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¿Por qué las madres deberían ser más egoístas?

por Cristina Gonzalez Creado en 1 de octubre de 2014
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A muchas madres les cuesta entender que el amor tan fuerte que nos procesan, en ocasiones, hace que se preocupen más de nosotros que de ellas mismas. Todos agradecemos su cariño incondicional, pero a veces puede resultar excesivo. Ya es hora de que dejen de sacrificarse tanto por nosotras y aprendan a centrarse y quererse más a ellas mismas, ¿no crees?

En ocasiones, las madres no se dan cuenta de que no necesitamos que ellas se sacrifiquen tanto por nosotros. Que no se compren ropa por comprárnosla a nosotras, que se queden en casa preocupadas por dónde estamos o cuándo volveremos... Lo cierto es que sabemos cuidarnos y somos felices, lo que realmente necesitamos es que ellas también lo sean. Así que, a todos los hijos que se preocupan por sus madres, ¡aquí van una serie de consejos de lo que deberíais decirles para que aprendan a ser un poco más egoístas!

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¿Es malo ser egoísta?

Según un informe publicado por el Daily Mail, las personas suelen estar más satisfechas cuando consiguen cumplir sus deseos más egoístas. En un estudio realizado por la Universidad de Pensilvania, se pidió a los estudiantes que participaban que sacasen tres dólares de sus carteras. A un grupo se le ordenó que donara ese dinero a UNICEF, a otro, que se lo quedase y al último grupo se le dio la opción de elegir qué hacer con esos tres dólares. Los estudiantes que optaron por quedarse con el dinero se marcharon más contentos que aquellos que lo habían donado, así lo expresaron luego.

Los informes de ese estudio sugieren que aquellos a los que se les había dado la opción de elegir si donar o quedarse con el dinero, se sentían en conflicto a causa del dilema moral. Esto es un ejemplo del concepto que la sociedad tiene asimilado sobre el egoísmo: ser generoso es bueno y no querer compartir es malo. Pero, ¿de verdad es así? En realidad, se demuestra que haciendo lo que uno quiere, es como conseguimos la felicidad personal. Tal vez las madres deberían meditar sobre ello.

El egoismo: una actitud a tener en cuenta en las relaciones de pareja

El periódico británico Daily Mail publicó unas conclusiones obtenidas a partir de un estudio en el que medían cómo el egoísmo jugaba un papel importante en las relaciones de pareja. 154 parejas casadas participaron en esta investigación, realizada por la profesora Casey Totenhagen, de la Universidad de Alabama.

Durante el estudio, se pidió a las parejas que contaran qué cosas sacrificaban el uno por el otro y cómo se sentían al respecto. Resultó, que muchos de ellos dejaban de realizar ciertas tareas o actividades para satisfacer a su mujer o marido. Pero en lugar del sentimiento de satisfacción por ver a feliz a la persona que quieres, las parejas confesaron sentirse frustradas por no poder hacer lo que ellas querían. La conclusión a la que se llegó fue que no hace falta sacrificarse siempre el uno por el otro, pues no ayuda, más bien acaba creando una grieta en la relación.

Estas conclusiones se podrían aplicar a la relación entre madre e hijo. Los niños, una vez que comienzan a adquirir cierta madurez, empiezan a darse cuenta de las cosas que dejan de hacer sus madres por ellos. Y la verdad es que no hay nada peor que ver a tu madre sacrificar su felicidad por la nuestra.

Ser generoso no siempre es bueno

Aunque suene raro, a veces las madres acaban siendo egoístas cuando tratan de ser generosas. No se dan cuenta de que vemos sus esfuerzos por contentarnos y de que nosotros también nos preocupamos por ellas: ¿Es esto lo que quiere? ¿Estará contenta? Solo queremos verlas felices, relajadas y que nos dejen ayudarlas en lo que necesiten. Que se nieguen a que nosotros también nos sacrifiquemos por ellas puede resultar, de alguna manera, egoísta.

Según Melissa Deuter, profesora y psiquiatra de la Universidad de Ciencias de la Salud de Texas, el egoísmo implica asumir la responsabilidad de nuestras propias necesidades.
Puede que hayamos asimilado un concepto erróneo de qué es ser egoísta durante todos estos años: si significa cuidar de nuestras necesidades, tal vez no sea tan malo. Más bien nos beneficia personalmente. La clave es tener una relación madre e hijo en la que disfrutar el uno del otro. No hace falta renunciar a las cosas que nos gustan ni hacer tantos sacrificios por contentar a los demás.

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