadir crema de anacardos. Se conserva bien en la nevera hasta el día siguiente, cubierta con film y una fina capa de aceite para mantener el color.

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