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El arte depurado de Rabih Kayrouz

por Redacción Joyce Creado en 8 de mayo de 2015
© Getty

El diseñador eleva la estética al rango de la ética. Preciso como un arquitecto y sensible como un poeta. A continuación, descubre a este modisto que nos ha embrujado con sus diseños en la ciudad de la luz.

Es muy probable que su nombre, Rabih Kayrouz, le deje frío, y sin embargo, la vanguardista y prestigiosa revista Wallpaper considera la visita al atelier de este libanés como “una de las 40 fabulosas razones de visitar Francia”. En JOYCE nos apasionan los creadores contracorriente, ¡son tan escasos! Y para convencernos, estuvimos con el joven maestro en su taller de París, un islote de luz y creatividad en plena Rive Gauche. Usted lector puede, y en mi modesta opinión debe, visitarlo en su página web maisonrabihkayrouz.com para experimentar una emoción estética que es un privilegio y un bálsamo reconciliador para los sentidos y el buen gusto. Rabih no hace moda, hace milagros de sensibilidad, vestidos que son caricias táctiles, como pétalos impalpables, pero intensos por su pureza de líneas. Todos respiran poesía. Todos apuntan a la perfección. Y la consiguen.

Diseños de Rabih Kayrouz  © Getty

¿Cómo descubrió su pasión por la moda?
De muy pequeño. Pero no por la moda, siempre me he fijado en las prendas de ropa. En las películas, incluso en los dibujos animados. Me recuerdo frustrado mirando Tom y Jerry sin conseguir ver con claridad las prendas que llevaban. Y luego en los programas de televisión, especialmente interesado cuando alguien trabajaba con sus manos. Es cierto que podría haberme dedicado a otra cosa, incluso en un momento muy corto de mi vida pensé en ser arquitecto, pero la moda me atrapó de nuevo.

​Tengo la impresión de que sus colecciones forman parte de su propio ser. ¿Me equivoco?
Para nada. Adoro mi trabajo, es mi vida, mi pasión... me halagan estas palabras.

Coco Chanel y Saint Laurent hicieron una distinción muy clara entre estilo y moda. ¿Piensa usted como ellos?
Es evidente que prefiero tener un estilo reconocible que una moda bella.

Estos últimos años la moda se ha convertido en un asunto de nostalgia (revivals, remakes). ¿Ese amor por el pasado no es un poco cansino y repetitivo?
En un mundo tan cambiante como el nuestro corremos el riesgo de desorientarnos fácilmente. El futuro da miedo. Por eso nos giramos tanto hacia el pasado, porque lo conocemos y nos reconforta. Yo personalmente prefiero pensar únicamente en el presente y disfrutar y hasta admirar lo que sucede a nuestro alrededor.

Christian Dior, en sus memorias, decía que “hacer algo nuevo con lo viejo” le cansaba profundamente, ya que no era capaz de “resucitar a los muertos”. ¿Piensa usted como él?
La verdad es que sí. Siempre he tratado de huir de la tristeza del pasado. Sabemos que la moda es un eterno retorno, que no deja de quemar lo que ha adorado, y viceversa.

Cada temporada es igual para la mayoría de diseñadores, pero afortunadamente, no para usted. ¿Piensa que el refinamiento recuperará su lugar?
Para mí la definición de moda es la alegría de vivir el momento presente. Si además está bien hecha, conseguirá sobrevivir en el tiempo.

¿Cómo se triunfa con una elegancia atemporal y una costura moderna, obsesionada por el detalle, como la suya?
Siendo fiel a uno mismo. Lo demás llega solo. Además, trato de que mis prendas no sólo sean bellas, sino también objetos de deseo.

Después de todo la verdadera modernidad es en primer lugar la sinceridad, la simplicidad y el rigor ¿verdad?
Por supuesto, y sobre todo saber escuchar el propio instinto. Yo por ejemplo tengo muchos cambios de humor, no llegaría a decir que soy lunático, pero me dejo llevar, sé que ese es el único camino.

¿De dónde extrae usted sus criterios, su esencia, su clase única?
De la naturaleza y su nobleza. De las mujeres que me rodean y me inspiran profundamente.

¿Cómo es para usted una mujer elegante de nuestro tiempo?
Una mujer activa, feliz... y que tiene cosas que decir.

¿De dónde viene el chic, esa cosa tan difícil de definir?
El chic viene del interior, se nace con ello y se desarrolla con una buena educación. La ropa no hace a la gente chic, son sus gestos y su manera de ser lo que confiere a la ropa ese impacto.

La sofiscticación es la madurez y la nobleza
¿Qué tipo de mujer le atrae especialmente?
Cualquiera sin problemas para mostrar quién es, que no oculta sus debilidades ni sus virtudes. Me atraen especialmente las mujeres que no actúan. Me encanta, por ejemplo, cuando las mujeres andan por la calle con esa seguridad de las manos en los bolsillos, se las ve muy confiadas, andan y mientras de frente se ve cómo fluyen -son muy volátiles, ligeras- cuando se giran se ve la prenda pegada a la piel y los movimientos de la columna vertebral.

¿Qué mujeres se identifican con sus prendas?
Eso debería preguntárselo a ellas.

¿Es en el momento de ponerse una prenda cuando empieza su verdadera existencia?
Por supuesto, es la persona la que da vida al objeto. Existe un instante mágico: cuando una mujer, al ponerse un vestido, siente que ha sido creado para ella.

¿Sus colecciones tienen un significado conjunto?
Sí, cada vez es una aventura, un deseo, una historia nueva... Cuando empiezas una colección creas un cuaderno con tu estado ánimo: colores, fotografías, materiales... Pero también tienes ganas de crear una historia, la de la mujer que va a llevar tus prendas: cómo se despierta, cómo se pone de pie, cómo se viste, cómo habla, cómo come... Esos gestos inspiran muchas actitudes y no debe haber contradicciones.

¿Es su trabajo su forma de expresión?
Es más que eso, es mi único lenguaje.

¿Cómo ha vivido el paso de la costura por encargo al pret.-à-porter?
Ha sido todo un desafío combinar la emoción, el deseo y la exigencia de uno con el rigor del otro. Aún así me divierte mucho, y sigo usando las mismas telas preciosas que utilizaba antes y también la libertad en el corte.

Sus colaboradores, su equipo, son auténticos artesanos. ¿No es cierto que el éxito de una colección depende también del corte, los detalles, el hilo o el acabado?
Una idea sólo está completa cuando está realizada hasta el final. Yo dedico mucho tiempo a la búsqueda de cortes, de acabados, y a menudo eso precede al dibujo. Incluso empiezo por los tejidos y los dejo caer, moverse, los escucho, analizo su peso, e intento acompañarlos para encontrar el corte perfecto. Entre mis fuentes de inspiración están la naturaleza y la arquitectura (que es la nueva naturaleza). Son dos elementos importantes porque nos rodean. Por eso para mí, un vestido se ‘construye’ igual que un edificio. Esa es mi manera de trabajar.

Escribe: MªE. Alberti.

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